Sudáfrica dejará de extraer oro a grandes profundidades

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Las grandes minas de oro sudafricanas, con túneles de varios kilómetros de profundidad y miles de trabajadores pueden pasar pronto a la historia, ya que las compañías mineras las consideran muy poco rentables económicamente.


José Ángel Pedraza por José Ángel Pedraza

Las grandes explotaciones mineras a varios kilómetros de profundidad y con una mano de obra intensiva son ya de otra época y difícilmente podrán seguir funcionando. Es una de las conclusiones a las que se ha llegado en la conferencia de minería Joburg Indaba, celebrada en Johannesburgo entre el 3 y el 4 de octubre.

En su intervención en dicha conferencia, el CEO de la compañía minera sudafricana Impala Platinum, Nico Muller, señaló que la tendencia actual es a que las explotaciones mineras sean menos profundas, cuenten con menos personal, sean más seguras y más rentables económicamente. La propia Impala va a dejar de invertir en ampliar sus minas con pozos de varios kilómetros de profundidad, una vez que complete la construcción de sus dos nuevas minas subterráneas en los próximos años.

En concreto, estas nuevas explotaciones, con pozos que llegan a los dos kilómetros de profundidad, van a suponer una inversión de alrededor de 20.000 millones de rand (1.350 millones de dólares), en un plazo de diez años.

La tendencia de futuro se acerca más bien a minas a cielo abierto, automatizadas, que aventajan a las minas de platino subterráneas en términos de seguridad y rentabilidad económica, en especial por los costes laborales, que se han incrementado en los últimos años en Sudáfrica por encima de la inflación.

Además, las minas a cielo abierto permiten implantar con mayor facilidad las nuevas tecnologías.

En opinión del CEO de Implats, no tiene sentido encarar la construcción de nuevas minas subterráneas a gran profundidad en Sudáfrica, que van a costar miles de millones de dólares, y que no van a resultar económicamente competitivas en el plazo de 10 a 15 años.

Por su parte, el CEO de Harmony Gold, Peter Steenkamp también mostró sus dudas sobre el futuro de la minería en Sudáfrica, que ha liderado durante décadas la extracción mundial de oro, con un máximo de 1.000 toneladas en 1970, y ha caído ahora hasta el octavo puesto.

La producción actual apenas alcanza la cuarta parte de aquel máximo, debido al envejecimiento de las minas, que cada vez han profundizado más en el subsuelo, pese a lo cual han visto cómo el grado de concentración de mineral disminuía, junto con la productividad, al tiempo que se incrementaban los costes.

Steenkamp vaticinó que, en el plazo de diez años, apenas quedarán cinco filones de oro explotables en Sudáfrica: “existen muchos proyectos en Sudáfrica para extender la vida de las minas, pero la realidad es que nos estamos acercando al final”.

Implats y Lonmin, segunda y tercera en el ránking de mayores productores mundiales de platino, atraviesan dificultades económicas después de una década de congelación de los precios del metal y de que sus márgenes de beneficio se hayan reducido por el alza de los costes de la electricidad, la mano de obra y el agua. Ambas se encuentran inmersas en importantes procesos de reestructuración.

En opinión del CEO de Anglo American Platinum, Chris Griffith, la industria sudafricana del platino ha aprendido la lección de hace una década, cuando minimizó el impacto de la sustitución de platino por paladio en la fabricación de catalizadores para los motores de gasolina y el incremento del reciclaje, que se cuadruplicó, continuando con sus inversiones para el crecimiento de una industria que producía una cantidad de metal que el mercado no era capaz de absorber.

Desde esta compañía han podido comprobar cómo las nuevas explotaciones, a cielo abierto y con un importante componente tecnológico, ofrecen beneficios en un plazo mucho más corto que los siete a diez años que tardaban en ser rentables las grandes minas subterráneas.

Por último, el CEO de Lonmin, Ben Magara, vaticinó un proceso de consolidación en el sector del platino de Sudáfrica, con la absorción de las empresas menos rentables. De hecho, la propia Lonmin está pendiente de un proceso de fusión con el gigante del platino Sibanye-Stillwater, que daría lugar a uno de los mayores productores mundiales de metales del grupo del platino.

Oroinformacion.com