El IPEEM llamó a concurso público de oferentes para explorar zonas en Calingasta e Iglesia.


Por Elizabeth Pérez

En el mes de mayo próximo se develará si existe interés privado para buscar metales en media docena de áreas mineras de mediano y pequeño porte ubicadas en zonas cordilleranas sanjuaninas que el Instituto de Exploraciones y Explotaciones Mineras (IPEEM) sale a ofrecer al mundo minero.

El organismo que tiene la facultad de administrar las propiedades mineras de la provincia empezó a difundir la convocatoria a un concurso público para entregar por contrato bajo riesgo a seis zonas metalíferas de dos departamentos.

Hay cuatro que están ubicadas en Iglesia, en las inmediaciones del Valle del Cura, y que guardan potenciales reservas de oro, entre otros metales: La Ortiga, JMI, JMII y Los Crisoles. Las otras dos están en Calingasta, zona especialmente con reservas de cobre, y son Leon 1 y Dorita 3 (ver infografía).

De acuerdo a los datos proporcionados desde el organismo, los interesados podrán empezar a adquirir los pliegos de la licitación desde el martes 22 de enero, por un valor de 5.000 dólares el pliego. Luego, el 14 de mayo en el edificio donde funciona el IPEEM, en Roger Ballet 47 Norte, será la apertura de las ofertas.

Hensel dijo que el interés oficial es apoyar a los que invierten y no a los que especulan.

Esta nueva licitación -la tercera en la actual gestión de Gobierno, según recuerdan en el Ministerio de Minería- forma parte de la decisión política de Sergio Uñac de abrir el juego de todo tipo de áreas potables para explotar metales, no sólo las grandes; para desarrollarlas.

También para impulsar en forma continua las inversiones exploratorias y evitar que algunas zonas permanezcan por largos periodos de tiempo aletargadas, sin que se ejecuten planes exploratorios. De hecho, desde el IPEEM comentaron que algunas de estas áreas que se licitan ahora fueron recuperadas de particulares, ya sea por no pagar el canon correspondiente a la provincia, o porque pasó mucho tiempo sin desarrollar trabajos exploratorios.

Esa meta es la que rescata el Ministro de Minería local ante esta nueva convocatoria: “”La decisión de esta gestión es tener mayor oferta de áreas mineras, generar interés en quienes quieran explorar y darle desarrollo a las zonas. La política es no solo priorizar los grandes emprendimientos, necesarios para consolidar el desarrollo de la provincia; sino también abrir el portfolio con las áreas del IPEEM”, dijo Alberto Hensel.

De las áreas que hoy salen al ruego La Ortiga, en la costa derecha del río Las Taguas, es la que tiene más historia, ya que desde 1996 fue adjudicada al menos 8 veces sin suerte. Todos dicen que esconde valiosos tesoros, sobre todo por estar ubicada en el prometedor Valle del Cura sanjuanino. cerca de las famosas Veladero y Pascua Lama, grandes proveedoras de oro y plata. De hecho, una de las primeras empresas que la exploró fue la canadiense Barrick, que después la devolvió junto a otras áreas que había explorado en el departamento vecino, Calingasta. Según IPEEM fue explorada además por la compañía Solitario Argentino entre 1996 y 1997, y a partir de 1999 lo hicieron además de Barrick, Toscana Resources y Orko Gold.

El gran disparador

El proceso de la gran minería en San Juan comenzó por el IPEEM, organismo creado en el año 1989. La mina de oro Veladero fue de las primeras propiedades mineras que concesionó este organismo, y fue a partir de entonces que llegaron compañías que adquirieron otras propiedades a particulares como Casposo, en Calingasta, y Gualcamayo en Jáchal.

El desafío: sostener la exploración

En la cena de fin de año de la Cámara Minera de San Juan, su presidente Mario Hernandez dijo que que observa un mejor clima político para el despliegue de la actividad, y que en ese contexto se debe aprovechar con un mayor acercamiento comunitario y provisión de información clara. Hernandez, quien además preside el Grupo de Empresas Mineras Explotadoras de la República Argentina (GEMERA) agregó que el gran desafío de la minería argentina pasa por sostener la actividad exploratoria en el tiempo. “”Nuestro rubro es el que más participación local genera. Por eso es tan importante contar con mecanismos de incentivos que favorezcan la búsqueda de minerales en las provincias”, rescata un texto publicado en al página oficial de la Cámara Minera. Agrega que en la actualidad el mayor riesgo para la llegada de inversiones exploratorias al país tiene que ver con la conflictividad social. “Hay organizaciones que bajo ciertos slogans tajantes (como “tal lugar no se toca” o “no es no”) están apuntando directamente al segmento de la exploración con el objetivo de frenar el negocio de entrada”, advierte. Esto se combate, a su criterio, con conocimiento y acercamiento comunitario. “No hay nada mejor que llevarle información a la gente”, sostuvo. De los metales preciosos, opinó que aunque manejan sus propios ciclos de oportunidades estos recursos siempre tendrán un lugar importante en el consumo humano. “La demanda de oro, plata, zinc y plomo no dejará de crecer. A medida que se dificulte la exploración de estos metales, adquirirá más relevancia su reciclaje”, dijo

Diario de Cuyo