El 67% de las reservas mundiales de este mineral estratégico se concentra en Argentina, Chile y Bolivia y las reservas de Catamarca, Jujuy y Salta son las más atractivas.


El litio es un mineral asociado a la evolución tecnológica y en particular de la electrónica por la creciente demanda en la fabricación de baterías para dispositivos móviles que requieren mayor eficiencia energética y duración. Si bien no es un metal escaso, ya que se ubica en el puesto 25 de los 150 minerales más abundantes de la Tierra, sólo pocos depósitos naturales permiten su explotación rentable.

Un reciente estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos, realizado con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, señala que alrededor del 67% de las reservas probadas de litio y cerca de la mitad de la oferta global se concentra en Argentina, Chile y Bolivia, y de estos tres países sudamericanos somos el tercero en volumen de producción. Las reservas probadas y potenciales se encuentra en los salares de Catamarca, Jujuy y Salta.

El metal alcalino utilizado en las baterías de alto rendimiento para celulares y otros aparatos electrónicos portátiles, tiene una demanda creciente, a medida que la informática se introduce en la vida cotidiana. La provisión del principal insumo es una oportunidad que Argentina no debe demorar. Las inversiones para el desarrollo de la cadena de valor deben asegurar una explotación sustentable a fin de optimizar la manufactura de baterías y sus componentes de manera racional.

Nuestro país, junto a sus vecinos privilegiados por la naturaleza en las reservas de litio, deben tener en cuenta que hasta ahora son prácticamente los dueños del litio por sus salares, hasta que la tecnología avance y pueda disponer de un sistema que extraiga este mineral de arcillas, salares continentales, aguas geotermales y agua de mar. Por ahora eso es imposible por los costos.

Las provincias involucradas en este desafío deben buscar apoyo científico y tecnológico del Conicet y universidades que vienen estudiando el formato de una explotación integral con soluciones específicas para la industria y una viabilidad comercial con innovación y valor agregado nacional. Las comunidades del Norte argentino cercanas a los yacimientos serán las primeras beneficiadas de la cadena de valor del desarrollo minero, con alta demanda de personal directo o por servicios tercerizados, lo que redundará en mejores condiciones de vida.

Lo importante es buscar un equilibrio en el desarrollo de esta oportunidad única para que el entorno socioeconómico de los yacimientos y en general el país, disfrute de un liderazgo asociado a la provisión del carbonato de litio que demanda la industria.

Editorial de Diario de Cuyo