Un equipo de investigadores de la Universidad de Kyoto (Japón) están trabajando en un nuevo método de reciclaje, que consiste en el desmantelamiento ordenado de los vehículos desechados, para recuperar los componentes que contienen metales preciosos.


por José Ángel Pedraza

Los automóviles desechados se han convertido en una nueva mina de metales preciosos, ya que la creciente electrificación e inclusión de componentes tecnológicos ha incrementado el volumen de metales preciosos que se pueden encontrar en los vehículos.

Maximizar la recuperación de esos metales se ha convertido en una prioridad para quienes trabajan en el negocio de este tipo de reciclaje. Por eso, la aportación de un equipo de investigadores de la Universidad de Kyoto (Japón) puede revolucionar este sector en los próximos años.

Su trabajo se ha centrado en la recuperación de oro, plata, platino, paladio y rodio, metales todos ellos presentes en esta importante fuente secundaria de suministro de metales preciosos en que se han convertido los desguaces de automóviles.

Según los datos de Recycling International, en 2010, el número de vehículos en funcionamiento en el mundo excedía los 1.000 millones de unidades, y cada año se estima que alrededor de 40 millones de ellos llegan al final de su vida útil y son susceptibles de someterse al reciclaje.

En cuanto a los datos sobre la proporción de reciclaje de éstos, los investigadores señalan en su estudio que, en el año 2015, en Japón se reciclaba entre el 33 y el 53% de los metales preciosos presentes en los vehículos descartados.

Los especialistas de la universidad creen que sería posible aumentar esta cantidad hasta entre el 62 y el 83%, según el estudio sobre el proceso de “desmantelamiento selectivo” de los vehículos que se ha publicado en la revista Environmental Science & Technology.

Este proceso de “desmantelamiento selectivo” de los vehículos contempla el reciclaje no solo de los catalizadores (dispositivos para la reducción de las emisiones contaminantes, en cuya fabricación se emplea platino, paladio y rodio) sino también de los circuitos impresos (cada vez más presentes en los automóviles modernos) y de los cables de calefacción que están insertados en los parabrisas.

Según el profesor Guochang Xu, para el año 2040, el contenido en metales preciosos de cada vehículo desechado oscilará entre dos y seis gramos. La cantidad anual de metales preciosos que se pueden obtener de esta fuente de reciclaje se mantendrá estable entre las 14 y las 15 toneladas. Sin embargo, la proporción de metales que se usa en las partes y componentes de los diferentes vehículos van a ir cambiando con el tiempo, en especial por lo que se refiere a los circuitos impresos.

Hasta el momento, la tarea de reciclar de manera eficiente todos los metales preciosos de esta enorme cantidad de vehículos achatarrados se presenta tremendamente complicada, ya que muchos de los componentes de los vehículos quedan completamente destruidos y son un elemento más dentro de una masa mayor de metales y plásticos mezclados.

El enfoque actual del reciclaje de metales preciosos en los vehículos descartados tiende a centrarse en la recuperación de los catalizadores, ignorando a otros componentes con un importante contenido en metales como los circuitos impresos, que cada vez están más presentes en los automóviles, a medida que se incorporan los últimos avances tecnológicos y ayudas a la conducción.

A medida que la industria de la automoción asuma prácticas más ecológicas y eficientes, se espera que disminuya la presencia de catalizadores y se incremente la de circuitos impresos. Eso ocurrirá conforme vaya ganando cuota de mercado el vehículo eléctrico, en sus diversas modalidades (híbido, híbrido enchufable, eléctrico o de pila de combustible).

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