Hace un año arribaba a la zona de influencia de la ciudad de Ingeniero Jacobacci la empresa Patagonia Gold para hacerse cargo del proyecto Calcatreu, el cual, estaba en stand by desde julio de 2006. En esa fecha, se sancionaba la ley que prohibiría, por cinco años, el desarrollo de la minería metalífera


Existe una importante expectativa de cara a un potencial desarrollo económico.

En diciembre de 2011 fue el fallecido gobernador Carlos Soria quien derogó esa normativa y desde ese entonces y por seis años, se aguardó el despegue de una nueva mina, la creación de fuentes de trabajo y la llegada de un aliciente económico para la zona más desfavorecida de la provincia de Río Negro. Nada de eso pasó.

A fines de 2017 apareció Patagonia Gold, una empresa minera con capitales nacionales que potencializaba su presencia con experimentados hombres de la industria, exploratoria y de explotación de minerales.

El primero en saludar este amarre fue el intendente radical Carlos Toro. Quien fue uno de los dirigentes políticos regionales que más se había preocupado por interiorizarse de esta actividad. Si bien es cierto que apoyó la ley que prohibió la minería en 2005, nunca ocultó que esta industria podría aportar soluciones a la tan postergada y carente línea de acciones productivas para toda la zona.

Con los primeros pasos Patagonia Gold, que en forma muy inteligente se distanció de las malas experiencias que dejaron en la Línea Sur rionegrina los ex gerentes de

Aquiline empresa ex propietaria, hasta el año 2009 del yacimiento, comenzaron a relacionarse en forma minuciosa y cordial con los vecinos.

Los primeros meses sirvieron de conocimiento para los huéspedes y los parroquianos. Así se empezaron a tejer lazos de relacionamiento que permitieran acercamientos primarios.

Sin duda, como sucede en estos casos, existieron y perduran personajes que no quieren escuchar y sólo se oponen, principalmente los religiosos que están relacionados a la grey católica. A los que se les suman el colectivo antiminero que reúne a los disconformes de siempre, pero que hacen uso de los beneficios y comodidades que se les facilita desde los componentes con minería: Auto, avión, trasporte, tecnología, electrónica entre tantos usos de la minería a la que tanto se oponen. Ah, y como decía el inmortal Vicente Marino, especialmente que naveguen en su contradicción, aquellos “que nunca usan un cáliz de madera”, en clara referencia a los sacerdotes antimineros.

En diálogo con diferentes referentes sociales de la zona, Prensa GeoMinera dialogó con dirigentes políticos, periodistas, profesionales y vecinos destacados. La coincidencia es expresar que existen “grandes expectativas”.

Aclaran que “todavía no hay nada”, pero reconocen que existe un buen clima y que si bien, no hay un movimiento que altere la vida de la comunidad, “la minería es una posibilidad sería de potencial desarrollo”.

Estas apreciaciones favorables se entre mezclan con otras que no lo son tanto. La empresa Aquiline, no dejó una buena imagen en la sociedad. Todas las promesas y proyecciones que fomentaron 12 años atrás jamás se cumplieron y sólo contribuyeron a poner más lejos la meta de una nueva y ansiada realidad. También los memoriosos recuerdan que cuando funcionaba Mina Ángela, al sur de Jacobacci y al norte de Chubut, la zona encontró mínimos beneficios, pero jamás bienestar. A todo esto ahora, a diferencia de 2005-2006, la minería carga en sus hombros los aportes ambientales de Barrick Gold desde el proyecto Veladero, por eso la tarea de Patagonia Gold deberá ser más elocuente, y en eso andan.

En este año hubo significativos avances. Sin mucho despliegue de poderío económico, pero basado en un diálogo más amplio como diversificado, la empresa supo recuperar a muchos vecinos que antes se había identificado con la industria y la aceptaban. Aquel trabajo que desarrolló Aquiline, antes de la llegada de Jorge Valvano, no fue en vano.

Al mismo tiempo el Instituto terciario provincial que posee carreras relacionadas a la minería fue otro pie de  apoyo de suma relevancia que acompañó a la empresa.

Paso un año de Patagonia Gold en Río Negro. La percepción social habla de relaciones amigables. La ventaja radica en que crece la conciencia de la necesidad de ampliar la matriz económica que rompa con la dependencia del estado y sus subsidios, reemplazando a estos con ingresos genuinos. Esta arista en la más contundente aliada de la actividad. Si a esto se le suma una actitud y conducta coherente y trasparente por parte de la empresa, se habrán alineado dos aspectos esenciales para la licencia social que necesita esta industria.

Además si como parte del combo las alianzas estratégicas las acciones son a favor de la gente, ésta no se refugiará en los voceros del Apocalipsis.

Por ahora la minera con identidad regional goza de buena salud. Los residentes de la zona los recibió sin mucha pompa pero con las dudas que generan los antecedentes y la angustia de no querer ser sorprendidos en su buena fe. Si hay coherencia con certeza empresarial, se despejarán dudas. Si la política electoral no mete los garfios, se observará en un par de almanaques que habrá una Mina Calcatreu.

Prensa Geominera