El día 9 de enero participamos de la audiencia publica para aprobar la DIA de los procesos de remediación del complejo minero fabril de Sierra Pintada. Interesante momento para hacer algunas reflexiones respecto a la verdadera tragedia que sufrió ese lugar.


Mendoza está íntimamente ligada a la historia de la energía nuclear en la Argentina, la mina de Huemul y el Centro Fabril Malargüe fue la primera explotación de uranio del país y proveyó de materia prima para la fabricación del combustible de las centrales nucleares entre los años 60 y 80.

En los años 60 se descubre el yacimiento de Sierra Pintada que comienza a producir en el año 79. Produjo concentrado de uranio durante 22 años, a partir de la lixiviación del mineral extraído de la mina, proveyendo no solo la materia prima para la elaboración de los combustibles de las centrales nucleares sino también materia prima para la elaboración de insumos médicos y científicos.

En el año 95 y como parte de las políticas de la época que llevaron a una desregulación del sistema energético argentino, se toma la decisión de paralizar la producción de uranio ya que circunstancialmente el mismo se conseguía más barato en el mercado internacional a consecuencia de la finalización de la guerra fría y la apertura de stocks de material destinado a la fabricación de armas. Esto llevó a que Argentina uno de los pocos países que domina el ciclo nuclear completo, perdiera uno de sus eslabones más importantes que es la producción de materia prima. Obviamente que al poco tiempo de haber paralizado la producción, el precio del uranio volvió a subir, pero como siempre es mas fácil parar que re arrancar nunca volvimos a poner en producción la mina ni el complejo fabril. Desde ese año a la fecha hemos importado más de 200 tn de uranio por año que podría ser producido en Mendoza, con la consiguiente creación de empleo, generación de tecnología y ahorro de divisas.

Esto es parte de uno de los capítulos de la tragedia energética argentina historia a la que aun le seguimos agregando capítulos. Pero más allá de eso tenemos que entender cuales fueron los efectos colaterales de esta decisión que en su momento se tomó considerando estrictamente variables financieras (ni siquiera podemos hablar de un análisis económico y mucho menos estratégico).

La creación del mito y los daños a la minería

La parada de Sierra Pintada implicó que parte del material que debía ser procesado quedara parado y además de eso, que se paralizara todo un proyecto de trasladar la fábrica de combustibles nucleares a Mendoza (por eso la existencia de residuos provenientes de la fabrica de combustibles nucleares en Córdoba) lo cual nos hubiera permitido transformarnos en una clúster tecnológico de clase mundial en temas nucleares, ya que además de poder extraer y procesar el uranio, depende de la UNC el prestigioso instituto Balseiro cuna de los ingenieros y físicos nucleares argentinos, la escuela de medicina nuclear (FUESMEN) e inclusive contamos en Mendoza con la única empresa capaz de diseñar y fabricar reactores nucleares de potencia.

Además de esa pérdida, la percepción de la gente de San Rafael de tener una mina de uranio “abandonada” plena de residuos y “material radioactivo”, transmitió una imagen de irresponsabilidad y falta de control a todo el resto del sector minero. Imagen por otro lado injusta ya que a pesar de la “desprolijidad” con la que se paralizó la planta, la CNEA continúo manteniendo y monitoreando la misma durante más de 20 años no existiendo una sola medición que muestre de que exista el menor impacto fuera de lo previsto o afectación del ambiente o salud de los pueblos de la región a consecuencia de esto. Este caso fue específicamente abordado durante las conferencias dadas en el ámbito del espacio de dialogo realizado en Mendoza en el año 2016.

http://www.economia.mendoza.gov.ar/espacio-de-dialogo-mine…/

Sin embargo, aun ante la abrumadora información técnica existente debemos seguir escuchando inexactas afirmaciones como que en san Rafael se incrementaron los casos de cáncer, o que existe contaminación en sus ríos a causa de la mina. Este tema también fue abordado durante la audiencia pública en la que profesionales de la salud locales expusieron datos estadísticos que demuestran lo incorrecto de esta afirmación.

Indudablemente el caso de Sierra Pintada fue uno de los antecedentes que abonó la sanción de la ley 7722 en el año 2008, una ley cuyo espíritu nadie discute, pero cuya redacción implicó la creación de barreras infranqueables para el desarrollo minero de la provincia, con la consecuente perdida de un sector económico completo que hoy ante la evidencia irrefutable de 15 años sin crecimiento en la provincia no podemos dejar de revisar.

Durante años números grupos de diferente extracción han alimentado este mito, por razones ideológicas, políticas y por razones económicas (sus propios intereses) . Esto no solo le ha costado la tranquilidad a mucha gente de buena fe de San Rafael, sino que esto sumada a las barreras legales que debe enfrentar la minería en Mendoza retrasaron más de 20 años los necesarios procesos de remediación de la mina.

Paradójicamente las reservas comprobadas de la mina alcanzarían para unos 10 años de producción, la mitad del tiempo durante el cual la mina permaneció paralizada. De haber actuado con mayor razonabilidad, la mina estaría en su etapa de cierre definitivo, y no se hubieran perdido fuentes de trabajo, divisas y un enorme valor agregado en la economía regional.

Hoy la minería moderna concibe las explotaciones mineras de forma absolutamente diferente. Los procesos de remediación y cierre se realizan en forma paralela a los procesos de explotación lo que garantiza no solo el financiamiento de los mismos como una parte del costo de operación y mantenimiento de la mina sino que las empresas no puedan abandonar los sitios hasta que se haya cumplido.

En el caso de Sierra Pintada, la sumatoria de las malas políticas nacionales, la mala comunicación de los responsables del emprendimiento, el oportunismo político de algunos, la especulación económica de otros y la falta de templanza política de nuestra dirigencia conformó un coctel cuyas consecuencias finales nunca terminaremos de evaluar.

Una verdadera tragedia.