Se repiten las reuniones entre funcionarios chinos y estadounidenses, a fin de resolver en torno a su guerra comercial, ante la tregua dispuesta (en la reunión del G-20), que vence el 1 de marzo. Hay temas álgidos, como patentes y propiedad intelectual, donde los chinos nunca hicieron los deberes. Pero, a la Argentina le interesa decididamente el comercio.


Por Jorge Ingaramo

Se sabe que China ofrece incrementar sus importaciones desde Estados Unidos, con el objetivo de cerrar la brecha comercial entre ambos gigantes para 2024. El año pasado, el superávit comercial chino ascendió a los u$s323.320 millones. Los Estados Unidos pretenden acortar dicho plazo a 2020.

En 2018, la economía china se desaceleró (de 6,9 a 6,6% de crecimiento) como consecuencia de dos factores: el endurecimiento de las regulaciones financieras locales y la creciente disputa comercial con Estados Unidos. Para 2019 se proyecta una merma al 6,2% (FMI, 2018).

En los últimos meses, se registró una reducción en el comercio internacional chino: en diciembre las ventas cayeron un 1,4% respecto al mes previo, acumulando una baja interanual del 4,4%. Las importaciones descendieron un 10% respecto de noviembre y un 7,6% en relación a 2017.

Estados Unidos es uno de sus tres principales socios. En 2018, el intercambio bilateral creció apenas 5,7%, inferior al 7,9% con la Unión Europea y el 11,2% con los países de la ASEAN.

En el 2018, la inversión china en los Estados Unidos cayó a su nivel más bajo de los últimos siete años, con mermas del 84% con respecto a 2017 y del 90% en relación a 2016.

Según un estudio de la CEPAL (2018), la aplicación de nuevos aranceles entre China y los Estados Unidos, generaría una perdida relativa mayor para la economía asiática. El impacto sobre su producto sería de 1,2%, frente al 0,2% en el caso de los Estados Unidos. Las ventas chinas a EE.UU. representaron el 3,6% de su PBI en 2017, mientras que las exportaciones norteamericanas a China significaron el 0,7% de su Producto. Esto explica la premura china por una solución al conflicto. También su relativa debilidad negociadora.

En un escenario de agravamiento de las tensiones comerciales y de las represalias por parte de otros socios (también afectados) de los EE.UU. (Unión Europea, Canadá, Rusia, India, Japón, México y Turquía); la Argentina se vería momentáneamente beneficiada, con un potencial incremento de sus ventas externas tanto a China como a los EE.UU. Nuestro país puede exportar, sin sobretasa, pero con cupo, a los Estados Unidos, acero y aluminio. Los otros socios, no.

Según la CEPAL, de seguir la refriega, nuestras exportaciones a China podrían crecer un 15,4% (con un arancel promedio de 4,2%), en tanto las ventas a EE.UU. lo harían en un 1,3% (con un arancel medio de 2,9%).

El arancel medio que debe enfrentar Argentina para ingresar al mercado chino en el rubro “Agricultura, caza y pesca” es del 4,5%; mientras que EE.UU. actualmente abona una sobretasa de 11,8% y abonaría un adicional de 2,3 puntos, de suspenderse la tregua. Con respecto al rubro “Alimentos, bebidas y tabaco”, la tasa que enfrenta nuestro país es del 10,4%; en tanto los EE.UU. pagan una sobretasa de 8,2%, que se incrementaría en 6,1 puntos si escala el conflicto.

En síntesis, el transitorio desvío de comercio entre China y los Estados Unidos, favorece a los exportadores de América Latina, en particular a La Argentina, con perfiles productivos similares a los de los EE.UU. Pero, todo puede cambiar, a partir de este fin de mes.

(*) Director de Estudios Económicos, Bolsa de Cereales de Bahía Blanca.

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