Chubut: Ex director de la Fundación Vida Silvestre afirmó que “la minería es necesaria” y que debe ser llevada adelante “con la prevención y el cuidado” que implica cualquier industria.

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“Los bienes que están debajo de la tierra tienen que ser utilizados de manera racional y conservándolos” aseguró el prestigioso especialista.


Lo afirmó Michel Thibaud, exdirector de la Fundación Vida Silvestre, organización a la que aún pertenece como miembro del Consejo de Administración. Thibaud fue uno de los expositores que participaron en Puerto Madryn en el evento “Diálogos para la Tierra”, organizado por Green Cross Argentina.

Michel Thibaud fue durante siete años, entre 1978 y 1985, director de la Fundación Vida Silvestre Argentina, organización a la que sigue ligado como miembro del Consejo de Administración, desde el año 2015.

Entre sus variados antecedentes figura el haber sido integrante de la Comisión Ejecutiva del Comité de Medio Ambiente de la Federación Internacional de Productores Agropecuarios en Francia, entre 1994 y 1996, y consultor en valorización de la naturaleza en proyectos inmobiliarios en ámbitos originalmente rurales o naturales.

Como conferencista en temas ambientales, fue uno de los expositores que formaron parte del evento “Diálogos para la Tierra” que, entre el lunes y este miércoles y con organización de Green Cross Argentina, reunió en el Hotel Rayentray de Puerto Madryn a especialistas internacionales en distintos aspectos vinculados al medio ambiente y su relación con los sectores productivos.

Thibaud formó parte, el martes, de la mesa debate sobre la minería y el impacto en el medio ambiente, que reunió a distintos expositores, entre ellos a representantes de sectores opositores a la industria minera.

Afirmó que “la minería es necesaria” y que debe ser llevada adelante “con la prevención y el cuidado” que implica cualquier industria.

– ¿Cuál es el balance que hace de la mesa sobre minería y su impacto en el medio ambiente en “Diálogos para la Tierra?

– Creo que fue muy positivo porque se aclararon muchos puntos. La minería en la Argentina tiene muchas controversias que espero se empiecen a aclarar. En Chubut hoy el tema está bastante sobre la opinión pública porque hay proyectos que están dando vueltas que se está viendo si se aprueban y se llevan adelante o no, empezando por el yacimiento Navidad. Como dije en la exposición, la minería es necesaria. Todos necesitamos los metales, minerales para mantener el estándar de vida que mantenemos. Y de algún lugar hay que sacarlos. Si no los sacamos de acá se sacarán de otro lado. En ese sentido mi opinión es que al principio de los tiempos, el ser humano era nómade porque se trasladaba atrás de la manada para conseguir alimentos. Después llegaron los sedentarios a los que se los llamó así porque hacían horticultura. La sociedad actual, desde mi punto de vista, es nómade. Porque a pesar de vivir siempre en el mismo lugar y en las grandes ciudades, hoy no se trasladan las personas, sino que lo hacen las mercaderías. Hoy uno puede estar comiendo alimentos en la mesa que vienen de cualquier parte del mundo y no sabe de dónde. Con los minerales pasa lo mismo: son los minerales los que se trasladan. Y si nosotros no queremos hacer una explotación minera por una cuestión ideológica o sentimental para las personas del lugar, sepamos que estamos haciendo lo mismo con otro grupo de personas en otra parte del mundo.

– Pese a que existen organizaciones como Vida Silvestre que usted integra o Ecologista Verde que ven compatible el cuidado ambiental con la minería, desde los sectores antimineros lo ven como incompatible, ¿qué visión tiene de esta contraposición?

– Vine acá a título personal, no en representación de Vida Silvestre. Pero evidentemente cualquier actividad económica que genera el ser humano siempre produce alguna modificación del ambiente. Y la tenemos que compatibilizar con la naturaleza. No podemos estar separados, somos parte. Y tenemos que utilizar los bienes que tenemos en la tierra. No podemos ignorarlos. Porque si no queremos modificar nada ni hacer nada, volvamos a la edad de piedra. Pero no vamos a mantener a 9.000 millones de personas viviendo como en la edad de piedra. A principios del año 1800 éramos 1.000 millones de personas en el mundo. En el año 1945 éramos 2.000 millones. Hoy estamos en casi 7.000 millones. ¿Eso por qué se logra? Porque hubo un avance tecnológico muy fuerte, principalmente en alimentos y después en medicinas y salud. Esto va a hacer que siga incrementándose la población hasta el momento en que la biología nos diga: ustedes como especie van a tener que bajar la tasa de crecimiento. Eso va a ser una cosa violenta, no va a ser fácil. Pero esto se va a venir. En biología todas las especies tienen un autocontrol de la cadena trófica. El que está más arriba tiene siempre menos ejemplares que el que está más abajo. Nosotros somos la única excepción, como seres humanos, que estamos en la cúspide de la cadena trófica y no tenemos ningún control. Entonces en algún momento ese control biológico va a venir. Mientras tanto, con tecnología, conocimiento e inteligencia tenemos que usar los bienes naturales, pero conservándolos también. En algunos lugares puntuales hay situaciones por las cuales hay que preservar y no explotar. Pero en general todos los bienes que están debajo de la tierra tienen que ser utilizados de manera racional y conservándolos.

– ¿Qué opina de los tipos de controles sociales institucionalizados en las actividades productivas, como lo planteó la Fundación Ecologista Verde?

– En realidad lo que se planteó fue la existencia de etiquetas que marcan la calidad de la explotación que se está haciendo. Es una trazabilidad del bien desde la cuna a la tumba, en el sentido de que hay una certificación de una empresa, del Estado o de un grupo de consultores, que certifican que ese producto es sano, que tiene una compatibilidad con el ambiente. Hay que pensar que hasta la revolución industrial el mundo se movía con energías limpias: el sol, el fuego y el viento. Eran las tres energías que movían al mundo. A partir del petróleo se incorporó la energía fósil y eso permitió un crecimiento en los últimos 250 años. O sea que el plazo de tiempo en el que hemos llevado a la civilización a lo que es hoy, es muy corto. A fines de 1800, un poblador francés no se movía más de 20 kilómetros de su pueblo durante toda su vida. No había transporte, la gente vivía en su pueblo y en las inmediaciones. Todo lo que vino fue revolucionario. Los vuelos transatlánticos masivos empiezan en la década del 50-60. Esta evolución fue a pasos agigantados. Es mucho más rápido incluso de lo que uno puede percibir.

– En la mesa de debate sobre la industria minera y el medio ambiente se produjo una discusión con una persona presente por su posición contra la minería. ¿Usted conocía el nivel de discusión que existe en Chubut? ¿Qué opina al respecto?

– Sí, conocía la situación. Creo que a la larga esto se va a solucionar porque los minerales metidos en la tierra no sirven. Es necesario extraerlos. O los extraen las compañías que vienen regladas por el Estado en la Argentina, o el día de mañana va a venir una potencia de afuera y se va a llevar todo. Los chinos están mirando de cerca a la Patagonia. Es inconcebible que la Patagonia esté tan despoblada como está, habiendo en otras partes del mundo una sobrepoblación casi intolerable. Y acá estamos en un país prácticamente vacío, de Río Colorado para abajo. Esto no quiere decir que hagamos cualquier cosa, sino con la prevención, cuidado, que lleva la explotación minera. Eran otras épocas, pero en la Patagonia ha venido a extraerse el petróleo, que es una suerte minería, líquida en vez de sólida. Y se llevó adelante. Creo que con la minería va a pasar exactamente lo mismo, sobre todo porque en la Patagonia, en la cordillera norte hay muchísimos minerales que no han sido explotados. Creo que esto ha sido así porque el Estado a lo largo de los años le ha dado la espalda a la minería. La principal provincia minera de la Argentina era la provincia de Buenos Aires. Porque ahí estaban todas las canteras de cemento, y los elementos de tercera categoría, como las tierras, los áridos, los mármoles y los materiales de construcción que son privados. Eso ha tenido un desarrollo normal a lo largo y ancho del país. Mientras que la minería metalífera no, porque era del Estado e impedía con sus normas hacer explotaciones.

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