La palabra consumo, principalmente cuando se habla de agua o de los recursos en general en la industria tiene connotaciones. En el capítulo acerca de la entronización del mensaje enfatizamos este aspecto en particular con el agua.


Se tiende a pensar que, el agua es un recurso que cuando lo consumimos por alguna razón tiende a cero o a desaparecer. Es decir, si yo consumo 1 lt de agua, este no volverá a aparecer nunca más y por lo tanto he ¨gastado¨ de un total finito una cantidad que seguramente le faltará a otro, llegando en algún momento a no existir agua en el planeta.

Si bien la gestión de un recurso como el agua es muy complejo y debe considerarse en cada contexto, desde le punto de vista de un sistema cerrado esto no es exactamente así y comunicacionalmente el extremo es una falacia. No quiere decir que la gestión del agua no sea uno de los temas más importantes de cualquier actividad sustentable, pero la dicotomía planteada es un error.

Un concepto similar ocurre con el de ¨recursos no renovables¨, sobre todo en el tema de minerales, algo más complejo en el caso de hidrocarburos, que son quemados para producir energía, ya que su transformación posible a hidrocarburos trasciende nuestro tiempo de existencia.

El concepto consumo debe colocarse en contexto. Por ejemplo, supongamos un rio que lleva 1000 litros por segundo desde un punto en la alta montaña y que viene del deshielo más la lluvia, su cauce es por tres valles hasta llegar al océano. ¿Si el sistema está sin influencia externa de un ser vivo esta agua se consumió o se perdió al llegar al océano? Luego sumemos algunos animales que comienzan a vivir a la ribera y ¨consumen¨ 1 l/seg de este río. ¿Esa agua se perdió?

A posteriori una ciudad se instala en la ribera y consume 100 l/seg. Esta ciudad no solo usa el agua en bebida y en aseo de las personas. Tiene las necesidades de construcción de las viviendas, telares que ocupan tinturas, o curtiembres con tratamientos de los cueros, animales domésticos y agricultura donde el agua se ocupa en riego. ¿Esa agua usada se perdió?

Para la construcción de las viviendas de la ciudad, los instrumentos de labranzas y otras herramientas necesarias, puentes, caminos, etc. aguas arriba de la ciudad se instala una producción minera de hierro y una fábrica de acero, otra de cobre para los cables y otras necesidades, y una de caliza para el uso en construcción y en otros muchos usos. El uso del agua en este caso es de 20 l/seg.

Este ¨consumo¨ de agua anclado contra un valor de bebida o de aseo que lo muestra excesivo. El uso del recurso, en este caso agua sigue una línea hasta el usuario y no es exclusivo del sector productivo sin relación con los usuarios posteriores de los bienes producidos. La minería, la agricultura o la industria en general no ¨consumen¨ el agua o cualquier recurso, y los usuarios finales no. Así en general entendemos que ¨consumimos¨ solamente aquella agua que bebemos y que usamos para asearnos máximo 200 litros de agua por día, teniendo ese sesgo cognitivo como base una distancia emocional al tema en estudio, se suele denunciar a las actividades como si existiese falta de conciencia. No solemos considerar que cada uso en nuestra vida cotidiana de cualquier insumo posee en su conformación el uso de agua, energía y otros recursos.

Por lo tanto, el concepto de huella de agua, como el de huella de carbono y otros entregan un indicador mucho más adecuado para colocar el contexto el uso del agua. El concepto ha llevado a la creación de la Water Footprint Network en 2008 que tiene como objetivo coordinar los esfuerzos para desarrollar y difundir el conocimiento sobre los conceptos de huella hídrica, y poder así eficientizar el uso del recurso como parte de los esfuerzos coordinados de sustentabilidad.

Es evidente que la huella de agua nos da un contexto más adecuado del uso de la misma, ya que sin contexto real las dimensiones usadas en la producción minera son mal entendidas, comunicadas y usadas como uno de los principales argumentos para la mala reputación. Prevalecen los sesgos iniciales relacionado con la información disponible y se complejiza la posibilidad de discusión, establecido un anclaje en el pensamiento difícil de modificar.

Como vimos en el ejemplo, la consecuencia del uso del agua del rio disminuye su caudal hacia el mar y tiene efectos aguas abajo, siendo estos limitados en el estudio si no se puede integrar la posibilidad de medición y el control de muchas de las actividades sobre todas las humanas, desde un emprendimiento inmobiliario hasta pequeñas y medianas industrias. En el caso específico de las actividades mineras el estudio es en la mayoría de los casos de los pocos que se realizan seriamente y colocan sobre la mesa una discusión que en otros casos no se da. La práctica en la industria minera es de excelencia en el estudio, control y seguimiento en particular de los efectos sobre el recurso agua. Muchas otras actividades podrían usar procedimientos y estándares mineros de forma de mejorar la gestión del recurso. En países de alto desempeño ambiental los procedimientos mineros son los que lideran este tipo de gestión.

Lo que es evidente es que ninguna actividad humana puede no tener efectos y producir cambios, pero si este es estudiado y adecuado pueden ser globalmente positivos. A su vez teniendo esquema de medición y control permite la mejora continua. Sin ello solo se limita a percepciones sin base científica y la consecuencia es aleatoria, aunque muchos defiendan posiciones algunas veces nocivas. La opinión de muchos no significa la verdad.

La comunicación minera posee poca capacidad de colocar este tema en contexto, dado el grado de esfuerzo que conlleva la educación y la búsqueda de pensamiento crítico positivo en contextos con creencias arraigadas y definidas.

Palabras como consumo llevan a la idea de que si una actividad consume le quita a otra y el concepto de un mundo restringido donde todos ¨luchan¨ por los recursos queda la imagen que los que pierden son los más ¨débiles¨.

Como vimos, es evidente en la mayoría de los lugares donde actualmente trabaja la minería la Gestión ambiental es mejor que la existente previamente, no solo en el caso del uso del agua sino en otros aspectos relacionados, muchos de los cuales son paradójicamente usados como argumentos contrarios al sector.

Algunos datos de contexto

  • La huella hídrica de China es de alrededor de 700 metros cúbicos por año per cápita. Tan sólo cerca del 7% de la huella hídrica de China proviene de fuera de su propio país.
  • Japón tiene una huella hídrica total de 1150 metros cúbicos por año per cápita, alrededor del 65% de esta huella proviene de exterior del país.
  • La huella hídrica de EE.UU. es 2.500 metros cúbicos por año per capita.
  • 13 000 litros de agua son necesarios para producir 1 kg de carne de vacuno;
  • 3 920 litros de agua para producir 1 kg de pollo;
  • 3 000 litros de agua para producir 1 kg de arroz;
  • 2 700 litros de agua para producir 1 camiseta de algodón;
  • 2 000 litros de agua para producir 1 kg de papel;
  • 140 litros de agua para una taza de café.
  • 26 lts de agua se usan por kg de concentrado de cobre.

Así el concepto de ¨consumo¨ debe transmutar en la palabra ¨uso¨ y por supuesto, es a partir de allí trabajar en la eficiencia de ese uso.

Se suele plantear otra confusión conceptual acerca de ¨agua¨ y ¨agua potable¨. Problemas de consumo de agua potable en lugares de extrema pobreza y cruzarlos con las actividades industriales, como una dicotomía, una lucha de pobres y ricos. Imaginemos el uso de agua en cualquier gran ciudad y comparémoslo con los problemas de pobreza y uso para consumo en zonas pobres, por ejemplo, África.

La discusión en ese caso no debería ser dicotómica con el sector minero sino de distribución de riqueza y manejo de eficiencia entre regiones.

Por otro lado, establecida el contexto el uso del agua y su relación con la cantidad, la comunicación adolece de falacias y problemas a resolver acerca de los conceptos de calidad y ¨contaminación¨.

Todas las actividades tuvieron efectos sobre el medio y en el caso del agua, al menos en los países no desarrollados pocas veces se efectúa un seguimiento tan preciso acerca de la calidad y los efectos de la actividad como lo hace la producción minera responsable. Es sumamente interesante analizar los estudios, el esfuerzo, la claridad de medición y control de una actividad minera comparada con el manejo de agua de un municipio y se podrá entender todo lo que la minería puede aportar en profesionalismo con la gestión ambiental.

Se puede observar que el efecto de gestión responsable es en la mayoría de los casos beneficiosa sobre el ambiente circundante al menos durante las operaciones productivas mineras. En la minería moderna se comienza las actividades con un plan que incluye hasta el cierre de la operación previsto y como se debe gerenciar dicho movimiento, cuando la mayoría de las industrias, negocios u otras actividades carecen de un plan sistemático que incluya inclusive este tema. Este modelo serviría para otras actividades humanas que, usando estándares similares y adaptados a su accionar entregarían una forma de Gestión ambiental superadora y seguramente mejores prácticas y compromiso de las personas.

Es claro que existen actividades, especialmente signadas por pequeñas producciones agrícolas, industriales comerciales, que no poseen un grado de análisis acorde o cercano a lo efectuado por la producción minera, sobre todo en el uso y manejo de los recursos y sus efectos en el medio. De alguna forma, esto también se convierte muchas veces en una de las razones porque sectores industriales completos se ven amenazados por la aparición de la Minería.

Es de suma importancia para los aspectos comunicacionales en el sector enfatizar lo que es una práctica normal, ayudando en lo posible a otros sectores y liderando bajo los mismos aspectos el manejo ambiental de manera de cambiar el concepto de la ¨culpabilidad¨ a un orgullo de realización y gestión.

Hoy en día el efecto sobre las zonas de reservas, parques nacionales, y coexistencia de gestión productivo agrícola, turístico e industrial se ven mejoradas por la presencia de la industria minera. La comunicación de esto debería ser contextualizada desde el principio, sin prejuicios y sabiendo que los que realiza el sector es tan bueno en sus objetivos, como también en su implementación.

José Gustavo de Castro Alem