Argentina, Chile y Australia compiten por el boom del litio

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De la mano del esperado incremento en la venta de autos eléctricos y el desarrollo de baterías para artículos tecnológicos, el mercado del litio se vislumbra más que auspicioso para Chile, Argentina y Australia, sus principales actores mundiales.


Con un galopante desarrollo desde 2014, se espera que la demanda mundial crezca entre el 6% y 8% en la próxima década aunque esa tasa podría doblarse si se cumplen los anuncios -especialmente el de China- de cambiar los automóviles y buses a gasolina por eléctricos.

“En los siguientes cinco años vamos a seguir un crecimiento constante en el consumo mundial de litio”, vaticinó David Klenecky, ejecutivo de la estadounidense Albemarle, una de las mayores productoras de este metal, durante la feria de minería Expomin en Santiago

Para Daniela Desormeaux, de la consultora SignumBox, la demanda de litio alcanzaría en 2030 un millón de toneladas de LCE (carbonato de litio equivalente), contra 201.000 toneladas de 2016.

Argentina, Chile y Australia seguirían siendo los principales actores de este mercado, mientras que Bolivia, con sus recursos en el salar de Uyuni aún por confirmar, se mantiene también a la expectativa.

Pelea por el liderazgo

Con las mayores reservas – equivalentes al 52% del total- Chile le pelea a Australia el liderazgo del mercado mundial, con una producción que en ambos casos bordea el 40%. Argentina, que en 2016 aumentó en 58% su producción, cubre el 15% de la oferta global.

A diferencia de Chile, que extrae la totalidad de su producción en salares, Australia lo hace en base a proyectos para extraer el mineral de la roca.

Según la Comisión Nacional de Minería (Cochilco), Chile debería duplicar en 2021 su producción a 147.000 toneladas desde las casi 77.000 de 2017, debido principalmente a la ampliación de las faenas en el Salar de Atacama por parte de la estadounidense Albemarle y la chilena SQM, las dos únicas que explotan el metal en Chile, donde en 1979 fue declarado recurso “estratégico”.

Esa condición, que en su momento se justificó en el riesgo de que el metal pudiera usarse para fines nucleares, mantiene la explotación solamente en manos del Estado chileno a través de concesiones a privados.

“El desafío es volver a posicionar a Chile como el mayor productor de litio a nivel mundial”, afirmó el jueves el subsecretario de Minería Pablo Terrazas. Eso podría ocurrir a corto plazo, según analistas.

“En los últimos meses hemos visto importantes cambios que viabilizarán la expansión productiva del litio en Chile y le permitirán recuperar la cuota de mercado y acercarse a su tradicional posición de primer productor mundial”, explicó a la AFP Juan Carlos Guajardo, gerente de la consultora Plusmining.

Recientemente, SQM terminó un largo litigio con el Estado chileno que le permitirá elevar su producción de litio. Su rival estadounidense, Albemarle, recibió también una autorización del gobierno para elevar su producción en el salar de Atacama, considerada una de las zonas con mayor potencial por sus altas concentraciones de litio, bajo nivel de impurezas y explotación de subproductos como el potasio.

Argentina cuenta con 40 salares en su territorio, dijo Daniel Meilán, secretario de Minería de Argentina.

Hacia 2022, Argentina pretende superar a Chile y producir cerca de 331.000 toneladas de litio LCE, de acuerdo a Meilán, que estima que hacia ese mismo año la producción total del metal alcanzará a 1.152.000 de toneladas de LCE, un incremento del 443% respecto a 2016.

Autos y baterías

El litio, que no se transa como otros minerales sino que sus precios se negocian de manera directa entre productor y cliente, comenzó a ser usado para baterías a inicios de la década de los 90.

Desde esa época, el gran desarrollo del mercado de los teléfonos inteligentes, tabletas y computadores junto al de autos eléctricos ha hecho saltar el precio del metal, especialmente a partir de 2015.

Si a principios de los 90 el uso de batería de litio correspondía 6% de la demanda de litio, hoy bordea el 40% del total. Para 2021, de acuerdo a Cochilco, se espera que el 59% del total se destine a baterías de automóviles y dispositivos electrónicos.

Por ejemplo, cada teléfono inteligente requiere entre dos y tres gramos de litio, mientras que el auto eléctrico de la firma Tesla precisa 45 kilos de litio y un bus eléctrico casi 240 kilos.

“El litio es un material clave para el almacenamiento de la energía. Creo que el precio seguirá alto pero convergerá a un nivel algo menor al actual debido a la mayor expansión de la oferta”, estimó Juan Carlos Guajardo.

El valor del litio pasó de cotizarse en promedio en 2015 de 5.851 dólares la tonelada a un promedio de 13.719 entre enero y noviembre del 2017, de acuerdo a datos de Cochilco.

AFP