La clasificación sistematizada de los elementos químicos, con su número atómico (número de protones), configuración de electrones y propiedades químicas, así como las relaciones con otros elementos, cumple este año su primer siglo y medio de existencia. El paladio, metal del grupo del platino, está “celebrando” esta efeméride superando la barrera de los 1.500 dólares la onza, su precio máximo histórico.


por José Ángel Pedraza

En 1869, el químico ruso Dmitri Ivánovich Mendeléyev publicaba en Alemania su primera versión de una tabla periódica que describía de forma concisa las propiedades atómicas de cada elemento conocido, incluyendo su número atómico, su configuración de electrones y sus propiedades químicas. La elaboración de esta tabla se considera uno de los avances más importantes de la historia de la química.

Como explican desde el Consejo Mundial de Inversiones en Platino (WPIC, por sus siglas en inglés), en aquellas fechas, los llamados metales del grupo del platino (platino, paladio, rodio, rutenio, iridio y osmio) ya habían sido descubiertos e identificados como elementos separados, aunque derivados del mismo, por lo que figuraron en la primera versión de la tabla periódica de Mendeléyev.

Según la organización ideada por el químico ruso, los elementos con similares propiedades químicas se agrupan en 18 columnas denominadas grupos. Las siete filas de la tabla, llamadas periodos, agrupan a los metales, a la izquierda, y a los no metales, a la derecha.

Antes de que Mendeléyev propusiera esta esquematización de los elementos, los químicos ya habían reconocido distintos patrones en las propiedades de los elementos y estaban investigando fórmulas para organizarlos de forma que se reflejaran estas similitudes.

Sin embargo, el químico ruso fue el primero en establecer un método de clasificación que organizara los elementos químicos mediante el criterio de incrementar su masa atómica relativa de forma “periódica”, es decir, de manera que reflejara un patrón en cuanto a sus propiedades físicas o químicas.

La actual tabla periódica organiza los elementos por su número atómico (el número de protones en el núcleo de un átomo), en orden ascendente.

La creación de esta tabla ha permitido no solo la identificación de materiales ya descubiertos por el hombre sino también la clasificación de los nuevos materiales que se van descubriendo. La estructura atómica de estos nuevos materiales puede compararse con la de los materiales existente en la tabla, para discernir a qué familia están más cercanos y cómo se espera que se comporten.

Aquella primera versión de la tabla de Mendeléyev apenas incluía a 63 elementos; hoy en día, cuenta con 118. Las más recientes incorporaciones tuvieron lugar en 2016, con la incorporación de cuatro nuevos elementos: el elemento 113 fue descubierto en Japón y es el primer que se descubre en Asia, por lo que se le ha denominado nihonio, que significa “la tierra del sol naciente”; el 115 se llamaría es el moscovio, que toma su nombre de la ciudad de Moscú; el 117 es la tenesina, en honor del estado de Tennessee; y, por último, el elemento 118, se llama oganesón en honor al trabajo del químico ruso Yuri Oganessian.

Los elementos del grupo del platino

La organización de los elementos en la tabla periódico permite agruparlos por familias, que comparten características similares. El platino y sus metales hermanos (paladio, rodio, rutenio, iridio y osmio) forman una familia en la tabla: están considerados metales de transición y se engloban en los grupos 8, 9 y 10, y en los periodos 5 y 6, adyacentes a los otros metales preciosos, el oro y la plata.

Los metales de transición suelen ser de gran dureza y densidad, y menos reactivos que los metales alcalinos. También disfrutan de propiedades catalíticas y son excelentes conductores del calor y de la electricidad.

Como muestra la tabla periódica, los metales del grupo del platino comparten muchas propiedades y se usan tanto individualmente como formando parte de una aleación, en múltiples aplicaciones, desde catalizadores de motores de automóviles a la producción de fertilizantes, fabricación de vidrio, servicios en la nube e incluso tratamientos contra el cáncer.

De todos ellos, el rodio tiene el honor de ser el más caro, con 2.725 dólares la onza en la sesión del 21 de febrero, seguido por el paladio, que recientemente ha alcanzado su máximo histórico, superando los 1.500 dólares la onza.

Oroinformacion.com