Desde AOMA denuncian que la empresa incumple la conciliación obligatoria.


Villa Cacique es un pueblo de 7 mil habitantes que en 2001 sufrió el cierre de la planta. “En aquellos años sucedió lo mismo que ahora: en Olavarría crearon una nueva industria y se produjo el cierre, sumado a semejante crisis que hizo descender los despachos de cemento”. Sin embargo advierte que la situación se distingue porque “el año récord fue 2015 con 12.215.000 toneladas y en 2018 tuvo 11.800.000. Son valores cercanos. No pueden decir que el cemento está en crisis. No hay argumento para que empiecen con un proceso de reducción”.

“Resurgimos por Néstor y Cristina, que apostaron al consumo interno, a que el trabajador tenga un mango en el bolsillo. Eso hizo que la fábrica volviera abrir, arrancamos de nuevo en 2003 con una molienda y en 2007, el horno, que es la máquina principal de una fábrica de cemento. Con esos gobiernos batimos los récords de producción año tras año”, relata Isasmendi.

Los trabajadores se muestran unidos en los canales de televisión porteños y destacan lo que sucede en el ‘pueblo’ de Barker.

La presencia en Buenos Aires coincidió con la manifestación que las centrales sindicales tuvieron este jueves.

Por otro lado, en Barker mantienen en la puerta de la empresa montada una carpa de protesta, que es habitada por los trabajadores, tras cumplir con sus turnos de trabajo.

Recordemos que reclaman la reincorporación de 4 trabajadores contratados, que no tuvieron renovada su relación laboral y que se deje sin efecto el despido de un trabajador de una tercerizada. De fondo, está el temor por lo que puede significar el cierre de la fábrica, por la apertura de L’amalí II en Olavarría.

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