El Clúster Energético de Mendoza, impulsado y coordinado por la Unión Industrial Mendoza (UIM), se motoriza en estos días por una pujante corriente a favor de poner en funcionamiento las potencialidades de tres fundamentales sectores: el petróleo, eléctrico y minero. Aquí, por primera vez, el sector minero se encamina como una política de Estado multisectorial en la provincia de Mendoza, donde la ley 7.222 la tiene prohibida desde diciembre de 2007. Una valiosa oportunidad, más cuando “la necesidad tiene cara de hereje”.


Los mendocinos de la UIM han conformado tres mesas sectoriales para tratar los ejes de Petróleo y Gas, Minería y Energía Eléctrica. Para lo cual sostienen una implementación de una intensa actividad, desde las cuales se avanza en la consolidación de intereses sectoriales que sirvan a la intención de cimentar el desarrollo de estas industrias.

La crisis económica que golpea duramente a esta provincia cuyana llevó a que los viejos temas tabúes, como la minería metalífera y a gran escala, deje atrás doce años de desencuentros y, mediante un civilizado y técnico debate, se profundicen los ejes para consolidar líneas de acción a futuro.

En el caso de la Mesa de Petróleo y Gas, tiene como punto de referencia lo que sucede en la vecina provincia de Neuquén y su mundialmente conocido blanco de explotación que es “Vaca Muerta”.

Los empresarios mendocinos saben que de fortalecer el perfil de servicios en este rubro les permitirá acceder a Vaca Muerta, más si se profundiza a lo largo de este año todo su potencial, especulando que esa provincia demandará más caudal de empresas de servicios de todo el país frente a la demanda.

En relación a esto, el coordinador de la Mesa de Petróleo y Gas puso el acento en la necesidad de darle a las empresas herramientas para que estén preparadas a la hora del incremento de la demanda de la mano de Vaca Muerta: “Ya empezó el desarrollo en Mendoza, y tenemos que estar listos para lo que viene”. Aunque, dijo, por ahora el movimiento es “incipiente”, pero “si se empieza a mover Vaca Muerta las posibilidades son muy amplias”.

Por su parte, en el debate de la Mesa Minera, se ha buscado información sobre la situación del sector, para lo cual se profundizó en las potencialidades, fortalezas y debilidades de esta industria. Se sabe y se comprende que la Ley 7.222 es el gran obstáculo, pero entiende que con fundamentos y criterio científico y técnico, ese temor social se puede contrarrestar. Aunque existen serias dudas sobre el rol del sub sector de la política para enfrentar los cambios que se deben implementar.

Minería es un tema crítico. La volatilidad de los candidatos y las conveniencias electorales conspiras. No así las necesidades de una provincia que necesita planificar a mediano y largo plazo para redefinir su estructura económica productiva. Y esto último es la fortaleza de la minería.

Aquí los empresarios trabajaron en la búsqueda de ideas para potenciar la actividad y complementar, en el caso de ser necesario. Aquí se supo poner de relieve dos factores importantes que enriquecen a este eje temático y es la participación de las universidades y los gremios.

Además, la presencia de los legisladores provinciales Alejandro Abraham y Juan Carlos Agulles, autores de dos anteproyectos para modificar la Ley 7.722, “ley antiminera”. Trajo aire puro y viento a favor para los mineros. Esto es significativo si se contrasta con los candidatos que huyen a enfrentar este tema en sus campañas, al entender que es “algo que pianta votos”. Pero como reseñó un participante de esta reunión es “un paso significativo ya que estos legisladores comprenden que si no logramos recursos genuinos a futuro ellos no podrán cobrar sus sueldos”, ante la delicada situación económica y financiera de la provincia de Mendoza”.

Por último, en la mesa de Energía, se destacó que en este tema se logró la participación activa de las empresas, pero significativamente de los organismos educativos y públicos.Aquí, el titular de la Dirección de Energía Renovable de la Provincia, Pablo Magistocchi explicó sobre proyectos tanto en Mendoza como en el resto del país, en relación a los avances de nuevas experiencias, recalcando el avance de lo referido a la energía eólica y la solar.

Lo que dejo este avance del clúster minero y energético de Mendoza, es que en torno al diálogo se están empezando a construir nuevos canales de diálogo y comprensión que permiten avizorar otro tipo de relacionamiento.

A los mendocinos les hace ruido que por el norte San Juan y por el sur Neuquén, consolidan nuevos ejes de desarrollo económico y Mendoza continúa atrapada en una discusión estéril y sin salida. La minería, como el petróleo y la generación de energía eléctrica, no debe dividir, por el contrario los deben arrimar para sumarse a nuevas oportunidades a futuro.

Aquí los empresarios de la Unión Industrial de Mendoza parece que decidieron cimentar una nueva forma de debatir y ordenar el futuro de esta provincia. En esto se ha involucrado la cámara minera provincial que encontró en este debate aliados estratégicos. A buena hora.

Eso sí, algunos mineros deberán dejar de vender humo, abandonar la práctica de los negocios inmobiliarios muy personales y poner todas las cartas en la mesa.

La minería debe beneficiar a todos, no a un puñado de “trapitos del derecho” que se aglutinan en un bufete de abogados. La minería es una industria con respuestas y potencialidades. Sólo deben mirar hacia el norte y encontrarse con la minería de San Juan, que a pesar de los sacudones, transformó la provincia en los último 15 años.

Prensa Geominera