Para Sergio Elguezábal: “La política ambiental en la Argentina es errática

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Invitado por la filial Santiago del Estero de Osde habló sobre “Nuevos tiempos, nuevos modos”. Es partidario de “cambios profundos en nuestros hábitos para que siga siendo posible la vida en la tierra”.


“Nuevos tiempos, nuevos modos” fue el leit motiv de la charla que el periodista Sergio Elguezábal brindó en el auditorio de Osde.

Invitado especialmente por la filial Santiago del Estero de Osde, el reconocido periodista especializado en el análisis de ecología y tecnología, habló sobre los avances científicos y tecnológicos que ha experimentado la humanidad en las últimas décadas, la aceleración del ritmo de vida y la necesidad de encontrar nuevos modos de felicidad y armonía, que caracterizan nuestros días. Al concluir su disertación habló a solas con EL LIBERAL.

¿Cuáles son los desafíos actuales en materia ecológica?

Fundamentalmente, dejar de contaminar y empezar a cuidar. Sería la premisa para arrancar con la transformación que hace falta. Cuando digo dejar de contaminar hablo de la contaminación en la atmósfera, en el agua y la contaminación en parte de lo que comemos, pero también hablo de la contaminación del planeta cuando devastamos sus bosques, malversamos su suelo y lo explotamos de un modo irracional. Eso significa contaminación porque nos va minando el espacio único que tenemos para habitar. No hay otra tierra como para poder saltarnos cuando de ésta ya no quede nada. Necesitamos cuidar el ambiente efectivamente, cuidar otras especies y cuidarnos entre nosotros.

¿El planeta está en peligro si las potencias no se ponen de acuerdo en el tema del calentamiento global?

Los científicos proyectan que en quince años habría que bajar las emisiones que hoy produce la Unión Europea, EE.UU. más China. Si no se logra bajar ese nivel de emisiones será imposible la vida en la Tierra. Es como una sentencia que está pendiente de cada uno de nosotros y que no tenemos la capacidad de ver. No cesarán esas emisiones en tanto sigamos con estos modos de producción y consumo. La ecuación es tan sencilla como eso. Ahora bien, lo que no es sencillo es revertir estos modos. Es por eso que en mis charlas yo hablo de nuevos tiempos y de nuevos modos. Necesitamos cambiar modos para que los nuevos tiempos sean verdaderamente nuevos y no nos quedemos en proclamar que hace bien cuidar el ambiente o hablar de ecología si no hay acciones concretas y radicales. Es tiempo de acciones radicales entendido esto no de un modo subversivo como entendemos la subversión en estos lares sino como un modo disruptivo. Necesitamos cortar esa rueda que nos lleva invariablemente hacia la destrucción de la especie.

¿Se va por ese camino de destrucción masiva de la especie?

Para que esto no suceda, básicamente tenemos que cambiar conductas. Hace falta pensar en modos más austeros. Yo pienso a veces que vivimos en una sociedad sofisticada. Pero no hablo de perlas ni de yates, esas cosas que naturalmente ligamos a la sofisticación. Digo que tenemos una sociedad sofisticada cuando tenemos doce aguas diferentes y cuando vamos a la farmacia y tienes analgésicos de dieciocho marcas diferentes o pantalones, zapatillas o de lo que sea. Es una sociedad que no nos representa. Para construir ese muestrario de marcas y opciones estamos destruyendo parte de lo que nos sostiene. Hay una especie de comodidad en la sociedad que, entre comillas, nos impide ver que vamos camino a la destrucción.

¿En la Argentina se desarrollan políticas tendientes a defender el medio ambiente?

La política ambiental en la Argentina es errática. Resulta contradictoria en muchos de sus aspectos. Por un lado, se proclama el impulso de las energías renovables y por otro lado se alienta Vaca Muerta o las explotaciones de minería a cielo abierto que no dejan nada para las personas ni mucho menos para el ambiente. Se necesita una política clara y decidida en un único sentido: no hay tiempo para medias tintas, necesitamos cambios verdaderos. Para que esos cambios sean verdaderos tienen que ser profundos, y no se ven todavía.

El Liberal (Santiago del Estero)