Minería responsable: Para Miguel Fortt los próximos 200 años pueden ser para La Rioja

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Miguel Fortt Zanoni hace rato que entró a la historia con mayúscula. Es quien dirigió el rescate de los 33 mineros en el 2010 encerrados por un derrumbe en la mina San José en las cercanías de Copiapó. Pero conoce La Rioja también desde hace rato. Y afirma, con conocimiento de causa, que “los próximos 200 años pueden ser para La Rioja si se deciden a encarar una minería responsable. No hacerlo sería un pecado”.


Don Miguel, como le dicen en Chile y en Copiapó de donde es nativo y donde se recibió de ingeniero en minería, protagonizó unos 13 rescates de mineros en sendos derrumbamientos de minas en distintos países del mundo. Hoy a sus casi setenta años tiene el conocimiento de la cordillera que une Chile con Argentina y la experiencia como para hablar del tema. Lo hace sin pelos en la lengua, con modo pausado y sin buscar imponerse a toda costa.

Explica que con el marco jurídico adecuado, la minería es un negocio de alta rentabilidad, “pues prácticamente todo producto humano tiene como base alguna elaboración metálica y para ello hace falta la minería. Por ejemplo, un celular tiene más de 90 elementos minerales en su interior. Y tanto la agricultura como la ganadería y la pesca, los otros grandes rubros básicos que tiene la Argentina, también necesitan de la minería, a través de sus implementos, para poder desarrollarse” Y enfatiza: “todo el sistema periódico de metales tiene mercado”

Luego razona: “La Rioja tiene un grado erosivo del suelo igual que el de Atacama, pero nosotros (en Copiapó) hace cientos de años que venimos extrayendo minerales. Por ejemplo, el cuarzo ya se acabó. Y aquí en La Rioja tienen. Es decir, los próximos 200 años pueden ser para La Rioja si se deciden a encarar una minería responsable. No hacerlo sería un pecado y les aseguro que va a cambiar la calidad de vida de los riojanos. Sería una potencia minera en el Cono Sur”.

Y añade: “Decir que La Rioja no es minera, que no está para la minería, es mentir”, acotando que el trabajo de los metales ya lo hacían los pueblos originarios antes de la llegada de los españoles, que “siguieron las huellas de las fraguas de metales para conquistar los nuevos territorios y La Rioja estaba en esos derroteros”. Precisamente la historia señala que el conquistador Diego de Almagro descubre Chile, cuando al cruzar los Andes -unos dicen por el paso de San Francisco, otros por el paso de ComeCaballos- llega hasta lo que hoy es Copiapó, que ya era un importante poblado indígena que bajo la dominación inca trabajaba los metales.

Fortt explica que “todo yacimiento que aflora sobre la tierra, pasa a ser subterráneo porque no hacerlo sería muy cara su explotación y su aprovechamiento ínfimo. Pero también el proyecto minero tiene que ser sustentable y amigable con el medio ambiente”. Para él, en los emprendimientos mineros, no importa su tamaño, hay que ser eficientes y tener normas rígidas”

Conocedor de la resistencia a la explotación minera que hay en La Rioja apunta que “habría que comenzar un diálogo preliminar, no sobre los proyectos en sí, sino sobre las cuestiones anteriores al mismo. Por ejemplo, el proyecto de Pascua Lama, que es binacional argentino-chileno, tras el diálogo con todos, se cambió y dentro de un par de años va a estar en plena producción”. Cabe mencionar que el servicio de ambiente chileno le exigió a la empresa Barrick, propietaria de Pascua Lama, unos 400 puntos a cumplir y respetar.

“La relación entre el agua, la minería y la energía, que son los elementos pilares, es la clave del futuro, pero hay que recoger el desafío para avanzar” -enfatiza Fortt-. Si el presidente Macri, que tiene una visión importante sobre la minería logra que la actividad despegue, seguramente en pocos años va a duplicar el Producto Bruto Interno de la Argentina y ahí se verá que Argentina va a ser una potencia minera a nivel mundial”.

Pero para que ello suceda, Argentina -también Chile- “necesitamos profesionales de la minería en niveles de decisión de los gobiernos. Que entiendan la minería y que entiendan que el peor negocio en la minería es la pérdida humana, en todos los niveles y en todas las formas. En Chile, ya estamos aplicando la norma ISO 26000, que es la de Responsabilidad Social y que promueve la absoluta transparencia. No es obligatoria contractualmente.

No sin humor, Fortt señala que “sin saberlo, las mujeres tienen la solución al cianuro. Y la tienen en su cabeza: el agua oxigenada que se utiliza en las tinturas neutraliza el cianuro”.

Despues pone como ejemplo que en Chile, “igual que en muchas partes del mundo, lo que más muertes imprevistas provoca no es la minería sino el tránsito, especialmente los de fines de semana en las rutas. En Chile, hay 1600 accidentes fatales en rutas por año. En la minería, sólo 27. Y esto es porque los controles son cada vez más rígidos, buscando la tolerancia cero”.

Nueva Rioja