El voluntarismo populista de nuestra clase política, por Daniel Meilán

0
110

Ex secretario de minería de la Nación


Había una vez, en un país llamado Argentina, un doctor en química y especialista en geología, mineralogía y física, de nombre Luciano R. Catalano (1890-1970), que entre 1923 y 1927 recorrió 200.000 km2, en la Puna Argentina (Ex Territorio de los Andes), reconociendo a los Salares de Jujuy, Salta y Catamarca, aquellos que hoy son de interés global para la extracción del litio y para su utilización en la energía no convencional, la fabricación de baterías para los automóviles híbridos, el empleo en las computadoras, la fabricación de teléfonos celulares, entre otros desarrollos tecnológicos. Fue el descubridor de uno de los yacimientos de borax más importantes del mundo, Tincalayu (Salta) y profundizó el conocimiento del litio en el Salar del Hombre Muerto. Además fue quien descubrió los primeros yacimientos de uranio de la argentina entre 1930 y 1942.

Ahora bien, este gran intelectual publicó en 1964 un estudio geológico denominado Boro-Berilo-Litio, “Una nueva fuente natural de energía” y en su prefacio definió que “La energía es el alma de la movilización de los recursos naturales para bien satisfacer las necesidades del consumo del hombre organizado en sociedad” y menciona al litio como el elemento mineral que cambiará el futuro energético.

Tuvieron que pasar más de 55 años para que, por desarrollos tecnológicos de terceros países y/o empresas, tales como Panasonic, Samsung, Sony, LG Chen, ATL, pudieran desarrollarse en la industria del litio, emprendimientos industriales de avanzada. Estos desarrollos tecnológicos llevan aproximadamente unos 30 años de desarrollo y el profesional argentino, Luciano Catalano anticipó su llegada hace casi 60 años.

Claro está y aquí comenzaremos a hablar del voluntarismo populista de muchos de nuestros dirigentes, que plantean la necesidad de dar valor agregado a nuestras materias primas, en particular a las mineras. Ahora bien, necesitamos erradicar la concepción falsa de creer que el valor agregado a nuestras materias primas, se puede obtener a partir de la sanción de un decreto o norma de carácter voluntarista y que, el desarrollo tecnológico puede comprarse en el mercado, sin mayores esfuerzos. ¡Grave error!

Después de años de quietud recién hoy estamos realizando un acuerdo con empresarios Italianos, en fabricación de cátodos y ánodos de tecnologías superadas, debido a que estos emprendimientos tecnológicos cambian aceleradamente su evolución y complejidad.

Lo sucedido con la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) también es digno de mencionar. Luego de 60 años de su creación ha llegado al máximo desarrollo en la cadena de valor de los insumos minerales y éste no se logró por casualidad, fue producto de la gestión de una gran cantidad de profesionales especializados, que dieron rienda suelta a su conocimiento y lograron que la CNEA, posea hoy una de los mejores desarrollos en la Medicina Nuclear y en la construcción de Usinas Nucleares, en trabajos conjuntos con el INVAP.

Por último nos referiremos a los continuos ataques al sector minero argentino de dirigentes como el Dr. Ricardo Alfonsín (h), que no hacen otras cosa que darle notoriedad y vigencia a las expresiones de su padre, el expresidente de la Nación, Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, cuando en 1985, ante el Organismo Latinoamericano de Minería (Olami) expresó “…Las reservas de mineral disponibles permitirán a América latina satisfacer sus necesidades por los próximos 100 años e incrementar la exportación de diversos minerales como hierro, cobre, estaño, níquel, litio, uranio y carbón. Por otra parte, nuevas exploraciones permitirán incrementar las actuales reservas de plomo, cinc, tungsteno, plata, oro y platino, sin olvidar los minerales fertilizantes. “… en toda la América latina y en nuestro país en particular la minería se presenta, en diversas zonas, quizás como la única alternativa productiva válida para el desarrollo regional de áreas sumidas en el atraso y la pobreza.

Diario de Cuyo