Catamarca: La abdicación de CAMYEN

0
104

Aunque la sociedad estatal Catamarca Minera y Energética (CAMYEN) sigue parasitando al presupuesto público para enterar el dinero que precisa para cubrir sus gastos corrientes, sería injusto negar los significativos servicios que presta en el campo minero.


De estos puede dar testimonio Yamana Gold que, pese a no haber cumplido con los compromisos de inversión que asumió, ha logrado no solo retener los derechos sobre el yacimiento Agua Rica, sino también extenderlos al área minera Cerro Atajo, compuesta por otras 17 minas, de cuyo usufructo gozará durante 40 años gracias al contrato que celebró con la empresa catamarqueña.

Creada en 2012 para suplantar a la degradada SOMICA DEM y tratar de obtener del negocio minero utilidades adicionales a las regalías, CAMYEN heredó el monopolio de la extracción y comercialización de la rodocrosita de Minas Capillitas. Esta hegemonía en el mercado de la piedra no le ha permitido hasta ahora llegar a autosustentarse. Su endeblez económica no le impidió ampliarle el margen para la especulación a Yamana, firma que allá por 2011 aseguró que Agua Rica se pondría en marcha a mediados de 2018, es decir, por estos días.

Es público y notorio que Agua Rica no se ha puesto en marcha. La fecha de tal acontecimiento es incierta, pero la firma ha conseguido, CAMYEN mediante, elementos valiosos para desarrollar su juego financiero.

Litigio

Yamana Gold y CAMYEN estuvieron enfrentadas hasta hace cuatro años en un litigio judicial por los derechos sobre el área Cerro Atajo. Luego anunciaron que habían decidido desistir de sus demandas y trabajar juntas.

Lo falaz de este aparente ejemplo de sensatez y colaboración entre los sectores público y privado quedó expuesto en cuanto se conocieron los detalles del contrato.

Solo CAMYEN renunció a Cerro Atajo; Yamana Gold, por el contrario, logró el usufructo del área por un período de 40 años. Los artificios leguleyos intentados fueron ineficaces para disimular que, en realidad, CAMYEN había abandonado el juicio y cedido a su contendiente el objeto de la disputa. Una rendición, en resumidas cuentas.

En tren de atemperar lo evidente de la entrega, el funcionariato minero enfatizó que, a cambio, CAMYEN participaría de las utilidades que arrojara Agua Rica, hecho que se consideró una proeza de gestión a pesar de que ya por entonces era ostensible que Yamana no tenía el menor apuro por iniciar la explotación y más bien parecía estar a la espera de la ocasión más propicia para subastar los derechos que con tanta generosidad el Gobierno provincial le permitía mantener.

Los motivos para festejar esta inserción en el negocio eran ya bastante relativos debido a la incertidumbre sobre la fecha del inicio de la explotación de Agua Rica. La decepción terminó de perfeccionarse al advertir las condiciones en que se materializaría, establecidas en el contrato: “títulos” que le “confieran (a CAMYEN) el derecho a participar del 5% de los dividendos que genere la sociedad titular del proyecto Agua Rica, distribuidos según la política de dividendos que se establezca para la totalidad de los accionistas y luego del repago del total de la inversión efectuada en el proyecto Agua Rica por tal sociedad o Minera Agua Rica”. La participación de CAMYEN en los dividendos “quedará cumplida mediante la entrega de acciones sin derecho a voto”.

Vale decir que, para que CAMYEN cobre los dividendos por el yacimiento Agua Rica, no sólo debe ponerse en marcha la explotación. Además, los inversores deben recuperar previamente la totalidad de la inversión realizada.

Eso no es todo. Como la participación en los dividendos será en “acciones”, no en efectivo, y como estas acciones serán “sin derecho a voto”, la empresa catamarqueña no tendrá cómo incidir en la definición de “la política de dividendos que se establezca para la totalidad de los accionistas”.

Eventualmente, CAMYEN podría hacerse de efectivo si negocia las acciones en el mercado bursátil, pero “los títulos no podrán ser cedidos salvo expresa conformidad por escrito de Minera Agua Rica o por la sociedad argentina o extranjera que sea en ese momento titular de la propiedad minera que conforma el proyecto Agua Rica”.

Abdicación

En síntesis: la Provincia de Catamarca abdicó de sus prerrogativas para negociar los derechos sobre Agua Rica y las 17 minas del área Cerro Atajo a favor de Yamana Gold. Podría haber sido la deficitaria CAMYEN la que aguardara la coyuntura económica y política más propicia para ofertarlas, pero optó por excluirse del promisorio negocio. Como contraprestación a tamaña renuncia, se agenció unas remotas utilidades, que comenzaría a embuchar, en el más optimista de los cálculos, dentro de un cuarto de siglo.

Muy lejos de constituirse en instrumento para incrementar los ingresos públicos provenientes de la minería, como YMAD en Bajo La Alumbrera, CAMYEN se constituyó en gestora de Yamana Gold al ratificar una línea política minera vigente durante casi cuatro decenios, al influjo de la cual Cerro Atajo ha sido objeto de maniobras especulativas sin que la Provincia recurriera a la vía de la que hubiera obtenido mayores beneficios, sugerida por expertos en más de una oportunidad: licitarla.

El área fue cedida en 1989 a SOMICA DEM, como aporte de capital que le dio a la Provincia el 51% de las acciones de esa sociedad. En 1995, el entonces gobernador Arnoldo Castillo resolvió disolverla por considerar que la cesión, ejecutada sin la intervención de la Legislatura, era nula. Esta disolución fue ratificada por sentencia judicial en 2001 y Cerro Atajo retornó al patrimonio de la Provincia.

Cuando en 2004 el entonces gobernador Eduardo Brizuela del Moral decidió reactivar SOMICA, Yamana Gold ya había solicitado los derechos sobre Cerro Atajo, sin los cuales SOMICA no podía existir. Ese fue el origen del litigio por el área, que CAMYEN siguió y cerró con el triunfo inapelable del holding privado, no por sentencia judicial, sino por una decisión política deliberada de la empresa estatal.

El déficit crónico de CAMYEN es cubierto con fondos públicos. Catamarca, de tal modo, financió el instrumento del que se sirvió Yamana para quedarse con un suculento negocio.

El Ancasti