Para Vecinos por Andacollo no es comprensible que el Párroco y Rector del Santuario, Adam Bartyzol, haya otorgado un reconocimiento de la Iglesia Católica a la transnacional Minera con la serie de antecedentes públicos que la hacen responsable directo de la contaminación ambiental y daños a la salud, contradiciendo de esta forma la Carta Encíclica “Laudato Sí” del Papa Francisco.


Sorpresa causó el pasado 26 de diciembre del 2018 entre los presentes en la liturgia de celebración de la fiesta grande de la Virgen de Andacollo, que dentro de los reconocimientos a laicos e instituciones que a lo largo de los años han destacado por su compromiso con la Iglesia de Andacollo -y que fueron otorgados por el Misionero Claretiano, Párroco y Rector del Santuario, Adam Bartyzol-, se haya destacado a la Transnacional Minera TECK.

El galvano de reconocimiento fue recibido por Paulo Barraza, Gerente de Gestión Comunitaria de Teck Carmen de Andacollo, hecho que fue difundido por el medio impreso y digital “Andacollo Conectado” de propiedad de la minera y dirigido por el propio Barraza. El “reconocimiento” también incluyó a representantes de otras instituciones públicas, sociales y eclesiásticas, como el alcalde de la comuna y al Arzobispo de La Serena, René Rebolledo.

La polémica se suscita ya que en el marco de esta festividad religiosa, la agrupación “Vecinos por Andacollo”, así como religiosos, laicos e integrantes de organizaciones sociales de la comuna, hicieron un llamado público previo al inicio de la festividad por la Virgen del Rosario (del 23 al 27 de diciembre del 2018), invitando a tomar conciencia frente a las condiciones de contaminación causadas por la mega industria minera y que ha venido afectando severamente la calidad de vida de la población

En efecto, referentes de organizaciones sociales de la comunidad andacollina habían manifestado que las autoridades religiosas no pueden guardar silencio ni complicidad frente a la gravedad que se vive en esta comuna a causa de la contaminación provocada por el extractivismo minero y recordaron la Carta Encíclica “Laudato Sí” del Papa Francisco, sobre el “Cuidado de la Casa Común”, la que se dirige en primer orden a los fieles católicos, cuya propuesta de la Encíclica es la de una «ecología integral», que incorpora claramente las dimensiones humanas y sociales, inseparablemente vinculadas con la situación ambiental.

Responsabilidad de transnacional minera en contaminación de Andacollo

Recordemos que el Estado chileno declaró como “zona saturada” en 2009 a la comuna de Andacollo, a causa de la grave contaminación por polución, que incluye diversos componentes de metales pesados, y cuyos planes de descontaminación (2015) han sido insuficientes para asegurar vivir en un medio ambiente libre de contaminación y proteger la integridad de los habitantes de manera efectiva, según han denunciado Vecinos por Andacollo.

Desde la organización han argumentado que la principal causa de esta situación es la extracción industrial de minerales en las inmediaciones de zonas pobladas, explotadas por dos empresas transnacionales: Teck y Dayton, todo, bajo la responsabilidad estatal que involucra a la Empresa Nacional de Minería (ENAMI).

Cabe señalar que en el período del 2010 al 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ubicó a Andacollo entre las 20 ciudades con mayores problemas de Latinoamérica en materia de contaminación, y que durante el año 2018 se registraron varios casos de contaminación por polución a causa de las tronaduras con explosivos efectuadas por la empresa canadiense Teck, ocurridas en agosto y marzo del año pasado, generando varios problemas en las zonas pobladas.

Para Vecinos por Andacollo, existen datos epidemiológicos oficiales, pero insuficientes, discontinuos y precarios, que confirman una descoordinación por parte de instituciones públicas competentes, con datos parciales y algunos acomodados a los intereses de la industria minera.

Sin embargo, en varios aspectos dan cuenta de una realidad alarmante con respecto a la calidad de vida y salud de la población y que se arrastran hasta el presente, dando cuenta a modo de ejemplo, que la mortalidad infantil pasó de 6,1% en 2002 a 26% y 24,8% en 2004 y 2006.

Asimismo, ya se lideraba las estadísticas de tasa de muertes por enfermedades respiratorias en Chile, considerando que la tasa de mortalidad anual por enfermedades respiratorias en la región de Coquimbo fue de 48.5 por cada 100,000 habitantes entre 1997 y 2005, mientras que en la comuna de Andacollo esa cifra sube a 95.9 por cada 100,000 habitantes, según datos proporcionados por la Secretaria Regional Ministerial de Salud el año 2014.

Para los vecinos, frente a esta realidad, el plan de descontaminación que partió el año 2015, se hace bajo un marco normativo local insuficiente y permisivo, que no atiende el estándar internacional de derechos para medidas de reparación y que no cumple con las exigencias establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), agregándose además que no se ha regulado eficientemente la explotación minera en este territorio, por el contrario, “se sigue expandiendo con mayor peligro a zonas urbanas, bajo criterios irracionales e insaciables de lucro”.

Reiteran llamado a autoridades religiosas

Para Vecinos por Andacollo no es comprensible que el Párroco y Rector del Santuario, Adam Bartyzol, haya otorgado un reconocimiento de la Iglesia Católica a la transnacional Minera con la serie de antecedentes públicos que la hacen responsable directo de la contaminación ambiental y daños a la salud, contradiciendo de esta forma la Carta Encíclica “Laudato Sí” del Papa Francisco.

“Existen numerosas pruebas, documentos, fotografías, testimonios de afectados, filmaciones del avasallamiento y de los accidentes que producen las empresas mineras, aquí mismo, en las inmediaciones donde está la Virgen del Rosario de Andacollo y no es posible que un representante de la Iglesia en esta comuna no haya visto esta situación”, señalaron desde la agrupación, adelantando que están dispuestos a compartirle esos antecedentes de manera personal al sacerdote.

“En caso que aún no tenga conocimiento de lo que ocurre en este territorio, incluyendo los numerosos impactos generados por los incidentes relacionados con la sismicidad inducida por la minería -las tronaduras-, percibidas a kilómetros de distancia y que progresivamente siguen generando deterioros de inmuebles, poluciones y constantes fenómenos de eventos de gran magnitud y estallidos de roca”, indicaron.

“La fe es incompatible con este tipo de negocios”, agregaron desde Vecinos por Andacollo, quienes agregaron que, contrariamente a la posición pasiva o de complicidad de autoridades religiosas en la Región de Coquimbo, varios sectores de la Iglesia Católica han denunciado activamente la explotación irracional y las violaciones a los derechos humanos cometidos por el extractivismo.

La Iglesia Católica Latinoamericana ya denunció la expansión acelerada de las actividades extractivas, de forma irracional, que afectan negativamente al medio ambiente y a las poblaciones, lo que fue expuesto ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, en el marco del 154 período de sesiones y las audiencias públicas.

Asimismo, en esa línea, el arzobispo de San Salvador impulsó un proyecto legislativo de prohibición de explotación minera metálica en su país con el objeto de protegerlo contra la grave contaminación del medio ambiente. En países como Ecuador, Costa Rica y Perú, entre otros, representantes de la Iglesia han manifestado su preocupación por los efectos ambientales de la minería.

El Departamento de Justicia y Solidaridad del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), también perteneciente a la Iglesia Católica, en un documento oficial, señala: “Las actividades extractivas mayormente son realizadas por empresas privadas transnacionales y, frente al poder económico de éstas, se observa un debilitamiento de los estados nacionales y de su soberanía sobre todo en los niveles de gobierno local”.

“Muchas veces los gobiernos nacionales no cumplen satisfactoriamente su función de generar y exigir el cumplimiento de las normas nacionales de protección del ambiente, permitiendo la flexibilización de los marcos regulatorios y usando los vacíos legales a favor de las empresas, en lugar de defender y proteger los derechos de la población, responsabilidad fundamental de todo Estado”, concluye la declaración de Vecinos por Andacollo.

Elciudadano.