El oro permite volverse invisible mediante un camuflaje térmico

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Una de las más novedosas aplicaciones del oro va a permitir elaborar un camuflaje térmico que impida que una persona sea detectada por una cámara de visión nocturna, que aprovecha el calor que irradia el cuerpo humano para crear una imagen del mismo.


José Ángel Pedraza

Un equipo de investigadores de la Universidad de Manchester (Reino Unido), dirigidos por el profesor Coskun Kocabas, han logrado desarrollar un camuflaje térmico que convierte a la persona que lo lleva en invisible a las cámaras de visión nocturna.

Estas cámaras aprovechan el calor que desprende el cuerpo humano en forma de radiaciones infrarrojas para crear una imagen en colores vivos cuya silueta corresponde con la del cuerpo. Un avance que se ha aprovechado en la tecnología militar y de seguridad, para las operaciones nocturnas.

Mediante el uso de grafeno, nylon y oro, los científicos de la Universidad de Manchester, apoyados por técnicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), de la Universidad de Bilkent y del Instituto Izmir de Tecnología (ambos de Turquía), han logrado desarrollar un sistema de camuflaje que iguala su temperatura con la del entorno en apenas unos segundos, ocultando las radiaciones infrarrojas que delatan la presencia del cuerpo humano.

El sistema incluye dos electrodos flexibles: el superior está constituido por capas de grafeno, mientras que el inferior está realizado a base de nylon resistente al calor, recubierto de oro. Ambos están conectados mediante un líquido en el que se encuentran iones con carga negativa y positiva. Al conectar un pequeño voltaje, los iones atraviesan el grafeno, permitiéndole absorber las radiaciones infrarrojas que emite la persona que porta el camuflaje.

Esto permite que la persona se “funda” con el entorno, al adoptar la misma temperatura que éste, resultando invisible a las cámaras infrarrojas. De la misma forma, permite la operación inversa: es decir, que un objeto frío se camufle en un entorno más cálido.

Este nuevo material podría incorporarse en tejidos para crear prendas de vestir con camuflaje térmico. También tendría potencial para otras aplicaciones, como un aislante térmico mucho más efectivo en los viajes espaciales.

Se trata solo de una más de las múltiples aplicaciones que el oro tiene en el sector de la tecnología, cuya demanda de metal precioso es cada vez mayor y se va a incrementar durante los próximos años.

De hecho, según el informe Gold Demand Trends Q2 2018, recientemente publicado por el Consejo Mundial del Oro, la demanda de oro por parte del sector tecnológico se elevó en el segundo trimestre del año a 83,3 toneladas, un 2% más que en el mismo periodo de 2017 y el séptimo trimestre consecutivo de incremento.

Oroinformacion.com