Minería, nuevo territorio para la conquista femenina

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Apenas el 6,5% de trabajadores mineros son mujeres. Y el 60% está en tareas de oficina.


Con el auditorio del Sheraton Libertador colmado por unas 250 participantes, la absoluta mayoría mujeres, la industria minera mostró las políticas de diversidad que comenzó a aplicar en un sector productivo tradicionalmente masculino.

A juzgar por los testimonios en el Foro de Mujeres Mineras, organizado por la revista Panorama Minero y FUNDAMIN (Fundación para el desarrollo de la Minería Argentina) la igualdad de género y la inclusión hacia el interior de las compañías y hacia las comunidades en las que trabaja, es un camino lleno de desafíos Pero ya está en marcha en un sector para el que es imprescindible la licencia social para sus explotaciones. Lo puso sobre el tapete Paula Cortijo Romani de Transparencia Latam. La experta propuso mejorar el accionar y el compromiso de las empresas para cambiar la imagen de la minería en la Argentina.

En una especie de living y bajo la batuta de la consultora Marina Masaccesi mujeres que trabajan en la minería contaron en primera persona el compromiso por la tarea que realizan y lo que significa para ellas un trabajo de calidad. Rosana Calpamchat, de Minera Exar, se refirió a cómo se integraron con la comunidad.

Sobre el entramado de un proyecto como el Gualcamayo, la explotación de oro ubicada en Jachal, San Juan, a 2.000 metros de altura y cómo darse una política de inclusión habló Zulema Aciar, de Yamana Gold. Andrea Vidal de Cerro Vanguardia, contó con lujo de detalles lo que es manejar los camiones y máquinas de porte siendo mujer.

Carolina Mazzieri, Coordinadora de carrera Tecnicatura Superior en Minería en Campo Quijano, Salta, se explayó sobre el rol cada vez más decisivo de la capacitación lo mismo que Tay Such, Directora Nacional de Producción Minera Sustentable, mientras Patricia Leiva, de Sales de Jujuy, detalló su labor como Supervisora de laboratorio Planta de Olaroz.

Mariana Gaba, consultora con partida de nacimiento en Argentina y mucho desempeño en un país minero como Chile, dio ejemplos de mujeres que habían sido seleccionadas pero al momento de llegar a la explotación y con las mejores intenciones le señalaban que en la mina no había baños de mujeres. También estaban los que concluían que la presencia femenina podía llegar a alterar el clima de trabajo. “No se podrán hacer más chistes”, me decían.

Gaba admitió que los estereotipos abundan entre quienes toman las decisiones y que los sesgos de discriminación son “invisibles” pero la maternidad hace que haya menos inserción y se asume que la mujer no va a querer viajar o desplazarse o quedarse en el campamento. Sugirió eliminar las preguntas sobre la vida familiar, algo que a los hombres no se les interroga. “Hay que entrar a los codazos y a las patadas, porque somos capaces. No hace falta esperar. Hay que emprender pequeñas acciones que son las que provocan grandes cambios”, interpeló.

Patricia Debeljuh planteó que el dilema de mujer, trabajo y familia se resuelve como en los laberintos, saliendo por arriba. Y en este caso propuso la Responsabilidad Familiar Corporativa (RFC), ya que al hacerlo, se posiciona a la familia como un nuevo accionista de las empresas.

Debeljuh, doctora en filosofía y directora del Programa de alta dirección del IAE, se explayó sobre el gran capital social que representa la familia y se refirió al rol de las mujeres en actividades como la minería, donde por la natural aversión al riesgo que las caracteriza hacen del cuidado una constante. También advirtió que se debe dejar poner el foco en la carrera profesional. Lo dijo en estos términos: “Carrera es cuando se sale a correr y muchos corren sin saber adónde van. Trayectoria es adónde quiero llegar y con quién. La integración de trabajo y familia es más que la conciliación. Implica la responsabilidad familiar compartida. Desde el punto de vista de la empresa, la primera motivación de la gente es por su familia y hay que plantearse cómo le devolvemos a cada familia ese colaborador no estresado, no enojado. En las familias se construye el capital humano del país”.

Experiencias compartidas Con un criterio amplio los organizadores convocaron a mujeres de varias disciplinas para la apertura de la jornada con la intención de un rico intercambio de experiencias. Lo lograron.

Silvia Rodríguez, directora del Comité de Mujeres de Fundamin, informó que apenas el 6,5% de los ocupados en las minas son mujeres y de ese total el 60% se desempeña en las áreas administrativas. Rodríguez resaltó el rol de la mujer para el trabajo en equipo y ayudar a “levantar una mala reputación”. Señaló: “Las mujeres sabemos escuchar, destacar las mejores condiciones de los otros miembros del equipo pero debemos empeñarnos en formar los profesionales, en considerar a la maternidad como un derecho y esforzarnos a que se desarrollen con equilibrio las actividades”.

Natalia Bianculli, Coordinadora de Desarrollo Institucional, Chicas en tecnología resaltó que también en las empresas high tech a las mujeres les cuesta hacerse un lugar. Curioso, pero en las compañías que están en la frontera tecnológica las mujeres son un magro 10%. Laura Faria, Secretaria Consejo Asesor, Voces Vitales, sintetizó ese cuadro de situación: “Hay techo de cristal, escaleras rotas y suelos pegajosos”. Mabel Bianco, Presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer, llamó a acciones urgentes para que las mujeres se desempeñen menos en la administración y más en lo técnico y científico. Y llamó a “empezar a capacitar en la formación. Tenemos que terminar de mencionar a la primera mujer en minería porque ya somos muchas. Muestren a más mujeres y capaciten”, aconsejó.

A varios desinformados les sorprendió que la secretaria de minería de la Nación fuese una mujer. La ingeniera Carolina Sánchez celebró el encuentro y comprometió políticas públicas para impulsar la diversidad que es en definitiva lo que ayudará a entender una actividad que debe ser sustentable y que es clave para el desarrollo.

Eran ya casi las 18 y a casi todas las participantes les quedó flotando la frase de Séneca que regaló Debeljuh en su exposición: “Cuando un barco sabe dónde va, no tiene viento de frente”. ¿Será el caso de la minería?

Clarín