La Argentina y los signos de madurez que el mundo inversor esperaba

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Por Juan Procaccini: El año 2017 fue bisagra para el desarrollo del país. El Gobierno emprendió el camino correcto, resolviendo la crisis heredada y buscando enderezar el rumbo para sentar las bases de un país en serio.


En este segundo año de gestión, los equipos lograron revertir situaciones complejas en sus carteras. Los tres trimestres de crecimiento sostenido de la economía acompañada por la generación de empleo privado más importante en los últimos años -más de 200.000 puestos de trabajo- son indicadores auspiciosos, que alientan a continuar por esta senda.

A pesar de la sensación de algunos de que el proceso de cambio es lento, el Gobierno decidió solucionar primero lo urgente para luego encarar lo importante. Las urgencias que se resolvieron fueron el acomodamiento de las variables macroeconómicas; la regularización del mercado de divisas, la liberación de las restricciones a las exportaciones, y la simplificación y transparencia de muchos procesos gubernamentales y de licitaciones públicas. Además se aprobaron leyes importantes para el apoyo de las pymes y de los emprendedores, fundamentales para la generación de empleo.

Es claro que nuestro país necesita ser más competitivo para poder interactuar con el mundo y atraer a los inversores globales. El presidente Mauricio Macri defiende esta idea y actúa en consecuencia. Las reformas tributarias y laborales son hitos muy relevantes para un país que históricamente sufrió cargas impositivas elevadas y distorsivas, con un costo laboral comparable con los países desarrollados y sumamente inflexible a la hora de ajustarse a los ciclos económicos. Hace años que se discute en la Argentina, pero nadie había tenido el coraje de encarar un cambio tan significativo y sustancial.

Este gobierno desarrolló una estrategia entre los ministerios económicos para lograr una mejora real en el costo argentino. El Ministerio de Transporte puso en marcha un plan integral para atacar el costo logístico a través de mejores rutas, puertos y trenes de carga. El Ministerio de Energía trabaja para rebalancear la matriz energética incorporando fuentes renovables, que además de ser sustentables y limpias son más económicas, bajando el costo promedio de la energía. El Ministerio de Producción desarrolla políticas públicas que apoyan a las pymes, a los emprendedores y a la industria en búsqueda de nuevos mercados para exportar. El Ministerio de Finanzas con la CNV buscan generar un mercado de capitales más transparente y amigable, que permita el desarrollo de nuevos vehículos de inversión con fuentes de financiamiento más económicas y flexibles.

Sin embargo, los inversores no solo esperan estas reformas económicas y competitividad, sino que también buscan mayor seguridad jurídica. Macri está trabajando también en este frente, a través del robustecimiento de las instituciones y la independencia de poderes. Los inversores ya entendieron que la macroeconomía retomó un rumbo de crecimiento y que se está haciendo lo que hay que hacer para mejorar el atractivo de negocio en nuestro país. Pero una de las dudas que persisten es la continuidad de este modelo de país. Robustecer las instituciones, independizar los poderes, recuperar estadísticas confiables, mantener una comunicación honesta sobre el estado del país es una respuesta a ese interrogante.

Otra manera es mostrando un consenso en la visión de país entre todas las fuerzas políticas, incluyendo oficialismo y oposición. Una visión compartida ayudará a mantener el rumbo, mostrando madurez como país y asegurándole al mundo inversor que comienza un ciclo de crecimiento sustentable en el tiempo.

Hablando con inversores es claro ver que somos posiblemente el mercado más atractivo del mundo en este momento. No solo contamos con ventajas comparativas en el agro, sino que también contamos con otras pampas húmedas, como Vaca Muerta, energías renovables, minería y el negocio inmobiliario, especialmente de renta (oficinas, logística y comercial), que con el crecimiento económico tendrá una demanda que la oferta actual no va a llegar a acomodar.

La oportunidad que existe hoy no se va a repetir en el futuro mediato. Es fácil imaginar que si el Gobierno logra cumplir los planes para bajar el costo argentino y mejorar la percepción de riesgo del país, se acelerará la competencia para participar del nuevo ciclo de crecimiento entre inversores de todo el mundo. Y cuando esto suceda, las valuaciones van a subir y los retornos a la inversión van a bajar.

Los primeros que decidan correr el riesgo son los que mejores negocios lograrán. Ha pasado en otros mercados, con ejemplos como Perú y Colombia, donde en un período de transición de tres o cuatro años, la competencia por proyectos, socios locales y transacciones se multiplicó en cantidad y calidad, con jugadores globales agresivos y con mucho capital.

La Agencia Argentina de Inversiones ha relevado anuncios de inversión por más de US$100 billones, un incremento mayor al 1000% del promedio de IED (inversión extranjera directa) anual de nuestro país. Estos proyectos se llevarán a cabo en el tiempo, pero sin duda demuestran que la Argentina está en el radar inversor.

Durante 2018, varios de los jugadores globales empezarán a invertir fuerte en nuestro país. Es posible imaginar un mercado activo en transacciones con cada vez mayor liquidez y competencia. Por eso está en cada uno de nosotros aprovechar esta oportunidad a tiempo.

El autor es managing partnerde Moebius Capital Group

La Nación