Para Dante Sica, “el capitalismo de amigos generó una economía mediocre en Argentina”

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El encargado trasandino de Economía afirma que frente a la crisis cambiaria, el Ejecutivo ha acelerado su política de ajuste fiscal y espera un repunte del crecimiento de 2% para 2019. Además, considera que las investigaciones a la corrupción serán beneficiosas a mediano plazo.


Alberto Millán

El Mercurio

Para el ministro de Producción de Argentina, Dante Sica, la crisis cambiaria que vive su país y la considerable baja en las expectativas de crecimiento se deben principalmente a factores externos. Un escenario que antes, asegura, se enfrentó con “inconsistencias” en la política fiscal relacionadas con el llamado “gradualismo” del gobierno de Mauricio Macri.

“La crisis internacional nos ha llevado a acelerar los procesos de ajuste”, afirmó en conversación con “El Mercurio” Sica, un economista de 60 años y ex consultor de trayectoria, que ingresó al gobierno de Macri en medio de una reestructuración del equipo económico en junio, frente a una situación que no parece mucho mejor que la que el Ejecutivo recibió en 2015, tras más de una década de gobiernos kirchneristas.

El dólar hoy está alrededor de los 30 pesos argentinos -un alza de más del 75% en un año-, la economía se contraerá -0,3 por ciento este año -según la Cepal- y la inflación estimada para 2018 es de un 30%. En tanto, el FMI concedió un préstamo de US$ 50.000 millones al país, donde ha habido protestas por bajas en subsidios a servicios básicos y que también pone atención en el impacto económico del escándalo de “los cuadernos de las coimas”.

Pese a ello, Sica -que visitó Santiago esta semana con motivo de la reunión binacional entre Chile y Argentina- sostiene con seguridad que “a finales de este año vamos a terminar con una economía mucho más sana en materia de déficit fiscal”.

-¿Por qué no despega la economía argentina?

“La economía venía creciendo hasta mayo a una velocidad de 3,5% anualizado. Llevábamos casi siete trimestres seguidos de crecimiento. Lo que pasa es que estuvimos expuestos a algunos factores externos que generaron una crisis cambiaria, provocada también por algunas cuestiones internas”.

“Los movimientos en la tasa de interés internacional y el cambio del precio del petróleo nos han afectado mucho, porque todavía éramos importadores de energía. También el impacto de la guerra comercial entre China y EE.UU., que castigó mucho a los emergentes. Ese castigo fue más duro para Argentina, que era el que mayor debilidad -del punto de vista financiero- tenía.

Veníamos arrastrando inconsistencias en política monetaria y fiscal que agudizaron ese panorama y eso hizo que la crisis en Argentina pegara más fuerte que en el resto”.

-Ha habido críticas al “gradualismo” del gobierno para aplicar reformas. ¿Qué responde ante eso?

“En un principio pensábamos que podíamos ir un poco más lento en materia fiscal, y eso financiarlo con un mundo que estaba muy abierto. La señal que nos da el mundo es que teníamos que corregir esa velocidad, y lo hemos hecho. Teníamos planteado un déficit fiscal para este año de 3,2; va a ser de 2,7. Ya estamos en cierre de negociaciones para el presupuesto 2019, que va a tener un déficit fiscal de 1,3. Hemos ajustado las velocidades del proceso de convergencia entre la política fiscal y monetaria, a una pauta de déficit fiscal para el 2020 de 0%”.

-¿En qué pilares se van a apoyar para levantar la economía?

“Tenemos un programa orientado a la salida exportadora. Argentina viene de un modelo de economía cerrada, que le ha impedido crecer sostenidamente en los últimos 40 años. Hemos abierto casi 100 mercados en los últimos dos años y medio, y tenemos objetivos de cerrar acuerdos con al menos el 50% del PBI mundial para 2023”.

“Tenemos que hacer las reformas estructurales para potenciar las grandes plataformas productivas: el sector agropecuario; Vaca Muerta, que nos va a permitir ser grandes exportadores de gas; la minería que está subdesarrollada y servicios basados en conocimiento”.

-¿Cuáles son las metas de crecimiento para este año?

“Este año el crecimiento va a estar seguramente entre 0 y negativo. El año que viene tenemos una expectativa de 2% y a partir de ahí, poder tener una economía que corra a una velocidad entre el 3% y el 3,5% en los próximos años”.

-Sobre el préstamo del FMI, ¿puede percibirse como una medida desesperada?

“No, porque Argentina acudió al Fondo de manera preventiva, cuando recién la crisis cambiaria empezaba a asomarse. Dio la seguridad de que teníamos cubierta nuestra pauta de financiamiento hasta el final del mandato”.

-Respecto a “los cuadernos de las coimas”, ¿teme que impacte, dado que muchas constructoras están mencionadas?

“Creo que es muy bueno que Argentina esté en este proceso que está dando señales al mundo de que estamos erradicando los problemas que la discrecionalidad y el denominado capitalismo de amigos generó: una economía mediocre, de baja capacidad competitiva, y con problemas fuertes de corrupción. En el mediano plazo, creo que favorece el crecimiento genuino y sostenido de la economía. Quizás en el corto plazo puede tener algún impacto”.

“Esto hay que diferenciarlo del Lava Jato brasilero, que se dio con características distintas. Primero, implosionó la principal empresa pública, Petrobras, que era responsable de casi el 40% de la inversión bruta fija. Impactó en grandes empresas constructoras que tenían ramificaciones y generó impacto en actividades colaterales; y tercero, que fue sobre funcionarios que estaban en el gobierno. Lo que estamos viendo en Argentina es sobre funcionarios del gobierno anterior”.

Chile y la región

-¿Qué puntos recoge de la reunión binacional con Chile?

“Hemos retomado las negociaciones con Chile en los últimos dos años. Tenemos un Tratado de Libre Comercio, que están los dos Congresos como para votarlo. Somos dos economías que se complementan. Tenemos campos para avanzar en energía, minería, integración, digitalización”.

-Con perspectiva regional, Argentina y Chile han manifestado interés de integrar el Mercosur con la Alianza del Pacífico.

“Es una agenda de trabajo positiva. La Alianza del Pacífico tiene negociaciones comerciales con más del 80% del PIB mundial y el Mercosur viene de una época donde estaba cerrado. Tenemos negociaciones comerciales con menos del 9% del PIB mundial. Creo que las dos plataformas deberían complementarse para ir juntos al mundo en materia de exportación”.

-Parece difícil, porque estas alianzas se gestan según los vaivenes políticos.

“Venimos de una época en la cual el continente estaba con una orientación más populista. Las alianzas se hacían más por un problema ideológico, y no por los intereses comerciales o de los propios ciudadanos. En Argentina ha habido un cambio a partir de las urnas. Lo mismo ha pasado en Chile, Perú. Estamos ante un proceso con incertidumbre en Brasil. Se está dando un cambio en la región importante, todavía con ciertas inestabilidades”.

“Veníamos arrastrando inconsistencias en política monetaria y fiscal, y eso hizo que la crisis en Argentina pegara más fuerte”.

“El continente estaba con una orientación más populista. Las alianzas se hacían más por un problema ideológico, y no por los intereses comerciales”.

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