Remediación en San Antonio Oeste: El flagelo de las “M” y la estafa moral

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El Director de Prensa GeoMinera, Claudio Gutiérrez, se vuelve a ocupar de la remediación fallida que se realizó a medias en San Antonio Oeste. En la nota habla de un inminente “fraude social” por incumplimiento del acuerdo firmado por el Estado. Reclama que no se haya investigado en qué se gastaron 8.3 millones de dólares y falta de respuestas a la seria amenaza de los metales pesados que son volátiles y todavía contaminan la zona y a sus habitantes.


Flagelo”: Instrumento para azotar. Aflicción, calamidad. Así define la Real Academia Española el significado de esta dura palabra. Bien nos sirve para delimitar una parte de lo que sucede en San Antonio Oeste, provincia de Río Negro, con la fallida remediación de los contaminantes que dejara la empresa minera Geotecnia. Esos residuos altamente peligrosos para la salud que fueron depositados en una zona urbana desde la década de los años cincuenta, hasta iniciados los ochenta, se acumularon en el ingreso a esta localidad rionegrina provocando un gran impacto socio – ambiental.

Esa herencia, que dejó la industria minera, caló muy hondo en la vida de muchos ciudadanos. Ese legado no sólo contaminó las áreas donde fue depositado, sino que se extendió más allá. Diseminó su veneno en las rías del mar que penetran dos veces por día el continente. Esas corrientes marinas llevaron los minerales pesados a las entrañas de la biodiversidad costera, instalándose por décadas en la mayoría de la fauna marina y humana.

Pero, como si fuera poco, desde hace cincuenta años, jaquea la salud de los habitantes de la zona, obligando que por esos descuidos, casi suicidas del ser humano, despacito, muy despacio, se convierta en una amenaza hasta hoy irreversible para las 30 mil almas que habitan esta parte de la costa rionegrina, distante a 1.041 km del poder central que gobierna este país.

Hablábamos de “flagelo” al iniciar la nota, y aunque muchos piensen que es una calificación desmesurada, sirve para graficar lo que significa la inoperancia del Estado en todas sus expresiones, para defender y cuidar al soberano. Pero no sólo inoperancia, hay hipocresía y complicidad. No querer remediar el dolo construido por la falta de garantías o vacíos legales, no inhibe a las autoridades de ser responsables de lo que sucede hoy en San Antonio Oeste.

¿A quién le importa el pasado y las historias del génesis de la contaminación de plomo y otros metales pesados si quienes están hoy en el poder son ineptos para solucionarlos e investigarlos? Por eso no existen excusas y justificativos.

Hoy se debe poner fin a esta calamidad y después, o en el mientras tanto, busquemos a los irresponsables que construyeron más angustias subestimando al pueblo con promesas incumplidas y acuerdos de papel que nunca respetaron.

Para el hombre común el incumplimiento del Estado no tiene nombre propio. Más, cuando es el Estado el que debe satisfacer los reclamos de la sociedad. Aunque convendría ponérselo.

Se ha endeudado al país con 8.3 millones de dólares desde el año 2008 a la actualidad y por hechos de corrupción, desfalco o incapacidad se los gastaron, nunca se rindieron cuenta y lo que es peor, NO SOLUCIONARON EL PROBLEMA, con el agravante de que es deuda externa. Dinero que debemos todos los argentinos.

Situación que es empeorada dado que quienes dirigieron esta debacle de remediación nunca explicaron absolutamente nada. Y como si fuera un cuento de historieta pagana, para llevar a cabo la obra contrataron a ex empleados de la firma que hizo mal los trabajos de proyección técnica, que fue la empresa URS, a la que todavía no se le pidieron explicaciones de sus errores en esta supuesta remediación.

El pésimo diagnóstico de los trabajos de escritorio se comprobó en la aplicación de sus estimaciones para remover los residuos tóxicos. Quién comandó esta instancia fue una de las profesionales que trabajo para URS, Carolina del Valle, hoy funcionaria del gobierno nacional.

Esta burócrata siempre argumentó que la obra iba bien, lo ratifican apreciaciones periodísticas de los meses de septiembre, octubre y noviembre del 2017. Iniciado el año, prácticamente desapareció de escena, y en marzo pasado anunciaron, desde la Secretaría de Minería de la Nación, que se había acabado el dinero para terminar la remediación, cuando aún falta más de un 25% para su real concreción.

Si no se cumple lo pactado, será un verdadero fraude moral.

Esta frase, dicha en estas páginas reiteradas veces, tuvo respuestas extraoficiales de la cartera de minería, rechazando la misma. Tenemos que ratificarla. La confianza social fue traicionada por la mala praxis profesional y de gestión.

Hoy se está ante la imposibilidad del Estado de garantizar el bien común. No hicieron la remediación. Las tareas incompletas sumaron más riesgo a la salud pública de esta localidad y no saben de dónde sacar dinero para hacer una remediación real, eficiente y definitiva.

Desde marzo pasado, cuando anunciaron que se les había terminado el dinero para la remediación, sólo cambiaron el discurso por “vamos a continuar”, promesa que no ha sido cumplida, una vez más, en los últimos 80 días.

Han ganado tiempo desde las palabras, mientras la realidad golpea peor que antes. La tierra corre por las zonas aledañas de la ciudad provocando una verdadera cortina que rompe la visibilidad. En esa polvareda, se esconde la volatilidad de los residuos no remediados y apilados, esos a los que no les alcanzó el presupuesto y deberán esperar ¿otras 5 décadas? Para que dejen de afectar la salud de 30 mil almas.

Para el hombre y la mujer que sumó conciencia sobre este flagelo que los azota día a día, empiezan a conjugar nombres propios. Por eso la calamidad de las “M” (Mayoral, Meilan, Minería), son identificadas en una sola letra. El ex secretario de Minería fue el que utilizó una causa reparadora y no se sabe a ciencia cierta que hizo con los primeros 4,3 millones de US$ que prestó el BID. El actual secretario, Daniel Meilán, tras 30 meses de gestión no sabe cómo hacerse cargo de este tema, aunque el piense y sienta lo contrario. Y a la industria minera en general, esta situación no la favorece para nada en su alicaída y bastardeada imagen. La gente se pregunta ¿Si no pueden con esta remediación, cómo realizan hablar de eficiencia, trasparencia, sustentabilidad y empatía con la sociedad?

Por unos pocos que hacen las cosas muy mal, paga el resto que hace las tareas a conciencia y trabaja a full para cumplir los compromisos de  hacer una minería responsable.

Ayer fuimos testigos y denunciantes ante la improvisación y el desaguisado del manejo de los dineros públicos; desde hace dos años, escribimos y detallamos los hechos que se caracterizan por la inoperancia, la falta de certezas y la complicidad de no haber investigado a la gestión anterior.

Hacer las cosas mal, no hurgar, o ser indiferente, es una forma de ser funcional a cualquier hecho de corrupción.

Para peor, demostrando el grado de especulación y falta de compromiso, la secretaría de Minería apeló la cautelar que en el mes de abril presentará la Multisectorial del Plomo con el aval de 2.000 firmas. La intención, como se sugirió desde un principio, es para que el Estado nacional cumpla con la remediación. Por cuestiones de procedimientos, la cautelar pasó a la Cámara Federal de general Roca. Con esto, el gobierno nacional ganó más tiempo. Pero lo real es que el problema no se soluciona. Y esto, para el común de la gente, significa una chicana más. Son burócratas que suman más hipocresía.

En la primera semana de junio desde la Secretaría de Minería de la Nación, convocarían a los representantes de la Multisectorial del plomo para analizar, una vez más, los pasos a seguir. En el barrio lo llaman “sanata”.

Algunos observadores opinan que esta acción es para seguir consolidando una aparente “ocupación” sobre el tema, sólo eso. Que continuarán con el maquillaje del operativo “algo hacen”. Mientras tanto, el viento patagónico sigue contribuyendo a darle volatilidad y mayor cobertura a la contaminación que produce el plomo.

En la Secretaría de Minería tendrían que conjugar y escribir mil veces “el cementerio está lleno de gente con buenas intenciones”. Mientras que los funcionarios nacionales hacen reuniones y piensan que hicieron lo que estaba al alcance de sus manos, el plomo y los metales pesados siguen circulando en las venas de los sanantonienses.

Por eso póngase a trabajar hoy, no pierdan más tiempo y marquen la diferencia. De lo contrario dejen que otros lo hagan.

Es hora que la clase política entre en acción. Los principales candidatos como Pedro Pesatti actual vicegobernador y el diputado Sergio Wiski saben, como candidatos ya en campaña a gobernador para el 2019, que les queda poco tiempo para encontrar soluciones. Y la solución se denomina conseguir dinero. 30 millones de pesos para culminar el trabajo de fondo y no hacer un nuevo maquillaje.

Mientras estos despiertan y reaccionan, otros dirigentes provinciales ya empezaron el operativo agazaparse, para poder usar este tema como bandera de campaña política.

Todos deben concebir que lo mejor es encontrar soluciones. Esto está muy lejos, es una utopía. Ya que en el fragor del combate, todo vale. De darse esta teoría, nuevamente habrá perdido el soberano y las 30 mil almas de “Golfo Más Azul del Continente”, por la inoperancia del Estado y la indiferencia de una clase dirigente, miope, egoísta y sin compromiso.

Prensa Geominera