“Argentina padece un modelo neocolonial depredador de sus recursos naturales”

0
162

En tiempos de grietas políticas y sociales y una crisis que no parece tener horizonte de finalización, el investigador y docente universitario Luis Lafferriere, se ha transformado en un referente a nivel provincial, del pensamiento progresista y de crítica profunda sobre la realidad nacional.


En una extensa entrevista con Paralelo 32 señaló que “en general trato de ubicar el análisis de las políticas de gobiernos y partidos en el marco del modelo de acumulación económico-social vigente. En ese marco se verá que no son tan diferentes unos de otros, salvo intereses particulares de cada uno. El modelo anterior, de Industrialización Sustitutiva de Importaciones, modelo ISI, se demolió y se construyó otro”.

–  De valorización financiera o neoliberalismo, como le suelen llamar…

—  Sí, pero yo le llamo “modelo neocolonial neoextractivista”. Neocolonial, porque hace mucho que se dejó de hablar de ‘modelo nacional’ o de ‘proyecto de país’. Las grandes estrategias no las definen ni Cristina Kirchner ni Mauricio Macri, sino que ellos son gestores de un modelo que se fue formando en la década de los noventa con Menem…

–  Con antecedentes en los setenta con el Plan Martínez de Hoz de los militares.

—  Algunas cosas las dejaron los militares, como las entidades financieras y la legislación tributaria. Pero Menem terminó lo que empezó a destruir la dictadura y esbozó las bases de un nuevo modelo económico social. Eso se desplegó con las políticas del kirchnerismo. Macri ahora profundiza los rasgos esenciales del modelo.

–  ¿Cuáles son esos rasgos esenciales?

—  El modelo es neocolonial y neoextractivista o extractivista depredador. Neocolonial porque está definido por las grandes corporaciones transnacionales. Es neoextractivista o extractivista depredador de los recursos nacionales, con fuertes componentes de saqueo y corrupción. Así quedó delineado desde Menem hasta hoy.

–  Saqueo y corrupción no parecen conceptos científicos, parecen más bien parte de la disputa política. ¿Cómo define esas cuestiones, para darle una visión racional a palabras cargadas de pasiones políticas?

—  Partimos de que como país, en Argentina tenemos uno de los territorios más extensos y privilegiados del mundo; tenemos clima, suelos, recursos para generar energías de todo tipo, y no alcanzamos a ser 45 millones de seres humanos viviendo en este lugar. Entonces, es inconcebible que con semejante territorio estemos tan mal. El saqueo tiene mucho que ver; tanto el saqueo material en el balance de recursos de comercio exterior, como en los recursos monetarios y financieros. Además, habiendo pasado una coyuntura histórica como nunca se vivió con precios internacionales excepcionalmente favorables a nuestras exportaciones, durante diez años entre 2003 y 2013; y un Estado que recibió recursos como pocas veces en la historia, ¿cómo puede ser que, pasando por esa bonanza y siendo apenas 45 millones, un tercio de la población aún vive en pobreza estructural y ya con rasgos que hacen difícil superar esa base? Por otro lado, la base de los sectores ‘más competitivos’ en Argentina, son aquellos que extraen recursos, gas, petróleo, minería. Inclusive, la forma de producción agraria que existe en Argentina se ha planteado como una forma ‘casi minera’ porque se sacan recursos del suelo, los nutrientes, que en un 30% ya no se reponen. Se va la riqueza del suelo y se va hasta el agua. Nosotros llegamos a tener en el apogeo del ISI industrias competitivas a nivel latinoamericano y también exportábamos a Europa. Eso se destruyó. Lo que quedó competitivo es la extracción de recursos o la primera elaboración, como el aceite o la harina de soja.

–  Entonces, cuando Macri promueve que ‘seamos el supermercado del planeta’, ¿estaría planteando una vuelta más de tuerca al modelo extractivista?

—  En realidad el modelo se mantiene. Porque la base de este modelo son los agronegocios, la megaminería, la extracción de hidrocarburos y la armaduría de automóviles. En tanto, el sector financiero sobrevuela controlando todo. La armaduría actual de automóviles no tiene nada que ver con la industria automotriz que llegamos a tener en los años sesenta, cuando el 90% de las partes de los vehículos se producían en Argentina. Aún las empresas extranjeras que estaban acá, tenían un importante tejido de pequeños y medianos autopartistas nacionales. Hoy casi el 80% del automóvil que se termina acá, genera trabajo afuera. La industria ya no existe como antes. Lo que hubo entre 2003 y 2014 fue una reactivación de la producción y el empleo, pero no cambió para nada la conformación de la industria. Con Menem se esbozó el modelo; en su mandato se creó la base de la legislación minera que les da todos los beneficios a las corporaciones e impide que haya empresas del Estado explotando los recursos propios. Una locura, irracional.

–  ¿Esa prohibición está en el código minero?

—  Hubo varias leyes que completan el ‘paquete’. Una de las tantas, dice que las empresas no pueden ser del Estado Nacional o de las Provincias, sólo empresas privadas. Y las privadas en condiciones competitivas no son argentinas, son los grandes operadores mineros internacionales. En el agro, se autorizó en un proceso muy irregular el uso masivo del ‘paquete tecnológico’ con base en la soja transgénica y el uso de agrotóxicos, sin estudios sobre impacto ambiental. Con la entrada al Mercosur, se armaron nuevos paquetes productivos, como con la industria automotriz, donde Brasil quedó con el rol central y nosotros, hacemos la armaduría. La década del noventa fue una bisagra, se terminó de destruir lo que comenzó la dictadura militar, se esbozó un nuevo modelo, y arrancó después de la crisis del 2001 y 2002.

–  ¿Qué hizo el kirchnerismo?

—  Tomó el país por el suelo, desintegrado económica y socialmente. Con la convertibilidad se ligaba la creación de dinero a la entrada de divisas. Mientras entraron divisas era excepcional, porque había dinero, más consumo, más producción. Como Argentina no puede generar dólares, cuando empiezan a irse los capitales, empieza a desaparecer el dinero y hay una implosión, con una situación extrema: sin ventas, sin trabajo, sin moneda, en la mitad de las provincias se emitían bonos. Eso permitió sentar las bases más firmes del nuevo modelo neocolonial neoextractivista. Se buscaba partir de un nivel salarial bajo, difícil lograr en la década del noventa porque no había inflación y estaba planchado el dólar. Históricamente en Argentina se bajan los salarios a través de la inflación. Acá, lo que querían hacer era bajar el salario nominal, lo intentó la Alianza con López Murphy en Economía, cuando bajó sueldos en medio de la crisis y no duró ni 20 días en el ministerio. Eso les explotó. El trabajador se da cuenta que va perdiendo si hay inflación, pero ¡que encima le bajen la cifra del sueldo en el recibo! no lo tolera. Se desató la inflación en 2002 y permitió una caída brutal en los salarios entre 2002 y 2003. Por un lado la inflación y por otro el alto desempleo. Es ahí donde empieza a ser altamente redituable el modelo neocolonial y depredador, durante el primer período del kirchnerismo, el ‘período primaveral’. Se crearon las condiciones para poner en movimiento la maquinaria sin inversiones: contratar obreros baratos, tener protección con el dólar, no precisar invertir porque se pone a producir maquinaria que estaba parada, y hasta se puede exportar. Eso fue todo el primer periodo: gran reactivación hasta 2007 con bajos niveles de desempleo.

–  ¿Por qué entra en crisis el modelo K?

—  Cuando vino la recuperación de los salarios en el sector formal vienen a mostrarse las contradicciones. Pero, además se fue desplegando el proyecto iniciado por el menemismo. La producción de soja aumentó un 60%, aumentaron los proyectos mineros, la sobreexplotación de los hidrocarburos llevó a la disminución de reservas y se llegó a una crisis. La cosa empezó a complicarse. Así como va, esta sociedad no tiene futuro, porque se basa en un extractivismo depredador. No es un extractivismo como fue YPF en el siglo veinte que mantenía equilibrio al establecer cuatro barriles de petróleo de reserva por cada barril extraído. Ahora, cuando se privatizó, dejaron de explorar y empezaron a hacerse extracciones furiosas, y muchas para exportar, como el gasoducto a Chile. Sacar ese gas y ese petróleo no les costaba nada y no tenían que traer ni siquiera las divisas al país. Frente a ese agotamiento, el problema es que hay que hacer inversiones, y las privadas no hacen inversiones. En este nuevo modelo, desde hace décadas el rol del Estado ha dejado de ser un rol estratégico en beneficio del país y del bienestar. En realidad es estatizar las pérdidas y las inversiones y privatizar las ganancias. El modelo está muy asociado a la corrupción. Se destapó la corrupción anterior porque la justicia está sujeta al Poder Ejecutivo y hoy sólo se investiga la corrupción anterior. Pero, la cantidad de hechos de corrupción y de negociados por parte de este gobierno, son enormes, con cifras tanto o mayores que las anteriores. Acá se juega mucho el discurso y lo mediático. Mostremos cómo cuentan dinero en una financiera o cómo tiraron un bolso con 5 millones por encima de una tapia. Pero por otro lado, mandamos miles de millones a las corporaciones de forma irregular. Eso significa saqueo y corrupción, porque ya es parte del modelo y no se puede separar lo económico, de lo político, lo social y lo cultural.

Corrupción permanente

–  Entonces, por la propia dinámica del modelo ¿este gobierno va a superar al anterior en materia de corrupción?

—  Muchos de los empresarios vinculados a este gobierno, hacían negocios con los anteriores. Franco Macri, por ejemplo. Pateó una deuda de Encotesa, el correo que administró, de miles de millones de pesos con los kirchneristas, hasta que una fiscal – a la que ahora están persiguiendo – denunció el arreglo que se estaba haciendo. Ahí hay 9 mil o 10 mil millones de pesos que le están regalando porque sí al padre del presidente. Cristóbal López, un empresario que hizo negocios con el gobierno anterior. ‘Empresario’ es un artificio para llamar a estos tipos. Él montó empresas sobre la base de no pagar impuestos y no rendir a la AFIP impuestos que nosotros le pagamos en el precio de los combustibles.

–  ¿Por ejemplo?

—  El gran negocio fue de 8.500 millones de pesos por la empresa de combustibles, Oil. López retuvo el impuesto a los combustibles que cada uno de nosotros paga en el precio de la nafta cuando llenamos el tanque. Estaba arreglado por la AFIP y le permitía retener esos fondos. Es uno de los tantos negocios. Pero de este tipo de negocios, algunos empresarios grandes hicieron por valores de 29 mil millones. Pero el único que saltó fue López. Actualmente, sigue la facultad del titular de la AFIP de permitir a quienes perciben impuestos que no los depositen automáticamente y hacen un plan de pagos. Es totalmente irregular, no debería estar en la ley. Es decir, hay un mecanismo que ya es parte de la normativa del Estado que permite ese tipo de negociados, incluso con nuestros impuestos, los que paga el pueblo. Los fideicomisos, que empezó a crear el gobierno anterior, están fuera de los controles de organismos del Estado. Y siguen existiendo, obviamente. Todo blanqueo es para blanquear plata irregular, permite regularizar y entrar en el circuito formal. Justamente, negocios criminales como el tráfico de drogas, de armas, de personas, la evasión impositiva a gran escala, el problema más grave que tienen es cómo reingresar el dinero en el circuito legal. Los blanqueos lo permiten. En el blanqueo de este gobierno, la ley dice explícitamente que no alcanza a  familiares de funcionarios. Pero Macri por decreto autorizó blanquear a los familiares. En el blanqueo, por ley está prohibido dar a conocer el nombre de las empresas y personas que blanquean. Por eso, hubo una fuga de datos a los medios donde aparecieron hermanos del presidente, amigos, etc.

–  Con estas explicaciones no hay otras palabras ‘científicas’ que decir ‘saqueo’ y ‘corrupción’.

—  Lo grave de todo esto, que ya pasó con el gobierno anterior y sigue con este, es que se ha perdido la independencia de la Justicia. Ahí pasa cualquier cosa. Inclusive, los negocios ilícitos como el tráfico de drogas, está muy metido en la Justicia. Cuál fue el empresario, siguiendo este artificio de llamarlos empresarios, del negocio de la construcción en Santa Cruz. Lázaro Báez. Al lado de los empresarios grandes de la construcción que facturan y cobran a lo grande, Lázaro Báez es un perrito faldero. ¿Por qué se frenó la investigación de Odebrecht, la gran constructora brasileña? Ellos reconocen el circuito de coimas que tenían en toda Latinoamérica, incluida Argentina. Y el gobierno argentino se niega a ir a Brasil a buscar la información. Hablan de los kirchneristas que se fueron, pero acá están muy metidos Arribas y Calcaterra, que están con Cambiemos y no los toca nadie.

–  ¿Cuál es el rol de la democracia ahora?

— Las decisiones las toman las corporaciones. Los políticos están para tratar de no romper eso. La partidocracia está al servicio de garantizar la continuidad de este modelo. Pero ‘si tengo que servirte a vos, te cobro; si te voy a dar tantos beneficios pasame algo’. Por la corrupción, tienen la dificultad del desgaste, entonces generan falsos ejes para crear enemigos. Parece que se pelean a muerte macristas y kirchneristas, pero los rasgos esenciales del modelo no lo tocan ni unos ni otros.

Endeudamiento

–  ¿Qué pasa con el proceso creciente de endeudamiento?

—  Los únicos sectores competitivos son los del extractivismo depredador, que aguantan hasta que se acaba el recurso: gas, petróleo, minerales. Esos son los ‘sectores competitivos’. Como este modelo no genera ‘empleo genuino’ en otros sectores, para tapar esos problemas necesita aumento del empleo público en los tres niveles y aumento sideral de los subsidios. ¿Por qué tanto subsidio? No es que algunos gobiernos sean más buenos y otros más malos. Se calcula que 20 y pico millones de argentinos reciben ingresos del Estado, entre empleados públicos, jubilados, AUH y otros subsidios.

–  Hay 12 millones de aportantes de los cuales 4 millones son del Estado

—  Claro. Como este modelo estructuralmente no genera empleo, el Estado cubre con empleos y subsidios. ¿Cuál es el problema en la Argentina? Que los sectores que más renta captan, no pagan impuestos. Hice hace poco un trabajo sobre el Impuesto a las Ganancias y quedó clarito que las grandes corporaciones no pagan Ganancias. El pelotón de las 500 más grandes está mayoritariamente formado por corporaciones extranjeras que envían, vía precios, las ganancias a sus paraísos fiscales. Acá hacen aparecer costos y no pagan. Contabilizan compras a precios caros, ventas a precios baratos. Eso es en beneficio para una filial que está en un paraíso fiscal donde tampoco pagan impuestos. En general, las grandes corporaciones no pagan impuestos, el capital financiero tampoco paga. En el otro extremo, los empresarios pymes, los trabajadores, los jubilados y los subsidiados, todo lo que ganan lo gastan y pagan en cada compra un 40% a 50% en impuestos como IVA, Ingresos Brutos, impuestos internos, etc. El Estado se desfinancia, hay un déficit fenomenal. Seguramente, este gobierno no quisiera tener más subsidios. Pero no puede dejar de otorgarlos, porque la gente sin plata sale a la calle y protesta.

Quien es

Luis Lafferriere es profesor en la Facultad de Comunicación de la UNER y director del Programa de Extensión “Por una Nueva Economía, Humana y Sustentable” y es profesor de cátedras en la carrera de Comunicación Social: Periodismo Económico, Problemas Contemporáneos de la Comunicación y Economía. También es asesor en el Senado de la Nación.

Lafferriere es contador egresado de la Universidad Nacional del Litoral, con maestría en Dirección de Empresas en la Universidad Católica Argentina y especializaciones en Sociología Económica, e investigador independiente de las problemáticas contemporáneas argentinas. Es miembro de la Junta Abya Yala por los Pueblos Libres y del Frente de Lucha por la Soberanía Alimentaria Argentina. Está casado, tiene dos hijos y cuatro nietos.

Paralelo 32