El llamado nacionalismo de los recursos mineros constituye un problema para algunas compañías mineras que tienen presencia en países que han adoptado medidas para maximizar los beneficios obtenidos por sus recursos, en detrimento de los intereses de los inversores extranjeros.


por José Ángel Pedraza

Las compañías mineras que invierten en países como Tanzania se han llegado a plantear la posibilidad de abandonar su presencia en los mismos, a consecuencia de las exigencias cada vez mayores de los gobiernos, que ven en sus recursos mineros una “gallina de los huevos de oro” a la que exprimir.

Para monitorizar esta situación a la que se enfrenta la industria minera (no solo de metales preciosos, sino también de metales industriales o petróleo), la consultora de riesgos británica Verisk Maplecroft elabora el llamado Índice del Nacionalismo de Recursos (RNI, por sus siglas en inglés), en el que se mide el riesgo de expropiación, la imposición de regímenes fiscales más severos y las presiones a las que se somete a las compañías mineras para que contraten a proveedores locales.

Según la última edición de este índice, un total de 30 países han experimentado un incremento en el riesgo durante el año pasado. Entre ellos se encuentran un total de 21 importantes productores de petróleo, gas y minerales.

En concreto, desde Verisk Maplecroft citan a la República Democrática del Congo y Rusia como los dos principales motores de la lista. Ambos han sido degradados a la categoría de ‘riesgo extremo’ en el ránking de los 198 países y se unen así al grupo de ocho países donde son mayores los riesgos de hacer negocios con sus gobiernos, por la intención de éstos de tomar el control de sus recursos naturales.

Esta lista de los ocho países más peligrosos para las compañías mineras está encabezada, conjuntamente, por Venezuela y la República Democrática del Congo, que comparten la primera plaza.

Por detrás se sitúan Tanzania, en tercer lugar, y Rusia, en cuarto. Corea del Norte y Zimbabue comparten la quinta plaza. La séptima es para un pequeño país africano, Swazilandia, vecino de la República Sudafricana. Cierra este grupo de países de riesgo extremo Papúa Nueva Guinea, en octavo puesto.

Como señala el informe de Verisk Maplecroft, el riesgo de expropiación total en el sector de la extracción de minerales ha remitido con respecto a hace años. Sin embargo, se han identificado otras formas indirectas de nacionalismo de recursos, como un aumento de la presión fiscal, la modificación de las condiciones contractuales y la obligación de contar con más recursos locales, además de un empeoramiento del clima regulatorio.

Por regiones, África es el continente que alberga a los 10 países que mayor crecimiento de estos riesgos han experimentado, entre los que se encuentran Tanzania (3), Zambia (17), Gabón (23) y Guinea Ecuatorial (40).

Todos estos gobiernos presentes en la lista están adoptando medidas para apoderarse de los beneficios derivados del petróleo, el gas y las operaciones mineras en varios continentes. La India (15), Malasia (30), Turquía (36), Iraq (42) y México (68) están entre los principales productores que han visto cómo se deterioraba su puntuación en el índice.

Pese a todo, el riesgo de expropiación no ha sido aún erradicado del mapa. Rusia y Venezuela son considerados como los países más peligrosos a este respecto. Los riesgos asociados a ambas jurisdicciones (entre los que se encuentran la inestabilidad política, altos niveles de intervencionismo gubernamental y sanciones internacionales) implican que las compañías inversoras extranjeras tienen escasa presencia en los mismos.

El informe señala también que “en lo que se refiere a exprimir a los inversores, la República Democrática del Congo es un caso extremo. La caída desde el sexto al primer puesto compartido entre los países con mayor riesgo del índice ha sido provocada por su nuevo Código Minero, que impuso unas condiciones fiscales onerosas a los actuales operadores y permite elevados niveles de intervencionismo gubernamental en el sector”.

Por el lado contrario, un total de 24 países han experimentado una mejora significativa de su posición en el Índice de Nacionalismo de Recursos. Entre ellos se encuentran Zimbabue (5), Vietnam (25), Ecuador (46) y Guinea (94).

Según la consultora, aunque Zimbabue se encuentra aún lejos de convertirse en un destino estable para los inversores, el índice sugiere que podría estar en el buen camino. Desde su llegada al poder, el presidente Emmerson Mnangagwa ha tratado de atraer la inversión exterior y dos de los ministros se han comprometido a eliminar las leyes que obligaban a que las compañías mineras de platino y diamantes fueran de capital controlado por empresas locales.

Si el Parlamento y el presidente refrendan estos cambios, Zimbabue podría abandonar la categoría de ‘riesgo extremo’ del índice por primera vez. Una cuestión muy importante, ya que el país cuenta con las segundas mayores reservas de platino y cromo del mundo, además de importantes yacimientos de oro, diamantes y mineral de hierro, por lo que su potencial sería enorme si es capaz de atraer la inversión extranjera.

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