El ministro de Producción de Catamarca destaca a la actividad que más debates y tensiones genera hoy en el país como un recurso indispensable para la economía de su provincia. La sintonía con la Nación y el desafío de aprovechar mejor la renta de los emprendimientos


No fue un comienzo de año sencillo para la provincia de Catamarca. A partir de las protestas el pueblo de Famatina, La Rioja, que finalmente impidió la instalación de una explotación de la empresa Osisko, el foco principal de los movimientos antimineros se mudaron a las vecinas tierras catamarqueñas. Allí, cercano a los pueblos de Andalgalá, Santa María y Belén funciona Bajo La Alumbrera, uno de los yacimientos de oro y cobre más importantes del país, y también uno de los más apuntados por los efectos de la contaminación producto de la explotación a cielo abierto. El pico de tensión llegó en las últimas semanas, con incidentes entre manifestantes y la policía a la ruta 60, a la altura de Tinogasta, al momento que debían pasar camiones hacia el megaemprendimiento.

Así como su esposa, la gobernadora Lucía Corpacci, el ministro de Producción de Catamarca, Ángel Mercado, vive su momento de mayor exposición desde que asumieron en diciembre de 2011. Sin embargo, la discusión no los mueve del eje que propusieron durante la campaña para las elecciones en las que en marzo del año pasado se impusieron con el 48,3 por ciento sobre el entonces gobernador Eduardo Brizuela del Moral. Para ellos la minería no sólo no se toca, sino que incluso vincula a partir de enero a Armando “Bombón” Mercado, tío del ministro y ex esposo de Alicia Kirchner, como director de YMAD (Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio), una sociedad integrada por representantes del Gobierno de Catamarca, la Universidad Nacional de Tucumán y el Ejecutivo Nacional. En su despacho oficial, a una cuadra de la Casa de Gobierno, en San Fernando del Valle de Catamarca, Mercado se explaya sobre su defensa a la actividad que más polémicas suscita hoy en el país.

– La minería se ha convertido en las últimas semanas en un tema de debate nacional. ¿Por qué parece más fácil sostener su defensa que su ataque? En el caso de Catamarca, ¿se trata de un recurso de supervivencia o de progreso?

– Yo no tengo problemas en defenderla y lamento que estos amigos que suscriben estas teorías tan extremistas y maniqueas no tengan capacidad de escuchar. No es posible que a un gobierno que tiene menos de dos meses se le venga a tratar de imponer el cierre de un establecimiento (Bajo La Alumbrera) en el que trabajan más de mil personas. Esto es una cuestión surrealista, no se hace en ningún lugar del mundo. No nos están cuestionando la actividad, sino que nos están pidiendo que cerremos un yacimiento que está en producción. La industria minera nunca está cerca de un shopping o de un café pituco en los que dos personas hablan de su próximo documental. Siempre está en una zona pobre, sin accesos, no puede mudar su lugar de trabajo. Donde hay un yacimiento, ahí va a estar trabajando la gente, ahí va a estar el camión, el que le da la comida a la gente. La gran asignatura pendiente que tenemos es la de reinvertir lo excedentes financieros, pero no confundamos la mala administración de las ganancias mineras con demonizar la actividad. Me causa gracia: todos estos señores que vienen a cuestionar, ¿con qué se comunican? Con celulares. ¿Y con qué están hecho los celulares? No los veo viniendo a caballo desde la pampa húmeda…

– El mayor problema es que no hay noción de que Catamarca haya mejorado tanto a niveles generales gracias a la minería…

– Voy a usar una metáfora para mostrar lo que ha pasado en Catamarca. Imaginemos: Catamarca Minera Sociedad Anónima. Le va bárbaro, tiene unos balances impresionantes. El directorio, los síndicos y el staff gerencial cobran unos honorarios de Primer Mundo. Los accionistas minoritarios no vimos un mango. Esos somos los habitantes de Catamarca. El tipo que vive al lado del yacimiento no vio el reflejo de ese éxito. Esa es la gente que hoy pide otro modelo de gestión. En esa dirección nosotros hemos creado una empresa minera estatal, con la cual vamos a dejar de ser espectadores y pasar a ser protagonistas.

– ¿Por ahora alcanza con el 3 por ciento de regalías que recibe la provincia?

– Esa es una discusión que también hace perder el foco. Acá hay que ir a capturar parte de la renta minera y no a través de las regalías, sino siendo socio. Además, fomentando que los proveedores se desarrollen en Catamarca, con obras que den sustentabilidad de largo plazo a la provincia. Los catamarqueños no han renunciado a la minería. Si no, no nos habrían votado. Tampoco habrían votado a la Presidenta, que reivindica a la minería cada vez que tiene oportunidad.

– Por lo que dice, la sintonía con la Nación es evidente…

– Es más que evidente… Yo no veo por qué Mendoza puede elaborar el petróleo y al mismo tiempo estos vinos tan ricos, y nosotros tengamos que entrar en la falsa elección entre la minería y el resto. La verdad, no lo entiendo, es un sofisma. Se han involucrado sectores políticos que, agotadas sus herramientas para discutir desde la política sus magros resultados electorales, toman a mano otras cuestiones. Hay que escuchar los acentos de los entrevistados para darse cuenta de que no son de por aquí. De última, si hubiera sectores de nuestra población que piensan que tenemos que hacer otra cosa, vivimos en democracia. Se tienen que organizar, presentarse a una elección y ganarla. Tenemos la legitimidad política para hacerlo. Las señales que nos llegan de la Presidenta son de apoyo a la actividad. Seguramente hay muchos aspectos para mejorar.

– ¿Por qué la gobernadora Corpacci destaca el modelo minero de San Juan?

– Abrevamos en el modelo sanjuanino porque nos da sana envidia el desarrollo local de los proveedores. Hay un vehículo del Dakar auspiciado por ellos, para dar una idea de la magnitud. También nos parece a imitar la reinversión de recursos. Y nosotros le agregamos como sello propio una empresa local de minería. Ciudades como Jachal, la misma ciudad de San Juan, hoy no se los reconoce como antes.

– La conclusión es que no sólo van a seguir con la actividad, sino que la idea es incrementarla…

– Vamos a seguir e incrementar, pero no es un capricho nuestro. Lo hemos dicho con todas las letras en la campaña, estamos siendo consecuentes con nuestro mensaje y nuestra geografía. Esta es una provincia que está descapitalizada. A diferencia de la pampa húmeda, no es que nosotros con dos o tres cosechas nos capitalizamos. En la visión de la gobernadora, la minería por sí sola no es una actividad que desarrolle la comunidad, pero sí genera excedentes financieros significativos para cambiar la estructura productiva: caminos, electricidad, agua, asistencia al productor. Estamos parados sobre tremenda potencialidad, tenemos la obligación de explotarla.

Elfederal.com.ar