Qué dejó el Foro Ministerial China-Celac celebrado en Chile

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Artículo de opinión de Patricio Giusto, magíster en Políticas Públicas (Flacso) y Master of China Studies (Zhejiang University). Politólogo y docente universitario (UCA). Miembro del Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).


Frente al vacío originado por el progresivo repliegue de los Estados Unidos en la región, China se ha consolidado como el principal socio comercial y primera fuente de inversión extranjera directa para la mayoría de los países que integran la Celac

Se celebró en Santiago de Chile el II Foro Ministerial entre China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Toda una señal de la relevancia que China le asignó a este foro fue la presencia del ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, quien retransmitió una carta de salutación escrita por el presidente Xi Jinping. Al mismo tiempo, hubo activa participación e interés manifiesto sobre la relación con China por parte de los 33 países miembros de la Celac. Veinticinco de ellos estuvieron representados por sus cancilleres.

En el primer foro de 2015, en Beijing, Xi Jinping había anunciado la intención china de aumentar la inversión en la región hasta los 250 mil millones de dólares para los próximos 10 años, así como incrementar el comercio bilateral hasta lograr intercambios por 500 mil millones de dólares.

Muchas de esas inversiones ya están en marcha y se han sumado nuevos proyectos, en sectores clave como energía, minería y transporte. Al mismo tiempo, China ha abierto nuevas cuotas de mercado para que Latinoamérica pueda vender mayor cantidad y variedad de productos elaborados. Uno de los casos más recientes en ese sentido fue la histórica apertura a la carne argentina con hueso.

Latinoamérica es una región muy necesitada de las inversiones en infraestructura y de la explosiva demanda del mercado chino. Frente al vacío originado por el progresivo repliegue de los Estados Unidos en la región, China se ha consolidado como el principal socio comercial y primera fuente de inversión extranjera directa para la mayoría de los países que integran la Celac. Para reafirmar su proyección regional, China ya ha establecido asociaciones estratégicas con siete países latinoamericanos y proyecta hacerlo con varios más en los próximos años.

Una complementación natural con raíces históricas profundas

La complementación entre China y los países de la Celac es natural y tiene raíces históricas profundas. Visto en retrospectiva, no es más que la continuidad de fructíferas relaciones de cooperación económica sur-sur que se remontan a la etapa inicial de la República Popular China, fundada en 1949.

La cooperación entre ambas partes ha contado con un sólido marco conceptual desde 1954, cuando el entonces primer ministro Zhou Enlai anunció los principios de coexistencia pacífica para regular las relaciones internacionales. Latinoamérica, por entonces región en desarrollo al igual que China, encajó bien en ese esquema, inicialmente basado de manera casi exclusiva en la venta de materias primas desde Latinoamérica hacia China.

Desde el proceso de reforma y apertura iniciado en 1978 hasta la fecha, la relación comercial entre China y Latinoamérica se incrementó exponencialmente y se expandió a nuevas áreas de cooperación, mutuamente beneficiosas. Esa dinámica relación económica ha sido apuntalada por un notable incremento en la cooperación de alto nivel entre partidos políticos, como así también en materia cultural, educativa, deportiva y turística, entre otras áreas.

Otro aspecto relevante a destacar es que el foro China-Celac presenta un componente adicional muy positivo para la parte china: es la posibilidad de establecer diálogo directo con varios países de la región que siguen reconociendo a Taiwán. Como el reciente caso de Panamá, que rompió relaciones con la isla en 2017, es esperable que otros países de la región sigan sus pasos próximamente.

La Celac, segundo destino de las inversiones chinas en el exterior

El fuerte impulso chino a relaciones con los países de la Celac ya se está materializando en cuestiones muy concretas. Entre enero y noviembre de 2017, el comercio entre China y los países de Latinoamérica fue de 233.760 millones de dólares, un 18,3% más con respecto al mismo período del año anterior. Además, en 2016, la inversión directa de China en Latinoamérica llegó a 207.150 millones de dólares, un 15,3% del total de la inversión directa china en el extranjero. Nuestra región ya es el segundo destino de las inversiones chinas en el exterior.

Por otra parte, la cooperación financiera es otra área que no deja de expandirse. Cada día más bancos centrales incorporan al renminbi como reserva de valor. Esto se ha facilitado con el establecimiento de bancos autorizados para las operaciones de liquidación en renminbi en países como Argentina y Chile, así como mediante la incorporación de Brasil y otros seis países de la región al flamante Banco Asiático de Inversión en Infraestructura.

La nueva ruta marítima de la seda, el gran desafío para la región

El II Foro Ministerial China-Celac concluyó con la firma de un documento donde sobresale el gran desafío futuro para los países latinoamericanos: cómo integrarnos exitosamente al megaproyecto impulsado por Xi Jinping de “una franja, una ruta”, terrestre y marítima. La región, definida por Xi como “extensión natural de la nueva ruta marítima de la seda”, ya está recibiendo beneficios con la expansión de los flujos de inversiones y de comercio con China.

Esto se observa con mayor claridad en algunas naciones de la costa del Pacífico, como Chile, Perú y Costa Rica. Además de poseer la ventaja de salida directa al océano, estos países han apostado por la firma de acuerdos de libre comercio con China, que han probado ser mutuamente beneficiosos. En el caso chileno, sus vinos y sus mermeladas ya se encuentran en góndolas a lo largo y ancho de China.

En el caso de la Argentina, en este escenario pasa a cobrar vital importancia profundizar la conectividad y la integración económica con Chile, para garantizar una mejor y mayor salida de nuestros productos vía el Pacífico. Al mismo tiempo, urge una reforma profunda del lastre que hoy representa el estancado Mercosur, sobre todo a la hora de explorar acuerdos de libre comercio de manera bilateral. Ello para avanzar no solo en la relación con China a través de la nueva ruta marítima de la seda, sino también con el resto de los países del Asia-Pacífico.

Infobae