Un marzo caliente y picante se experimenta en la Secretaría de Minería de la Nación. Situaciones de angustia y malestar en el personal de planta y contratados. Pero la verdadera ola de despidos que comenzó primero con funcionarios de mandos altos y medios. Ahora irían por los trabajadores y técnicos. UPCN y ATE darían pelea por estas decisiones. Mucha bronca.


Tras los despidos de Daniel Meilan y Mario Capello que realizó el gobierno de Mauricio Macri en el pasado mes de junio, ahora las autoridades van por distintas líneas de la burocracia central.

Los cambios de ministerios, más la llegada de Dante Sica al ministerio de Producción y Trabajo, nunca cesaron las bajas de funcionarios a lo largo de estos siete meses trascurridos. En la actual coyuntura se suman empleados rasos.

El arribo de, la desconocida y poco minera, Carolina Sánchez, ya permitía proyectar que el área oficial de Minería estaría muy lejos de las prioridades de acciones proactivas desde el Estado. Un periodista supo decir en aquella oportunidad que “sacaron al fallido Messi (por Meilán) y los PRO trajeron a una especialista en residuos para llevar adelante una política de Estado” dentro del área minera de este gobierno PRO-Radical.

Esta situación sucedió con el silencio de los ejecutivos de la industria ante el anclaje de las flamantes autoridades. Los nombrados avanzaron con palmas de los ejecutivos de las mineras dado que interpretaban erróneamente, que el ministro Dante Sica, un viejo empleado de la actividad empresarial, los iba a impulsar, potenciar y facilitar desde sus gestiones. Nada de eso sucedió.

Esa presunción duró poco. El primer gesto “amigo” del recién llegado a funciones fue reponer las retenciones a la minería. Sin duda, demostró ser un “jugador de primera”, lo que se dice un amigazo.

Por otro lado a Carolina, la especialista en residuos que llegó del norte, le impusieron un hombre del riñón de Sica, proveniente de su empresa privada abeceb, Mariano Lamothe. Tan visible era la intención del ministro, que instaló una especie de “marioneta” al frente de la cartera. Su álterego fue desde entonces el operador dentro de la industria.

Lamothe puso la brújula de su agenda orientada hacia Chubut. Nunca explicó porqué. Pero era obvio que sus claras intenciones eran lograr, lo que sabía desde ante mano que era imposible: revertir la postura del “No a la Minería” que reina en los cuadros políticos y decisorios de esta provincia. Su primer y gran fracaso.

Además… la historia reciente nos permite relatar que desde la llegada de esta dupla, la primera víctima fue Juan Biset, ex subsecretario de Minería, quien cuando se dio por enterado de las intenciones de Sánchez-Lamothe, pegó el portazo y volvió a la actividad privada.

Con él, se escapó el último “Mohicano” para defender la mediocre gestión de Meilán y vaciar de contenido “PRO” a las acciones de Dante Sica dentro de la minería argentina. Se tiraría por la borda los 30 meses de la gestión anterior, dentro de un mismo gobierno. Con la ida de Biset, la gestión de la dupla Sánchez-Lamothe, se llevó puesto el Nuevo Acuerdo Federal Minero; la modificación en la Ley de Glaciares y la actividad orgánica y federal del COFEMIN, ejes  políticos por los que se jugó Meilán.

La seguidilla de despidos en el segundo semestre del 2018:

Luego del deshonroso despido de Meilán y Capello, los ojos de la nueva dupla se instalaron sobre el Servicio Geológico Minero Argentino, donde ante la primera ola de despidos, se había atrincherado su presidente, Julio Ríos Gómez.

Los funcionarios de Minería responsabilizan al Ministro de Modernización, Andrés Ibarra, por los despidos de personal.

El ex vocero y dirigente de las mineras exploradoras nacionales defendió su espacio con uñas y dientes, y algo más. Aseguró su permanencia al frente de la institución que presidía aceptando unas simples modificaciones. Sin mayores precisiones que los datos que arroja la realidad, Ríos Gómez logró permanecer en su cargo, pero con el correr de los días pasaron a un “limbo” laboral de “empleados”, a sus ex funcionarios y compañeros de ruta. Todos los que no se fueron cuando lo despacharon a Daniel Meilan, por aquello de “Nobleza obliga”, de irse de la función pública con quien los trajo.

Es así que despojaron de sus sellos de goma a Pablo Boyanoski; Flavio Casarin y Carlos Cuburu. A quienes por un tiempo limitado les otorgaron unos premios consuelos… quedaron como personal contratado para que el despido sea menos doloroso. Hubo otros profesionales más que los alcanzó la poda que poseen detalles con mucho contenido. Pero la historia no terminó allí.

Cuando finalizaba diciembre del año 2018, llegó sí la guillotina de la “dupla” y dejaron de pertenecer al SEGEMAR los ya nombrados. Sólo continuó Ríos Gómez. Y los cargos vacantes fueron ocupados por diferentes profesionales que, como Santiago Roca, el reemplazante de Cuburu en la Secretaría Ejecutiva, en el SEGEMAR opinan que los arribados no serían relacionados a  la activi minera, provendrían de otro palo.

Pero esto no termina aquí:

Comenzando el mes de marzo mientras Carolina Sánchez se pavoneaba en Canadá en el desarrollo del PDCD, la razia de despidos colmaba los despachos de viejos y nuevos trabajadores de la Secretaría de Minería. Sin que haya mediado ningún tipo de diálogo entre las partes, serían 33 los despedidos de estar parte del gobierno que llegaron, en su mayoría, cuando la gestión Meilán habilitó una bolsa de trabajo y logró conseguir más de 40 contratos para las distintas áreas. Por esta grilla de nombrados figuraron un ex gobernador de La Rioja y un Contador, procedente de Córdoba, abonado en esta secretaria desde 1993. A estos se les sumarian 33 empleados más. Pero no se descarta que la cifra sume 41.

Sin previo aviso para nuevos y viejos empleados

Los despidos llegaron con fuerza el mismísimo 8 de marzo. Desde las secretarías privadas de los funcionarios hasta el último barrendero desconocen su destino laboral. Todos indican que los argumentos de los despidos son determinados por el Ministerio de Modernización. Pero se sabe a ciencia cierta que la opinión de “la dupla” es tenida en cuenta. En esta “razia” cae gente que fue nombrada mediante contratos laborales de los denominados “Ley Marco”, que fueran dados de alta por el gobierno anterior y el actual. Los más renombrados hasta ahora habrían sido los despidos de dos empleados pertenecientes al área de prensa de la entidad.

ATE y UPCN en pie de guerra contra despidos

No se descartaba que desde esta semana del 11 al 15 de marzo las entidades que nuclean a los trabajadores estatales despedidos empiecen a movilizarse para contrarrestar esta ola de despidos. Una delegada de UPCN al ser consultada por Prensa GeoMinera sobre esta situación, la citada argumentó que “hablan de achicar gastos y comienzan con el despidos de compañeros y no con achicar gastos superfluos como consumos de autos, viáticos, viajes al exterior y desarraigos de funcionarios que viven en esta ciudad”. Por ejemplo dijo que la ida de cinco funcionarios a Toronto, Canadá donde se desarrollo el PDCA “le costó al erario público 100 mil dólares”. Cuestionando que este viaje “no tenía sentido si se sabe que con tasas del 60 % y una inflación de casi 50 % anual pone a las inversiones muy lejos de la Argentina”.

La misma fuente no descartaba que se realicen gestiones y reclamos conjuntos con ATE dado que “los compañeros son mas importantes que sus inclinaciones gremiales aquí hay que reclamar en conjunto”. Por eso no se duda que esta semana será difícil en el octavo piso de Avenida Roca 651.

Prensa Geominera, edición de marzo