En su peor momento, Macri sobrevuela San Juan

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Viaje con agenda de urgencia si no se cancela. Sus víctimas locales, en silencio. Semana vertiginosa de Uñac en San Juan. El dilema de las retenciones mineras.


Por Sebastián Saharrea

Confirmó por vías oficiales el diputado Cáceres a Diario de Cuyo que el presidente Macri llegará a San Juan el miércoles, si es que las urgencias del minuto a minuto no dicen otra cosa.

No se recuerda en tiempos recientes una visita presidencial a San Juan de tan pocas expectativas, con tan pocos eventuales anuncios por escuchar, con la imagen de la máxima autoridad tan complicada por el contexto político, económico y social. A la vez, con tanto interés por escucharlo ya no sobre los asuntos de ocasión de patria chica, sino sobre la macro del país. A la que se ha referido en público muy poco luego de su desafortunado minuto y medio que desató el espiral de desconfianza en el dólar el miércoles.

Justo se vino a confirmar la visita de Macri el mismo día del desplome generalizado, pocas horas antes. Y ya quedó tan desfasado, que su naturaleza de insuflar ánimo y señales políticas con una de las pocas obras energéticas que financia la Nación en el país (Tambolar) quedó absolutamente desplazado por el timming de la corrida y su cruel impacto en las economías familiares.

Si el viaje no se frustra ante las urgencias, no estarán esperando al presidente al costado de la ruta al aeropuerto las víctimas de sus últimos guadañazos. Que los hay surtidos: los que califican sólo por condición de argentinos y deben rezarle a San Mercado por el precio de la nafta, los alimentos, las facturas de servicios o el empleo, por citar apenas algunos rubros; y los que recibieron atención específica.

Entre éstos últimos, los intendentes que sufrieron la poda (es decir, todos) de una de las fuentes por excelencia de recursos para obras valiosas en sus pagos, el fondo de la soja. Y los que obtuvieron un ayudín por la ventanilla de al lado desde la Nación via ATN, casualmente (o no) los de su propio palo político: Santa Lucía, Rivadavia y Caucete.

Justamente, donde habitan los dirigentes a los que deberá convencer para que lo representen con la camiseta amarilla en las próximas elecciones, los deja sin esos valiosos recursos y el compromiso de compensarlos de alguna manera. Aunque el discurso de austeridad y ahorro que ensaya el macrismo hará que ese flujo aparezca en duda. Igual, para eso falta una eternidad.

Tampoco estarán los productores exportadores de San Juan, a quienes el gobierno nacional les borró de un plumazo unos 170 millones que les bajaban en concepto de reintegros (una medida kirchnerista que benefició de modo contundente a los exportadores) y que eliminó repentinamente junto al fondo sojero.

Para los hombres que venden al exterior desde San Juan se trató de un doble desengaño: el del freno de los recursos, que en sus casos apunta directamente a su línea de flotación en sus plantas (de pasas, de uva en fresco, de vino) o a sus márgenes de rentabilidad, sino porque pocos días antes les habían asegurado en la cara que no lo harían. Y lo hicieron.

A la mayoría de ellos, como el caso de Antonio Giménez (presidente de los exportadores de la Cacex), se les complica la queja en público. Es que pese a haber sido el primer ministro de la Producción de Gioja, Gimenez encalló entre muy cerca del discurso macrista hasta la directa portación de la camiseta amarilla en los últimos tiempos. Resultaría entonces muy brusco para este sector pasar de esa militancia a un reclamo frontal, pese a que son uno de los espacios que peor la está pasando. No sólo por el manotazo de los reintegros a la exportación sino por el freno de las ventas sanjuaninas al exterior, golpeadas de competitividad en el mercado global por el creciente costo argentino.

En medio de todo este berenjenal, hay también una provincia que preservar. Como dijo el ministro Gattoni, con las cuentas más presentables pero sin descuidar que se trata de parte de la Argentina, y como tal también padece los malos manejos de la macro que concluyen en este desbarranco.

La punta del temporal del miércoles encontró al gobernador Uñac en Buenos Aires, donde viajó por gestiones justamente después de aconsejar a su equipo el lunes de cuidarse en los gastos.

El día del ya célebre discurso presidencial que desató el vendaval, le tocó a Uñac hablar ante un selecto grupo de empresarios en la Cámara de Comercio e Industria Franco-Argentina y fue inusualmente duro con lo que estaba ocurriendo en la city, a pocos metros de allí. Se plantó como una pieza de recambio en el ajedrez político nacional y cuestionó las líneas matrices del discurso oficial nacional: el ajuste (al que el equipo de Macri atribuye aparentemente todas las expectativas de éxito de su modelo económico) y terminar “con la improvisación”.

“Tenemos que dejar de achicarnos y expandir la economía”, dijo, desmarcado de la matriz económica nacional que planea una poda de $300.000 millones en el presupuesto del año próximo, más el ajuste propio de la devaluación en el bolsillo de la gente y la prevista caída abrupta del PBI para este año.

Al día siguiente se reunió con Randazzo, en la misma modalidad en que lo había hecho el mes pasado con intendentes K: de local en la sede de la Casa de San Juan en Buenos Aires, como anfitrión. Leído entre líneas, párrafos sugestivos: unidad sin ninguna exclusión, uno de ellos.

De todas maneras, la intención de Uñac es pasar en modo bajo perfil por el medio de esta perfecta tormenta política. En especial, ante los dardos cruzados de una parte de la población que adjudica a una supuesta desestabilización peronista la coautoría en el descalabro. Preferible entonces no mostrarse demasiado.

Tal vez haya sido por eso que Uñac no estuvo en el encuentro de gobernadores del CFI, que tuvo como extraño visitante a un reaparecido Sergio Massa, aún estando en Buenos Aires. Asistieron el tucumano Manzur o el puntano Rodríguez Saá, por citar a dos de las voces cantantes, con la excusa de redactar una contrapropuesta a presupuesto con recortes. Los gobernadores están tomando la temperatura política con la que se llegará a esa votación: ¿se inmolarán levantando la mano ante una crisis desbocada?

Antes, Uñac deberá ser anfitrión del presidente si no hay cambios. Sería un día después de la reunión del FMI con el ministro Dujovne en Washington. En esas horas, el gobierno nacional anuncia que habrá nuevas medidas, no habrá otra que Macri responda por ellas en San Juan.

Entre las que se perfilan como adelanto figuran nuevas medidas para ajustar el gasto y -la novedad- alguna para mejorar los ingresos. Entre estas últimas, se rumoreó entre los periodistas macristas que habría otra vez retenciones. Y hasta lo pronunció en voz alta Carlos Melconián, quien se postula como jefe de Hacienda una vez que ocurra el despido de Dujovne.

¿Retenciones y cepo?, ¿no eran esos los factores del ocaso kirchnerista? Esas mismas usinas periodísticas indican que habría un cambio en retenciones y cepo light. Y entre las retenciones, hablan de las de la agroindustria, que sería temporal y explicando al hombre de campo que ya se está beneficiando con tipo de cambio alto.

¿Ocurrirá lo mismo con la minería? Si efectivamente pasa, no podrá evitar Macri incurrir en un contrasentido con sus propias palabras: la primera vez que llegó a San Juan lo hizo para celebrar en público la liberación de la minería del yugo de las retenciones. ¿Regresará el miércoles al mismo lugar si decide reinstalarlas?

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