La plata no alcanza y la crisis se siente cada día más fuerte. Aunque el Gobierno provincial dice que los ajustes no tendrán impacto en Mendoza, el ciudadano común hace malabares con una inflación del 27,5% en ocho meses. No hay más producción y seguimos sin tomar la opción de la minería, la cual tiene potencial para terminar con muchos de los problemas que tenemos hoy en la Provincia.


Edu Gajardo     

El potencial minero de Mendoza sigue siendo desperdiciado.

En medio de la crisis económica que afecta al país y sintiendo como pega fuerte en los bolsillos de todos -pero especialmente de los mendocinos que tenemos ya una inflación del 27,5 %- todo el mundo busca cómo generar recursos extra para pasar el mal momento.

Es que un Estado, nacional o provincial, es como la familia, donde se trata de buscar algún ingreso extra para poder llegar a fin de mes. En el caso de la Nación pide plata para poder cumplir con todos los gastos, porque no tiene alternativas para generar más dinero, porque no tiene más producción y ahora ocurre todo lo contrario, se produce menos.

Para Mendoza el caso es parecido. Se vive gracias al petróleo, al turismo y otros rubros que son los mismos que nos mantienen hace 25 años. Lo ideal sería producir, diversificar la matriz y poder generar recursos desde nuevas fuentes. El Estado nacional no tiene esa opción, pero Mendoza sí la tiene en el desarrollo de la actividad minera y no lo hace por una decisión política.

Con números sobre la mesa, el potencial minero de Mendoza -considerando sólo los yacimientos que existen en el departamento de Las Heras- supera los U$S 15.000 millones de dólares. Eso equivale a toda la primera cuota que le pidió Argentina al Fondo Monetario Internacional.

Es decir, en medio de la crisis existen algunas alternativas que no tienen ningún choque legal y que aún así no se habilitan por una cuestión netamente política-electoral. Hay que destacar que el potencial es importante aún con las limitaciones que impone la Ley 7.722. Sin embargo, cuando el agua nos está tapando por efecto de la crisis, no se considera abrir puertas que se cerraron por presión política y no por cuestiones técnicas.

Lo más paradójico es que hoy tenemos que pedir prestado cuando hay inversiones a la vuelta de la esquina que -a pesar del tipo de gobernantes que tenemos y lo que dicen los mercados internacionales- siguen pensando que es una buena alternativa invertir en Mendoza y no se han ido de la provincia.

De acuerdo a los datos de la Cámara Mendocina de Empresarios Mineros, el potencial de Mendoza es de U$S 349.000 millones de dólares si se considera el valor bruto de todo el mineral que hay en los yacimientos que se conocen.  Muchos de ellos no se pueden extraer por la limitaciones que pone la Ley 7.722. Sin embargo, si consideramos solamente los yacimientos que podrían explotarse en el marco de la legislación vigente, el valor del mineral que existe ronda los U$S 142.000 de dólares. Estamos hablando de casi tres veces el total del monto que le está pidiendo Argentina al FMI.

Si el Gobierno provincial tomara la decisión política de avanzar con algunos de los proyectos que no están prohibidos por la 7.722 -tal como hizo con el desarrollo de la fractura hidráulica- los beneficios podrían verse al corto plazo, porque hay proyectos que no deben esperar más que el visto bueno para comenzar su proceso de construcción, en el cual ya se sentiría el impacto en la contratación de mano de obra. Eso, sin pensar en lo que vendría a futuro cuando los yacimientos entren en etapa de producción.

La realidad es que hoy no tenemos un peso y no se generan empleos. Todo lo contrario, se cierran industrias o hay suspensiones temporales. Baja el consumo y todos sienten el impacto. Las proyecciones del sector indican que el total de los yacimientos que mencionamos anteriormente en el departamento de Las Heras pueden generar unos 1.100 puestos de trabajo directos en etapa de producción, los que se mutiplican por 6 para empleos indirectos. La suma de ambos se duplica en la etapa de construcción, llegando a los 17.000 empleos.

Todo esto suena lógico de hacer en cualquier lugar del mundo, pero no en Mendoza, donde la palabra minería fue utilizada, manoseada y usada por personas que hablaron de todo menos de aspectos técnicos de la actividad. De minería en Mendoza opinaron todos, pero son muy pocos los que tienen los conocimientos técnicos para poder abordar el tema.

Si esa es la lógica, y tal como ocurrió con el fracking, cuando el mismo Gobierno pidió no escuchar a los generadores de pánico y sí a los expertos, sería importante que se abriera una puerta que cerraron los mismos que nos llevaron a la crisis que hoy tenemos.

Es posible hacer minería de manera segura y controlada gracias a las herramientas tecnológicas. Como siempre, falta la otra pata, la que está en manos de los políticos de turno que destruyen todo y que -por ejemplo- dejaron a la provincia sin una Dirección de Minería acorde con las exigencias de una zona con el potencial que tiene Mendoza.

Las crisis también son oportunidades y Mendoza podría pensar en ésta como un buen momento para tratar el desarrollo de la matriz productiva, la cual podría permitirnos enfrentar las “tormentas” o lo que se venga en el futuro de mejor manera. Hablo de un debate técnico, sin banderas y con muchos datos científicos, lejos de los populismos electorales y con una visión de futuro que por estos días es escasa.

mdzol.com