El oro, un metal cada vez más necesario para el desarrollo de la tecnología

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Durante las tres últimas décadas, el oro ha desempeñado un papel crítico en la evolución de la tecnología. De cara al futuro, ese papel va a seguir siendo importante, incluso más que lo ha sido hasta ahora.


José Ángel Pedraza

Según el informe “Oro 2048”, publicado el pasado 17 de mayo por el Consejo Mundial del Oro, este metal se ha convertido en los últimos años en un metal industrial cada vez más importante, debido a sus propiedades físicas, como su maleabilidad, capacidad conductiva y resistencia a la corrosión.

Estas características lo hacen idóneo para la fabricación de revestimientos y cables. Su presencia es cada vez más importante en dispositivos como los smartphones.

Las llamadas nanopartículas de oro, miles de veces más pequeñas que el grosor de un cabello humano, son cada vez más utilizadas en la industria médica y de tecnologías limpias.

En este informe, el Consejo Mundial del Oro destaca los sectores en los que el oro puede desempeñar un papel significativo en los próximos años: vehículos eléctricos y autónomos, Internet de las cosas, dispositivos electrónicos flexibles, energías limpias, y diagnóstico y tratamiento de enfermedades.

Vehículos eléctricos y autónomos

La preocupación creciente por las emisiones contaminantes procedentes de los vehículos de gasolina y diésel ha llevado a varios países a plantearse limitaciones a su circulación. En este sentido, los vehículos híbridos y eléctricos se plantean como una alternativa, lo que constituye una oportunidad para el oro, ya que estos vehículos requieren muchos más componentes electrónicos y, por tanto, más oro.

De cara al futuro, aseguran en el Consejo Mundial del Oro, esa contribución va a incrementarse, no solo por el mayor volumen de vehículos vendidos, sino también por el mayor número de componentes electrónicos y conectividad que éstos incluirán.

El desarrollo de los vehículos autónomos también es un factor importante para el oro, ya que requieren de una considerable infraestructura electrónica, de la que forma parte el oro.

Internet de las cosas

La interconexión vía Internet de dispositivos electrónicos insertados en objetos de uso diario, que los capacita para enviar y recibir datos, es lo que se denomina Internet de las cosas. Su desarrollo ha sido muy importante en los últimos años y, para 2048, se considera que todo estará interconectado vía Internet, generando datos que harán el mundo más seguro, productivo y sano.

Lógicamente, esta mayor conectividad hará necesario el uso de chips semiconductores, en cuya fabricación se utiliza el oro, cuya demanda por parte de este sector va a aumentar.

Dispositivos electrónicos flexibles

Otras de las innovaciones tecnológicas que se van a desarrollar durante los próximos años es la llamada electrónica flexible, con dispositivos como células solares portátiles, sensores y pantallas flexibles.

En estas tecnologías va a tener mucho que decir el oro, que puede moldearse en láminas muy finas, de unas micras de espesor, con extraordinaria flexibilidad y resistencia.

Energías limpias

Uno de los retos de la Humanidad en el futuro es la necesidad de incrementar la provisión de energía para satisfacer las necesidades del mundo moderno, sin contaminar el medio ambiente ni acelerar el cambio climático.

Según el informe, en los próximos30 años aumentará la población mundial y se duplicará el PIB per cápita, lo que va a aumentar la necesidad de energía. Las previsiones apuntan a que, para el año 2050, la mayoría de los países desarrollados ya no utilizarán combustibles fósiles. Ello va a requerir nuevas soluciones para generar energía eléctrica y para almacenarla.

En este sentido, las nanopartículas de oro tienen la capacidad de mejorar la eficiencia de las células solares y de ejercer como catalizadores en las baterías de hidrógeno. Y el oro también será necesario para los sistemas electrónicos de control.

Diagnóstico y tratamiento de enfermedades

En el aspecto sanitario, la tendencia de aquí a 2048 es centrarse en la prevención para reducir la presión sobre los servicios médicos tradicionales. Y para ello, las nuevas tecnologías son fundamentales: sensores para detectar enfermedades y evitar costosas intervenciones, “pieles artificiales” para monitorizar las constantes vitales del paciente… En suma, dispositivos flexibles y biocompatibles en los que el oro es un componente esencial.

Por otro lado, el oro también es fundamental en la fabricación de tests de diagnóstico rápido (RDT, por sus siglas en inglés), utilizados para luchar contra enfermedades comunes que han afectado a la población mundial durante décadas. Solo en 2016, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se utilizaron más de 300 millones de estos tests, con nanopartículas de oro, en el diagnóstico de la malaria, sobre todo en África y Asia.

Diversas organizaciones han establecido el objetivo de erradicar esta enfermedad entre 2040 y 2050, por lo que estos dispositivos de diagnóstico fabricados con oro van a seguir siendo si cabe aún más imprescindibles.

Oroinformación.com