Este mineral podría convertirse en uno de los minerales más buscados del mundo en la década que viene.


La Argentina fijó el objetivo de llegar a ser el segundo productor de litio más importante del mundo en 2022. Lo confirmó el subsecretario de Desarrollo Minero de la Nación, Mariano Lamothe, ante un medio de Canadá (Resource World) durante una visita a Vancouver.

La cantidad que el sector minero proyecta para 2022 llega a 290 mil toneladas anuales de carbonato de litio. Así, se triplicaría la producción actual. En 2018 comenzaron a operar tres nuevas minas y otras tres empezaron a ser construidas, reveló el subsecretario.

Lamothe anuncio también que la inversión en exploración a nivel local durante el año pasado ascendió a 250 millones de dólares, pero apunta a “alcanzar los 400 millones de dólares por año, como mínimo, para el desarrollo de nuestro potencial completo para diferentes proyectos mineros”.

Según sus declaraciones, catorce proyectos nacionales de litio están en una fase avanzada y más de cuarenta, en una etapa inicial de exploración. “No solo existe un buen potencial geológico, sino que también tenemos regulaciones amigables para ayudar a invertir en la región donde se encuentran los salares”, manifestó.

Especialistas consideran que cuando los autos eléctricos irrumpan de manera masiva en el mercado, el litio, un mineral que se extrae de los salares de la Puna, será el próximo “petróleo blanco”. Este metal liviano es clave para la producción de baterías que utilizan los vehículos libres de emisiones de gases contaminantes en la actualidad.

Alrededor del 85 por ciento de las reservas mundiales de este commodity que comenzó a cotizar en Bolsa el año pasado (en la de Londres, por ejemplo) se encuentran en el llamado “triángulo del litio” entre Argentina, Bolivia y Chile; mientras que China, Corea del Sur y Japón (los grandes fabricantes de electrónicos) son los mayores consumidores.

El costo de las baterías de ión-litio para su funcionamiento (alrededor de u$s 25.000) es hoy uno de los obstáculos para su masificación, pero se estima que para la década que viene será considerablemente menor.

En tanto y en cuanto no surja una nueva tecnología más favorable para la producción de baterías, el litio terminará por convertirse en uno de los minerales más buscados del planeta. Y la Argentina pretende estar preparada para eso.

TN