La economía cae sin fondo y sin paracaídas

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Por Alejandro A. Tagliavini , Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.


Contra todos los pronósticos -aunque la UIA ya reconoce que la actividad fabril cayó +2% en mayo y termina 2018 en negativo- la economía sigue en descenso, y solo se vislumbra un empeoramiento. Dicho rápidamente, el que produce es el mercado y entonces la economía florecerá en la medida en que el Estado deje de extraer sus recursos. Pero Macri, tal como hizo en la CABA, ha aumentado el peso estatal.

Cuando el Gobierno asegura que bajó la presión fiscal, no se condice con el aumento de la recaudación, superior a la suma de la inflación y el “crecimiento” del PBI: en mayo, récord histórico, creció 43,4% interanual mientras que la variación de junio fue del 31,9%. Y, aunque fuera solo efecto de mayores controles de la AFIP, implica menos recursos para el mercado.

Pero, además, el Estado absorbe fondos por otras dos vías que crecen. Primero, la inflacionaria (40% en 2016, 25% en 2017 y camino de superar 30% en 2018) ya que significa emisión exagerada para solventar gastos a costa del mercado que ve la moneda en sus manos desvalorizada. Y, segundo, el endeudamiento estatal y las altas tasas de interés.

Mientras el neokeynesianismo, de moda, dice que las tasas altas bajarían la inflación, el IPC aumenta al mismo ritmo descontrolado del costo del dinero y las consultoras estiman que la inflación de junio será la más alta del año llegando hasta el 4,1%, y la núcleo hasta el 4,2%. Hoy tendremos las estimaciones del INDEC.

A ver, cuando se deja de emitir en exceso -se evita la inflación- el mercado deja de ser expoliado a través de la desvalorización de la moneda. En cambio cuando se retiran pesos vía endeudamiento estatal o altas tasas o suba de encajes -un punto de encaje saca de circulación $20.000 M- se están retirando del mercado recursos para la producción. Y no se vislumbra -menos con los errados “consejos” del FMI- que estos tres modos de expoliar al mercado disminuyan. Así, un “crecimiento” solo podría darse al estilo del de 2017 (2,9%), que no fue tal sino inflado con créditos que superaron el 7% del PBI, pero hoy el problema es que difícilmente pueda darse el nivel de endeudamiento necesario. Los intereses de la deuda ya han pasado de un promedio de 7% del Presupuesto Nacional en 2015 a un 15% en la actualidad.

Entre paréntesis, el recorte en el Presupuesto de 2019 de $300.000 M (si lo cumplen) para bajar el déficit, además de ser inútil si no baja la presión fiscal total -impuestos, inflación, endeudamiento/tasa altas- es poco y, así propuesto, contraproducente. Y, siguiendo con el paréntesis, los intentos del BCRA para “controlar” al dólar también son contraproducentes porque, cuando agote las fuerzas, la divisa estallará.

Debido al crecimiento del stock de letras del Tesoro (Letes) en dólares, el riesgo de que el Gobierno no pague su deuda, implícito en los credit default swaps (CDS) a 5 años, superó el 6,7%, contra el 3,73% en diciembre 2017. Todavía es bajo, pero se duplicó en 7 meses. La semana pasada Hacienda pagó una tasa récord de 5,5% anual en dólares y captó solo u$s514 M con Letes sobre los 1.200 M que vencían.

Obviamente, el Tesoro tomará todos los desembolsos del FMI hasta diciembre de 2019, u$s13.400 M en 2018 y 11.700 M en 2019. El financiamiento con el resto de los organismos (BM, el BID y CAF) el año próximo sumaría u$s1300 M, además de los 3000 M de 2018. Según la consultora ACM, aun suponiendo que refinancian todas las Letes en 2019, el Gobierno necesitará otros u$s37.500 M (7% del PBI) solo para sostenerse.

Y esta semana tendremos grandes novedades. Ayer la reapertura del Bono del Tesoro (BOTE) 2020 tuvo buena recepción -se adjudicaron $44.955 M al 26%- dado que pueden integrarse los encajes con estos papeles que pagan una tasa, y del que ya colocaron $55.753 M el 18 de junio con una tasa de corte del 26% nominal anual (27,69% efectiva).

Hoy vencen unos $529.320 M en Lebac, casi la mitad de la base monetaria. Se espera una renovación menor a los dos tercios ya que los bancos utilizarán parte del dinero que cobren el día siguiente para comprar el BOTE 2020 (se liquida mañana 18) e integrar con estos papeles remunerados la suba en los encajes y buscarán, además, recomponer su tenencia de liquidez hoy muy baja al punto que las tasas de corto plazo llegaron a moverse entre el 60% y 70%.

Finalmente, mañana suben los encajes de 26 a 28% -que con las subas desde junio significará el retiro de $160.000 M, el 15% de la base monetaria, pero que en la práctica oscila entre $180.000 y 200.000 M dada la sub integración de encajes antes permitida- y se liquidan los títulos del Tesoro y BCRA mencionados lo que permitirá a los bancos arbitrar entre ambos.

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