Tras la derrota de las tropas napoleónicas en Rusia, en 1812, el llamado “Grande Armée” se batió en retirada hacia Francia, llevando consigo alrededor de 80 toneladas de oro y otros objetos valiosos procedentes del saqueo de Moscú por parte de los soldados franceses. Sin embargo, las penosas condiciones que tuvieron que soportar provocaron que el tesoro fuera escondido durante la retirada, con la intención, nunca cumplida, de recuperarlo más adelante.


por José Ángel Pedraza

Durante más de dos siglos se ha estado especulando con el paradero del fabuloso tesoro. Ahora, según informan desde BBC News, un historiador ruso podría tener la clave para descubrir el lugar donde se halla el oro. Viacheslav Ryzhkov afirma que durante estos 200 años se ha estado buscando en el lugar equivocado y apunta a su ciudad natal, Rudnya, cercana a la frontera con Bielorrusia, como el lugar donde hay que buscar el tesoro de Napoleón.

Uno de los pocos indicios con que se cuenta es el testimonio de Philippe de Ségur, uno de los generales del ejército de Napoléon Bonaparte, quien aseguró que el tesoro se había arrojado a las aguas del Lago Semlevo, situado en la región de Smolensk, a unos 360 kilómetros al suroeste de Moscú.

Una teoría que parecía verosímil, ya que el ejército francés abandonó grandes cantidades de armas y municiones en los alrededores del lago. Sin embargo, las excavaciones realizadas en la zona desde 1830 por funcionarios rusos, arqueólogos y buscadores de tesoros han resultado infructuosas.

Por este motivo, algunos historiadores creen que el testimonio del general De Ségur fue, en realidad, una cortina de humo, destinada a desviar la atención respecto al auténtico lugar donde se escondió el tesoro, que sería el río Berezina, en Bielorrusia. En 2012, una expedición franco-rusa estuvo examinando la zona y no encontró ningún rastro del oro de Napoléon.

La teoría de Ryzhkov es que Napoleón envió un convoy señuelo al Lago Semlevo para engañar a los espías rusos y hacerles creer que el oro había sido escondido allí, mientras que el propio emperador se dirigió, con el auténtico tesoro, hacia el sur, en dirección a la ciudad de Rudnya y el Lago Bolshaya Rutavech.

Una vez allí, mandó construir un vado en medio del lago y ocultó el oro y las joyas bajo un montículo de cieno, en el fondo. Ryzhkov cita diversos testimonios locales que prueban la existencia de ese vado, que se fue erosionando desde su construcción en 1812, así como los análisis del agua realizados en 1989, que muestran una inusualmente alta concentración de iones de plata.

En su opinión, con un equipo adecuado y un grupo de especialistas, sería posible extraer el tesoro del fondo del lago.

Sin embargo, la teoría de Ryzkhov ha sido refutada por el cazatesoros profesional Vladimir Poryvayev, quien lleva años tras la pista del tesoro escondido por Napoleón tras su huida de Rusia. En su opinión, “todo esto es una ficción. Durante siglos, los historiadores han documentado el progreso diario realizado por Napoleón durante la campaña de Rusia. Es completamente improbable que el emperador pudiera abandonar a su ejército y escapar con un ‘tren de oro’ formado por más de 400 carros tirados por caballos”.

Además, en su opinión, la teoría del vado construido en el lago tampoco resulta creíble: “¿unos pocos jinetes franceses pudieron, en apenas unos días, construir un vado en el lago, a finales de un otoño helado, y luego construir una cripta bajo el agua para albergar toneladas de oro? ¿Contaban con equipamiento para inmersiones submarinas? Todo esto es pura fantasía”.

En cuanto a las únicas pruebas documentales que Ryzhkov ha mostrado hasta el momento, el análisis del agua que muestra la presencia de iones de plata, Poryvayev opina que el Lago Semlevo también muestra esa alta concentración, que es producto de las condiciones naturales del suelo en la región de Smolensk.

Por otro lado, tanto el Lago Bolshaya Rutavech como otros cinco lagos de la región disfrutan desde 1975 de una especial protección medioambiental, que prohíbe el uso de embarcaciones a motor y obliga a los pescadores a utilizar solo las orillas. Una excavación a gran escala en el centro del lago causaría indignación popular.

Según Poryvayev, periódicamente aparecen nuevas teorías sobre el tesoro escondido por Napoleón, aunque reconoce que no todas son tan imaginativas como la planteada por el historiador ruso. Sin embargo, en su opinión, la existencia del tesoro es verosímil, aunque si alguna vez se encuentra, lo más probable es que sea de forma accidental.

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