Nanclares, la minería, la Ley 7722 y el Papa como octavo ministro de la Corte

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En su nuevo desafío como presidente de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Jorge Nanclares se sometió a las preguntas de la “Mesa MDZ”. En este caso, sobre los tiempos que el máximo tribunal se toma para resolver cuestiones. La respuesta derivó en un reconocimiento religioso inesperado:


Por Pablo Icardi- Jefe de Redacción

– Cuando los jueces tienen temas muy calientes que hacen al interés público, como son los recursos naturales, relaciones políticas, muchas veces se tardan más de la cuenta en resolver, lo cual -con alguna picardía- se parece a un “tiempismo político”. Se percibe que después de haber resuelto lo jurídico se toman un poco más de tiempo. Por ejemplo, con la ley 7722 (ambiente y minería) que le tocó a usted argumentar y se tardó 10 años en resolver. O la causa del Ítem Aula… ¿Por qué pasa?

– No sé si se especula, pero obviamente que hay conflictos que trascienden el conflicto individual, que tienen una trascendencia social y bueno, la Corte de la Nación también se ha tomado sus tiempos: cuando decidió la pesificación ya el problema se había solucionado. Me parece bien que sea en ciertas y determinadas causas. Pero concretamente, en la causa sobre la cuestión de la minería lo que demoró mucho fue la complejidad de la prueba. Si hubiéramos utilizado el procedimiento de simplificar las pruebas y haberles pedido a las partes que aportaran las pruebas que consideraran importantes, a lo mejor lo hubiéramos resuelto antes. Pero además, al menos en lo personal, me ayudó mucho a que el papa Francisco sacara la encíclica (Laudato Sii) y me dio esa cosmovisión de cómo había que encarar el problema de la ecolgía, de la importancia del agua para los sectores vulnerables.

– Algunos lo ven como una intromisión que se tome la opinión del Papa para un fallo…

– No es una intromisión porque el Papa sacó esa encíclica preocupado por el problema ambiental, por el cambio climático. Pero la sabiduría y dentro de mis convicciones religiosas, el Espíritu Santo que lo estaba inspirando, realmente me puso, en el momento de tener que escribir mi voto, en donde había que tomar la decisión. El conflicto era muy complejo porque, de alguna manera, validad la ley 7722 era ponerle un obstáculo a la minería, pero también razoné que la ley fue una decisión política, que no es inconstitucional y si el Poder Legislativo decide que hay que promover el desarrollo minero, así será.

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