Hay oportunidades de inversión en el país por US$300.000 millones

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  Esta semana la Argentina recibió a los líderes de la comunidad de negocios de las veinte economías más grandes del mundo. Vinieron a discutir temas urgentes: comercio internacional, futuro del empleo,


sustentabilidad y cuidado del medio ambiente, transparencia y nuevas tecnologías. Los negocios del futuro se debaten hoy en Buenos Aires.

La cumbre del B20, además, nos ofrece una oportunidad única para consolidar a nuestro país como destino de inversión.

A pesar de los cambios en el escenario global, que afectaron a las economías de países emergentes como el nuestro, y de la crisis cambiaria que atravesamos, el mundo sigue viendo el potencial de la Argentina con enorme interés. Hemos identificado más de US$300.000 millones en oportunidades de inversión en diferentes actividades productivas: telecomunicaciones, energías renovables, foresto industria, turismo, automotriz, software, biotecnología o acuicultura, entre muchas otras. Veamos algunos casos.

En infraestructura, tras invertir como nunca antes en la historia para mejorar la conectividad en todo el territorio, el inicio de los PPP abre perspectivas extraordinarias. Solo en la primera etapa estamos poniendo en marcha proyectos por US$30.000 millones, con foco en obras viales, de energía y logística que mejoren la competitividad de toda la economía.

La minería es una industria donde estamos ganando cada vez mayor protagonismo mundial. La riqueza de nuestro país abarca 750.000 km2 de áreas de alto potencial para la explotación de la minería sustentable, 75% aún sin explorar. En litio, el mineral clave para la revolución microelectrónica, tenemos capacidad para multiplicar 11 veces la producción actual, de 13.000 toneladas a 150.000 toneladas. Algo similar sucede con el cobre, que tiene potencial para multiplicar 9 veces su producción; y aun en plata y oro, que están un poco más desarrollados, podríamos triplicar y duplicar la producción, respectivamente.

En materia de energías estamos haciendo una verdadera revolución. Hoy Vaca Muerta tiene costos que nos permiten tener niveles de productividad similares a los de Estados Unidos. Al mismo tiempo estamos desarrollando energías renovables como nunca: el sol de nuestro norte y los vientos de nuestra Patagonia serán los motores del cambio. Con esa fuerza, y en un mundo donde la población crece exponencialmente somos un gran productor de alimentos que va a ganar mercados como ya ocurre con nuestras carnes.

Al mismo tiempo, ya somos líderes regionales en servicios basados en el conocimiento (SBC) con una importante base empresarial de PyMEs y grandes empresas, que desarrollan y aplican tecnologías y servicios profesionales. Somos segundo exportador de SBC en América Latina en todas las categorías y primer exportador de software. Tenemos muchas oportunidades en nichos de base tecnológica con alto valor agregado como AgTech, FinTech, videojuegos y audiovisual, entre otras.

 

Hace casi tres años, la comunidad internacional celebró el regreso de la Argentina a la discusión global sobre la agenda del siglo XXI. En paralelo, comenzamos un camino de transformación hacia una economía más competitiva, moderna e integrada al mundo que asegure un desarrollo equilibrado para la sociedad. Planteamos reglas de juego claras y reconstruimos el sistema de estadísticas públicas; restablecimos la transparencia y la institucionalidad, rompimos el aislamiento internacional y recuperamos la confianza del mundo, que hoy nos mira con gran expectativa y con la convicción de que nuestro país tiene todo para ser protagonista de la escena mundial.

Estas transformaciones macroeconómicas e institucionales nos permitieron empezar a trabajar en una ambiciosa agenda productiva, creando las condiciones y herramientas que permitan el aterrizaje de nuevos proyectos de inversión.

Tenemos un programa económico sostenible en décadas basado en la inversión y las exportaciones como motores de crecimiento. Por primera vez en 10 años presentamos un presupuesto para alcanzar el equilibrio de las cuentas públicas en 2019 y tener superávit primario en 2020. Esto nos va a permitir avanzar hacia una economía sólida y autónoma, rompiendo el ciclo de crisis recurrentes, déficit permanente, inestabilidad cambiaria e inflación. Además, la devaluación reciente mejora la competitividad de muchos sectores, en tanto la reducción de impuestos acordada en el pacto fiscal abre el camino hacia una menor presión para el mundo productivo.

Estamos haciendo una transformación estructural. Seguimos adelante con el plan de reformas esenciales para dinamizar la inversión, mejorar la productividad y aumentar la competitividad, el único camino para crear empleo de calidad.

Por todo esto, si hubo un momento en la Argentina propicio para invertir y hacer negocios, es ahora. Los mercados financieros pueden tener volatilidad, pero las empresas más grandes del mundo analizan planes de desarrollo sobre las bases fundamentales de la economía y la sociedad y no de la volatilidad del corto plazo: nadie duda que las condiciones macro serán mejores en 2019. Hoy es el mejor momento para desarrollar proyectos en nuestro país y el B20 será una oportunidad única para presentar esta nueva vocación de la Argentina para ser protagonista del desarrollo global

Totalnews.com