Los metales preciosos van a disfrutar en este nuevo año de una gran oportunidad de brillar, ya que se están dando todos los factores técnicos, monetarios y políticos para que su precio se dispare a lo largo del nuevo año.


por José Ángel Pedraza

El recién concluido 2018 no ha sido un año especialmente brillante para los metales preciosos, con alguna excepción, como apunta el analista Stefan Gleason desde Money Metals: el oro cerró el año a 1.283 dólares la onza, cediendo un 2,1% desde comienzos de 2018; la plata terminó a 15,52 dólares, con un 9,7% de caída en el año; el platino fue el más perjudicado, con una caída del 15%, después de cerrar a 800 dólares la onza; y el único que permaneció en cifras positivas fue el platino, que cerró a 1.271 dólares, con una revalorización anual del 19,1%.

El punto de inflexión del año, según Gleason, fue la decisión de la Reserva Federal estadounidense de elevar los tipos de interés por encima del 2%, lo que provocó que los inversores comenzaran a preocuparse por los efectos negativos que esta decisión pudiera desencadenar en el mercado inmobiliario, en la industria y en el consumo.

Esta circunstancia, junto con la sensación de que los mercados de capitales habían tocado techo y pronto comenzarían las caídas, volvió a animar a los inversores a recurrir a los metales preciosos como activos refugio.

Así, como señala el informe de Money Metals, desde finales de noviembre hasta el cierre de 2018, los precios del oro y la plata se dispararon hasta registrar sus niveles máximos de los últimos meses, un impulso que se va a dejar notar en el primer trimestre de este recién inaugurado 2019.

En opinión de Gleason, el caso de la plata resulta especialmente interesante, ya que a finales de noviembre logró romper su nivel de resistencia, los 15 dólares la onza. Además, los analistas consideran que el llamado “oro de los pobres” ya no cuenta con más margen de caída: la ratio oro/plata (que mide el número de onzas de plata que se necesitan para adquirir una de oro), llegó a subir en algún momento del año pasado a los 86 puntos, su nivel más alto de los últimos 25 años, lo que indica que la plata estaba más infravalorada que nunca.

Para 2019, por tanto, se espera que se vaya reduciendo la distancia que separa al oro de la plata. Tradicionalmente, durante las etapas alcistas, la plata se revaloriza en mayor medida que el oro, así que desde Money Metals recomiendan a los inversores que se fijen en ella.

Suministro y demanda

Por lo que se refiere a las previsiones de suministro y demanda, desde Money Metals estiman que la industria minera no cuenta actualmente con capacidad suficiente como para incrementar la producción en 2019.

Las previsiones de Refinitiv-GFMS (antigua Thomson Reunters) apuntan a que la producción global de oro descenderá ligeramente en 2019, desde las 3.282 toneladas del año pasado hasta las 3.266.

En el caso de la plata, las predicciones son más complicadas, ya que dos tercios de la producción global de plata se obtiene como subproducto de la extracción de otros metales como cobre, plomo y cinc. México, el primer productor mundial de este metal, cuya producción se ha incrementado durante los últimos años, parece haber alcanzado ya su cifra máxima. Además, el cambio de Gobierno siembra dudas sobre el futuro de la industria en el país.

En otros puntos importantes de producción de metales preciosos, como África, la inestabilidad política está afectando a la producción de la industria minera. En el caso de Sudáfrica, por ejemplo (un importante productor de platino y paladio) la industria soporta la amenaza de expropiación por parte del Gobierno de las tierras de propietarios blancos.

Por el lado de la demanda, desde Money Metals creen que crecerá de forma marginal durante 2019, debido a la desaceleración de la economía global. Precisamente esta desaceleración y el temor de los inversores a arriesgarse con activos convencionales van a desencadenar un nuevo interés por la inversión en metales preciosos.

El sector oficial, los bancos centrales, van a seguir siendo un importante componente de la demanda de oro durante 2019. Según los datos del Consejo Mundial del Oro, la demanda de este sector fue un 22% mayor en el tercer trimestre de 2018, en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Rusia y Turquía han sido los principales compradores de oro en el año y se cree que China también ha incrementado sus reservas, aunque no ha hecho públicos los datos.

Respecto a la situación política en Estados Unidos, desde Money Metals opinan que el cierre parcial del Gobierno y la toma de control por parte de los demócratas de la Cámara de Representantes no son más que maniobras que distraen del verdadero problema: el crecimiento de la deuda nacional, que se elevará por encima del billón de dólares en 2019.

Según Stefan Gleason, “si Trump no logra controlar el déficit, el crecimiento de los costes de financiación anulará el efecto de los recortes fiscales y del resto de políticas destinadas a promover el crecimiento económico que esta administración ha defendido”.

En suma, se avecinan tiempos complicados para la economía estadounidense y para el dólar, lo que va a hacer aún más atractivos el oro y la plata a los ojos de los inversores que quieran protegerse de la inestabilidad.

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