Por su ubicación y condiciones ambientales, Jujuy ha recibido desde hace varios años el augurio de convertirse en “potencia mundial en energía solar”. Para el desarrollo e intervención de los proyectos en esta materia está Jemse, una sociedad pública que pertenece completamente al Estado jujeño, que tiene dos unidades centrales: energías renovables y litio. Sobre ellas, tienen el desafío de ser la primera provincia en producir energía solar del país y transformar el litio en baterías y agregarle valor.


Por Enrique Pizarro

El presidente de Jemse, Carlos Oehler, en diálogo con El Economista, habló acerca de los parques solares que está desarrollando la empresa, que recibieron una inversión total de US$ 495 millones, en donde esperan generar 300 MW. Según contó Oehler, desde marzo de 2018 la compañía es autosustentable y desde entonces no necesita recursos provinciales.

¿Qué proyectos de energías renovables están desarrollando ahora?

En este momento, Jemse tiene tres sociedades: Cauchari I, II y III, con las que se está llevando adelante el proyecto de instalación de las plantas fotovoltaicas. Esto se pudo iniciar gracias a haber ganado la licitación de RenovAr, que es el programa del Gobierno Nacional para la generación de energías renovables, y por el financiamiento del Exim Bank de China y por la emisión de un bono en la Bolsa de Nueva York, que tuvo una enorme aceptación por la característica del proyecto.

“Todas las energías renovables están comprometidas para ser entregadas al SIN”, dice Oehler

¿Qué función cumplen las Cauchari?

Tienen como objetivo producir energía eléctrica que se va a inyectar en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) a través de la Estación Transformadora Altiplano en la línea Interandes, que nace en la provincia de Salta y va las mineras del norte de Chile. Allí se está abriendo esa línea de alta tensión para permitir el ingreso de la energía generada de Cauchari.

¿Esto será para consumo interno?

Todas las energías renovables están comprometidas para ser entregadas al SIN. No hay previsión de abastecimiento de consumo interno en la provincia, sino que, como está establecido en la normativa de RenovAr, todo irá al SIN, que es el sistema de redes unido en todo el país que conecta a toda la energía generada y la transmite a los centro de consumo.

Vemos que estos proyectos están concentrados en Jujuy…

Lo que pasa es que cuando uno mira el mapa de irradiación de Sudamérica, se ve claramente que Jujuy está en la zona de mayor irradiación. En el territorio de Jujuy tenemos entre 1.200 y 1.800 KW por metro cuadrado. Es decir, es la irradiación más alta de la Argentina y es la segunda en el mundo. La puna jujeña sólo es superada por el desierto de Sahara. Además, hay condiciones ambientales que permiten una muy buena generación fotovoltaica.

En este momento, Jemse tiene tres sociedades: Cauchari I, II y III, con las que se está llevando adelante el proyecto de instalación de las plantas fotovoltaicas

En cuanto al litio, ¿ya hay expectativas de producir baterías en Jujuy?

Todavía estamos en el proceso. Firmamos un convenio con el grupo italiano Seri para avanzar en el desarrollo de una planta productora de baterías. Apenas estamos en la etapa de formación profesional. Luego, la idea es llevar adelante la posibilidad de la fabricación de baterías de litio en Argentina.

Los mercados proyectan una inmensa demanda a futuro. ¿Es así?

El mundo está yendo hacia la movilidad eléctrica. En varios países ya tienen una decisión tomada de que en 2025 una gran proporción de sus vehículos serán eléctricos. Eso es lo que dispara de alguna manera el boom del litio en el mundo, y obviamente la competencia pasa por ver quien genera una más eficiente y más económica tecnología para producir baterías de ion litio.

¿Esto contribuye algo al medio ambiente?

Lo más importante es que nosotros estamos conectados con el “paradigma Pachamama”, que es el respeto a las comunidades, a nuestra cultura y, sobre todo, promovemos el aprovechamiento de los recursos en beneficios de nuestra gente como primera medida. Estamos sumergidos en esa filosofía.

¿Reciben apoyo del Gobierno Nacional?

No, sólo del provincial. El Gobierno Nacional lo que hace es dar un marco jurídico propicio para avanzar con el desarrollo de las energías renovables y algunas cuestiones arancelarias que nos están facilitando la importación de productos para las plantas. Hay una predisposición general del Gobierno Nacional para tratar de facilitar que estas inversiones lleguen a buen puerto y puedan cristalizar en proyectos que se pongan en marcha en algún momento.

Varios sectores de la industria reclaman por falta de apoyo…

El sector industrial tiene que ir desacostumbrándose a la protección permanente del Estado. Tiene que transformarse en un sector productivo más competitivo e incorporar la mejor tecnología. Argentina tiene que hacer uso fuerte de lo que sabe hacer y empezar a abrir sus mercados en las cosas que no es tan eficiente para hacerlas, y dejar de hacerle pagar a los ciudadanos costos elevadísimos para cubrir ineficiencias productivas. Creo que esto puede ayudar a equilibrar la economía en general.

¿Y qué es lo que Argentina sabe hacer?

Creo que hay muchas cosas que sabe hacer. En los próximos años en el mundo habrán tres demandas imposibles de evadir: alimentos, energía y conocimientos. En alimentos y en energía tenemos mucho para aportar, y más en conocimientos. En eso hemos dado muestras, porque así lo indica la presencia de muchos argentinos distinguidos en el mundo. Tenemos una materia gris que hay que poner rápidamente a trabajar en desarrollos innovativos y con tecnologías de última generación para ser más competitivos.

Muchos aseguran que esa es la mayor fortaleza del país. ¿Usted qué piensa?

Sin ninguna duda. Los argentinos tenemos que volver a encontrarnos con el valor de la educación pública. Ahí está la llave para tener una sociedad que apueste a un futuro diferente. En la medida en que no revaloricemos la educación como instrumento de cambio y fortalecimiento de las democracias, vamos a encontrarnos siempre con estos individuos que ofrecen fantasías y después terminan haciendo cualquier cosa, como nos pasó en los últimos años en Argentina.

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