¿Hay alternativas productivas al petróleo en Chubut?

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Por Raúl Figueroa:  En el marco de la emergencia económica y financiera que atraviesa la provincia de Chubut, aparecen en análisis las posibilidades de incorporar nuevas actividades productivas, entre las que resurgen en la escena dos “viejos” conocidos: la producción de energía eólica y el potencial minero de la meseta central.


Sin embargo, las condiciones fijadas por el gobierno nacional para atraer inversiones en esos ámbitos hoy reflejan con claridad que, más allá del necesario impacto laboral en las fases constructivas, lejos están de reportar los niveles de ingresos que sigue produciendo el petróleo. ¿Hay tiempo para mejorar esas condiciones?

La ronda de encuentros de los intendentes con el ministro de Energía de la Nación va dejando sobre la mesa la convicción con la que el ministro de Energía de la Nación, Juan José Aranguren, cuya cartera es también de Minería, pretende desarrollar el potencial minero que hay en esta provincia. Con diferencia de matices, la discusión ha vuelto a instalarse lentamente en el último tiempo, mientras el gobierno ahora dejó trascender, a través del ministro Coordinador de Gabinete, Sergio Mammarelli, la posibilidad de una consulta popular para definir sobre este polémico tema.

Son conocidas las riquezas minerales de Chubut, con uno de los yacimientos de plata y plomo de mayor potencial en el mundo. La pregunta es: ¿qué podría reportar esa actividad?

INGRESOS LIMITADOS PARA LA PROVINCIA

El Acuerdo Federal Minero, firmado en julio del año pasado, da algunas pistas. Y si bien Chubut es una de las tres provincias que por entonces se negó a firmar dicho acuerdo con el gobierno nacional, la realidad de hoy indica que en el marco de debilidad financiera en que se encuentra el Estado provincial (que esta semana debió recibir una nueva “inyección” de 400 millones de pesos del Estado nacional para seguir funcionando) esa postura podría modificarse.

En efecto, dicho acuerdo establece un límite del 3% a las regalías y de 1,5% a los ingresos brutos que aplicarán las provincias a la actividad. Ahora bien, esa regalía no es sobre el valor del mineral (como sí corresponde al canon minero, que percibe el gobierno nacional) sino que dicha percepción sería aplicable sobre el total de ingresos brutos devengado por cada emprendimiento minero.

¿Cómo impactaría ese marco normativo en un ejemplo práctico? Si se toma como referencia un emprendimiento minero que genere 250 millones de pesos por mes, el ingreso para la provincia sería de 1,5% de ingresos brutos, es decir unos 3,7 millones de pesos; y la regalía del 3% se aplicaría sobre ese monto, por lo que el Estado podría sumar otros… 112.500 pesos (no hay error en la cifra: apenas algo más de cien mil pesos). Por ambos conceptos, no llegaría a 4 millones de pesos por mes, frente a ese hipotético emprendimiento. Si al mismo monto se aplica el 12% de regalía que paga el petróleo, la diferencia cae por peso propio: serían 30 millones de pesos mensuales para la provincia.

Quienes impulsan la actividad aducen otras razones, también atendibles: la actividad paga un canon minero del 3% al Estado nacional, en ese caso sí aplicable sobre el valor boca de mina, pero además aducen que la carga tributaria total del país llega al 46% (antes de la quita de retenciones, era del 51%). Nuevamente, la provincia dueña del recurso queda a la zaga, porque sobre el total de lo que recauda Nación, vuelve menos del 10%.

También aduce el sector empresario que el impacto debe medirse por la compra de servicios y contratación de mano de obra: una proyección realizada sobre el emprendimiento Navidad da cuenta de una inversión de 3.000 millones de dólares en 20 años, de los cuales más de la mitad deberían quedar en la provincia. Sin embargo, no hay instrumentos confiables para certificar hoy esas apreciaciones.

Y una vez más, la comparación con el petróleo resultará odiosa, pero ayuda a entender la real magnitud de lo que se pretende discutir, para no crear expectativas desmesuradas: la inversión de las operadoras petroleras en 2017 (es decir: en un solo año) en Chubut fue de 1.000 millones de dólares, una de las más bajas de los últimos años.

Estos valores sirven para dudar, de mínima, de los dichos del ministro Aranguren, cuando afirmó meses atrás que “la minería puede reemplazar al petróleo en Chubut”.

INDUSTRIA EÓLICA CON EQUIPOS IMPORTADOS

También Chubut es hoy una de las grandes plazas para el desarrollo eólico. Hasta ahora, esas inversiones están lejos de reflejarse en un circuito productivo concreto con impacto en la región, más allá de que entre los criterios del plan Renovar se establece mayor puntaje para los proyectos que ofrecen más alta inserción de producción local de los equipos.

Es claro que no se puede desarrollar una industria de estas características de un día para otro, pero la reciente liberación de aranceles (bajando del 14% a 0% las alícuotas) para importar equipos eólicos para los parques previstos en las primeras rondas se alejan de aquel principio general. Con todo, hay señales positivas. Vestas, el principal proveedor de esta tecnología, evalúa comenzar a producir partes de su aerogenerador en el país.

En ese contexto, la discusión planteada desde Chubut para fijar un “canon al viento” sigue provocando rechazos de lobistas del sector empresario, pero el planteo debería servir al menos para llamar la atención en torno a una tecnología (la de generación limpia de energía) que sin dudas hay que alentar, pero que en las actuales condiciones “no mueven la aguja” a la hora de sentar bases para una reconversión productiva real. Al menos habría que proyectar la construcción de algunas torres en la región –lo que no ha hecho ninguna de las operadoras petroleras que construye parques eólicos para abastecer su demanda energética-, algo que la metalurgia de Comodoro Rivadavia ha demostrado poder cumplir en proyectos de hace un par de décadas.

En definitiva, a falta de respuestas concretas, vale repetir la pregunta del comienzo: ¿Hay tiempo para mejorar las condiciones para la explotación de recursos naturales de la provincia, o las condiciones son irreversibles a partir de la situación de extrema precariedad económica y financiera?

ADN Sur