San Juan: La panadera que rompió el molde

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Participó en la última feria internacional minera realizada en San Juan. La experiencia de una iniciativa familiar que creó un sello y una fuente laboral.


Riquísimos. En la feria minera Viviana dio a degustar palmeritas y maicenitas, dos de sus especialidades. Allí también pudo mostrar sus dotes como RRPP explicando con detalles su negocio.

Nunca pensó que las palmeritas y los alfajores de maicena iban a convertirse en su fuente de trabajo. Menos aún, que llegaría a un stand de una feria minera para mostrar sus productos y contar su experiencia. Así es la historia de Viviana Montaño, proveedora minera y la encargada de las relaciones públicas de este emprendimiento familiar que tiene a la minería como nexo.

Viviana es uno de los pilares de “La Cremona”, la panadería a la que puede calificarse como la primera de Tudcum y que nació a partir de la mina Veladero. Unos años atrás a través de la Cámara de Prestadores Mineros Iglesianos (Capresmi) un grupo de gente del lugar comenzó a generar ideas que les permitiera ingresar a la actividad minera como prestadores de servicios. “Lo mío siempre fue la actividad de comida, vianda y demás, pero a mi esposo le gustaba más el tema panadería, tomó la iniciativa y hoy es el que elabora las palmeritas. Es un proyecto familiar pero las puertas están abiertas a quienes quieran aprender el oficio”, contó Viviana.

Pedro Lima, el esposo de Viviana, era camionero y trabajaba para la minería. Pero el constante desarraigo que conlleva y el estar separado durante tanto tiempo, la familia tiene seis hijos, los llevó a comenzar a pensar en nuevas alternativas que los pudiera vincular a la actividad pero estando todos juntos. Así nació la idea de la panificación, iniciativa que rompió el molde porque hasta ese momento en la zona lo único que se comía era el típico pan casero, las tabletas y las semitas. “Nuestra visión fue más industrial, para proveer de productos diferentes, de hecho las cremonas no se consumían en la zona y tuvo tanto éxito que finalmente así se llamó nuestro negocio, empezamos con el pan baguette, francés, cremonas y otros productos”, recordó.

En 2015 la familia comienza a reformular su proyecto a partir del contacto con la gente de Aramark, la firma que brinda el servicio de alimentación y hotelería para Veladero, con quienes ya estaban vinculados a partir del servicio de viandas. Pero con el Programa de Desarrollo de Proveedores que ya estaba en funcionamiento por parte de esta empresa (ver aparte), pudieron asesorarse y ser capacitados en aspectos vinculados a la trazabilidad alimenticia, la incorporación de un bromatólogo, obtener certificados de aprobación por parte Salud Pública para sus productos, entre otros aspectos.

Así surgió la comercialización de productos bajo el nombre de “La Cremona”, puntualmente de palmeritas y tapas para maicenitas que llegan a Veladero. Esto significó que la familia debiera tecnificarse y es así como pasaron a un horno rotativo de 18 bandejas, que les permite obtener más de mil unidades de tapitas y maicenitas por semana y cocinar más de 60 kilos de pan; además de incorporar sobadoras y amasadoras más grandes. De hecho iniciaron su negocio con una amasadora con capacidad para 5 kg de harina y hoy tienen un equipo que les permite incorporar 4 bolsas de 50 kg por vez.

Con este presente el futuro de Viviana está lleno de sueños y expectativas. Según comentó su anhelo es traspasar las fronteras de Tudcum y llegar con sus productos a la gran ciudad, insertándoles en algunos negocios alimenticios. “Quisiera producir más y desde Tudcum, sacando productos rotulados y con todos los requisitos que corresponden para poder venderlos afuera”, cerró Viviana.

Sobre el programa

El programa de desarrollo de proveedores existe en San Juan desde el 2009. Su foco es el desarrollo integral de emprendedores locales desde su nacimiento a partir de una idea y desde allí evolucionar hasta ser proveedor de la compañía. “Esto significa el asesoramiento y soporte técnico de Aramark durante el proceso y el desafío a futuro es que nuestros propios proveedores puedan generar más empleo local e incentivar a otros emprendedores a sumarse a este programa”, explicó Laura Zahon, a cargo de RSE y Comunicaciones Estratégicas de la empresa. Según la fuente, a lo largo de estos años se han desarrollado gran cantidad de proveedores vinculados a panadería, pastelería, repostería, programas agrícolas, hortalizas envasadas al vacío, ensalada de fruta envasada, restaurantes, cafeterías, viandas y snacks saludables. Esto logró que en Iglesia varios emprendimientos consten de las habilitaciones de Salud Pública y registro de sus establecimientos; lo que les permite ampliar su cartera de clientes más allá de Aramark.

Diario de Cuyo