Sudáfrica ha sido, durante muchos años, el auténtico país del oro. De la cuenca de Witwatersrand, cercana a Johannesburgo, se ha extraído desde 1886 aproximadamente la mitad del oro que actualmente existe en el mundo, unas 50.000 toneladas. Sin embargo, hace ya años que la producción de oro del país está en declive y ahora mismo pugna por mantenerse entre los 10 primeros productores mundiales.


por José Ángel Pedraza

Las cifras de producción del pasado mes de diciembre corroboran esta tendencia descendente: la cantidad de oro extraída en las minas sudafricanas fue un 31% menor que en el mismo periodo del año anterior, lo que supuso la mayor caída interanual de los últimos seis años, según Statistics South Africa.

En el mes anterior, en noviembre, la producción había descendido un 14% con respecto al mismo mes de 2017.

Diciembre de 2018 fue el decimoquinto mes consecutivo de descenso en la producción de oro de Sudáfrica. Un país que durante muchos años fue el mayor productor mundial de este metal, pero que en 2017 quedó relegado al séptimo puesto.

Los expertos atribuyen esta crisis de la minería sudafricana a varios factores: los yacimientos de oro se encuentran a mayor profundidad, ya que en estos años se han extraído los más superficiales; los costes de extracción, consecuentemente, han crecido; los problemas laborales han afectado al ritmo de producción y a los resultados de las compañías mineras; y la incertidumbre política no ha contribuido a crear un clima propicio para el desarrollo de la industria.

La situación ha llevado a Sibanye Gold, una de las principales compañías mineras que operan en el país, a plantearse el cierre de los pozos menos productivos y a recortar empleos en sus minas, en medio de una huelga que dura ya tres meses y que está afectando a la producción.

Según la compañía, las pérdidas registradas en sus explotaciones de Beatrix 1 y Driefontein durante el pasado ejercicio podrían obligar a una profunda reestructuración de sus explotaciones de oro, con la reducción de unos 5.870 empleos y alrededor de 800 proveedores.

Sibanye-Stillwater emplea a más de 61.000 trabajadores en Sudáfrica. La huelga declarada a mediados del pasado mes de noviembre ha afectado a la producción de sus minas, lo que ha impedido alcanzar el objetivo fijado para 2018 por 1,1 millones de onzas (algo más de 34 toneladas).

Los problemas también afectan al conjunto de la minería de Sudáfrica, no solo a la de oro: la producción minera total del país descendió en diciembre un 4,8% con respecto al mismo mes del año anterior. Tan solo la producción de metales del grupo del platino creció un 6,1% interanual, por cuarto mes consecutivo, su mejor racha desde 2016.

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