Olavarría: Anticipan que el impacto de la devaluación empieza a afectar el ritmo de la construcción

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Por el momento, se mantienen en la zona los despachos de cal y cemento destinados a la obra pública. Pero comienza a observarse una leve declinación en la obra privada. La cal y el cemento aumentaron alrededor de un 12 por ciento. El hierro subió lo mismo que el dólar.


Lejos de salir indemne de la devaluación, comienza a desacelerarse la actividad de la construcción, según señalan referentes locales. De esa manera, si bien en los corralones se empieza a vislumbrar una merma debido a la pérdida de poder adquisitivo, hasta el momento continúan a buen ritmo los despachos de cal y cemento dirigidos a la obra pública.

En nuestra ciudad, el ingeniero Orfel Fariña realizó un pormenorizado mapa de situación, explicó que la construcción “siempre tiene un efecto retardado” y advirtió que los efectos del alza del dólar comenzarán a detectarse “dentro de un tiempo”. Por su parte, Carlos Alsina, propietario de Materiales Alsina, destacó que “continúa el movimiento” aunque el impacto del dólar influyó en aumento de entre el “10 y 12 por ciento” en los precios de la cal y el cemento, y sobre todo en el valor del hierro, que acompaña al de la moneda estadounidense.

En principio, Fariña observó que “hay una retracción del mercado muy clara y ostensible, pero esto es muy circunstancial porque una de las cosas que más disparó fue la corrida del dólar”. ¿Cuánto de la construcción está dolarizado? “Es relativamente poco pero genera mucha incertidumbre en el inversor o en el constructor”, afirmó.

Como matiz adicional, “porque la construcción es bastante compleja, el impacto sobre la construcción, a diferencia de la venta minorista de indumentaria, por ejemplo, siempre tiene un efecto retardado. En la construcción no se puede decir ‘está complicado, esta semana no voy a comprar nada’ porque hay que hacer un ciclo continuo”.

En consecuencia, “la decisión que quizás se tomó hace 8 meses de empezar a construir, si aumentó el dólar, el mercado se mueve y está inquieto e incierto, ahora te agarra en el medio del océano y, si tenés algún recurso, tenés que seguir nadando hasta la orilla”.

Así, “el impacto de esta retracción del mercado es posible que no se acuse rápidamente en la construcción pero existe y produce que el pequeño, que va a comprar materiales para hacer una mejora en la casa, retiene ese dinero; y el inversor mediano, que ya dispone de un millón de pesos, de ahí para arriba, encuentra otros canales que son atractivos y de menor esfuerzo, básicamente, todo lo que es el circuito financiero”.

Matices

El profesional estableció que en ese sentido “ya tenemos problemas en varios de los actores principales de la construcción. Pero esto tiene matices porque por ahí un corralonero todavía no ve la merma pero sí la sufre alguien que vende ropa y no entra nadie. Sin embargo, el que vende para la construcción es posible que haya sostenido razonablemente sus ventas”, opuso.

De esa forma, “posiblemente los indicadores de la construcción no acusen todavía la situación temporaria de crisis que estamos viviendo hasta dentro de algún tiempo”. Para complicar más la lectura, “en Olavarría particularmente, tenemos las cementeras y las canteras, el sector minero, que hasta hace muy poco ha estado trabajando en toda su capacidad con un destino que era la obra pública”.

En definitiva, “la obra privada está retraída pero las canteras siguen despachando todo lo que producen. Ahora esas cuestiones se van a empezar a juntar un poco porque la obra pública se va a terminando en esta etapa y hasta que vuelva a mover va a haber un pequeño parate; es muy posible que ahora empiecen a declinar esos despacho de cal y cemento”, anticipó.

Fariña especificó que “si se miran los indicadores de la construcción, los informados con fundamento son los de abril, y hasta acá se mantienen positivos porque la corrida del dólar fue hace poco más de 20 días. Por eso es un fenómeno difícil de interpretar y depende cómo vayas mirando se puede llevar para un lado o para otro”.

Sin embargo, “es indisimulable que la incertidumbre financiera repercute en la construcción porque se pierde el marco de referencia; y se pierde rentabilidad cuando estás en una etapa de inversión. También es cierto que puede haber alguna oportunidad porque la mano de obra baja y alguien puede hacer un descuento en un material porque necesita vender”, aclaró el ingeniero.

Aumentos

Mientras tanto, Carlos Alsina reveló que “después de la devaluación hubo algunos aumentos en los precios de cemento, cal y el hierro, que sigue directamente el precio del dólar; eso es lo que más aumentó. La cal y el cemento aumentaron entre un 10 y un 12 por ciento”.

En cuanto al movimiento comercial, “hasta ahora seguimos bien pero no sabemos hasta cuándo porque pienso que el poder adquisitivo no es el mismo”. En la actualidad, “lo que sigue son las obras privadas, más que nada departamentos y reformas”, reconoció el empresario.

En ese contexto, la actividad en las canteras y cementeras locales se mantiene, ya que “vemos por los turnos que nos están dando, que siguen las demoras en la carga: sacamos turnos diariamente y nos están dando turnos entre cinco y siete días”, refirió.

“Una merma”

De acuerdo con el “Informe de la Actividad de la Construcción en la Provincia de Buenos Aires”, realizado mes a mes por FEBA, la Federación Económica bonaerense, “la corrida cambiaria que llevó consigo una devaluación mayor al 20 por ciento impactará sobre los precios en general y consecuentemente sobre la actividad de la construcción en los meses venideros, tanto en las obras públicas como privadas”.

Al evaluar el contexto en que ocurrió la devaluación, en el informe se concluye que “las mayores dificultades del gobierno nacional por financiar sus déficits gemelos, fiscal y comercial, forzaron a solicitar la asistencia del FMI a través de un acuerdo stand-by”.

Para la entidad, “la ejecución de este tipo de créditos y sus respectivos desembolsos, exigen el cumplimiento previo de una serie de acciones por parte del gobierno, que tienen como denominador común la reducción del déficit fiscal a través del recorte del gasto público”. En ese sentido, “se espera una importante reducción de la obra pública -30.000 millones de pesos menos- y de la caída de la actividad económica, en general”, sostiene el informe.

Además, se recalca que “la alta base de comparación del año 2017 sumada a las dificultades de la economía durante el presente ejercicio son dos de las principales razones por las cuales se puede esperar una merma en la actividad a partir del segundo trimestre de 2018”.

El Popular