Catamarca: Cara y Cruz, la frustración de Agua Rica

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Efeméride de una frustración: la explotación del yacimiento de oro y cobre Agua Rica, en Andalgalá, iba a ponerse en marcha por esta época, de acuerdo a lo que se anunciaba enfáticamente en 2013.


Es de dominio público que tal expectativa no ha sido satisfecha. Sin embargo, la firma Yamana Gold no tiene motivos para quejarse. Los jerarcas mineros de Estado catamarqueño no solo le han permitido retener los derechos sobre el yacimiento, sino que, a través de la CAMYEN, le entregaron el usufructo del área minera Cerro Atajo por cuatro décadas, cambio de beneficios para la Provincia que recién empezarían materializarse una vez que el holding privado, o quien lo reemplace, recupere la inversión realizada hasta el inicio de la explotación. Este acuerdo celebrado en 2014, que suministra a Yamana Gold nuevos elementos para continuar con su actividad especulativa, sumando a Agua Rica las 17 minas de Cerro Atajo, afirma el fracaso de la política minera provincial. No es claro por qué el Estado se abstuvo de tratar de recuperar los derechos sobre el yacimiento andalgalense para su propio provecho; es nítido, en contrapartida, que Yamana Gold obtuvo certezas por nada menos que 40 años a cambio de monedas.

El funcionariato minero local resignó sin pelea las prerrogativas para negociar los derechos de Agua Rica en la coyuntura que considerara más propicia, en beneficio de una empresa que no ha cumplido con los compromisos asumidos. Conforme al contrato, CAMYEN se avino a otorgar el usufructo de los 17 yacimientos de Cerro Atajo a cambio de “títulos” que le “confieran el derecho a participar del 5% de los dividendos que genere la sociedad titular del proyecto Agua Rica, distribuidos según la política de dividendos que se establezca para la totalidad de los accionistas y luego del repago del total de la inversión efectuada en el proyecto Agua Rica por tal sociedad o Minera Agua Rica”. La participación de CAMYEN en los dividendos “quedará cumplida mediante la entrega de acciones sin derecho a voto”. Esto es: para que CAMYEN cobre dividendos por Agua Rica, no sólo debe ponerse en marcha la explotación, sino que los inversores deben recuperar previamente la totalidad de la inversión realizada. Además, la participación en los dividendos se materializará en “acciones”, no en efectivo, y como estas acciones serán “sin derecho a voto”, CAMYEN no tendrá cómo gravitar en la definición de “la política de dividendos que se establezca para la totalidad de los accionistas”. Eso no es todo: para ceder los títulos así obtenidos, CAMYEN deberá contar con la  “expresa conformidad por escrito de Minera Agua Rica o por la sociedad argentina o extranjera que sea en ese momento titular de la propiedad minera que conforma el proyecto Agua Rica”.

Antes de conseguir acuerdo tan leonino, Yamana Gold había pactado con CAMYEN la mutua renuncia a los reclamos que ambas partes mantenían por los derechos de Cerro Atajo. Tal acontecimiento fue celebrado por el Gobierno como un triunfo de su política minera, pero era una ficción, como tantas. Lo concreto es que el usufructo de Cerro Atajo, que CAMYEN aspiraba a heredar como sucesora de SOMICA DEM, será durante 40 años de Yamana Gold. Una verdadera papa para los empresarios mineros, a expensas de los catamarqueños.

El Ancasti