Todo un cambio: la soja pierde peso en las exportaciones y sube la minería

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Las exportaciones argentinas muestran en los últimos dos años una menor participación de la soja y mayor presencia del complejo cerealero y de carne vacuna, como también de los sectores minero y petrolero, de acuerdo con un informe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).


En un informe, FIEL señala que este cambio en la composición de las exportaciones “ocurre dentro de un marco de modesto crecimiento exportador, del 8,4% en total, desde 2015 y hasta 2018”.

Dentro de ese cambio de composición, el sector oleaginoso perdió participación frente al complejo cerealero, que en parte se alinea con un cambio de precios internacionales pero también con la recuperación de mejores prácticas agrícolas.

“Entre 2007 y 2015, las graves distorsiones en la comercialización de productos agropecuarios, la aplicación del control de cambios (CEPO) y la amenaza regulatoria del Estado habían llevado a la “sojización” del campo”, recuerda el informe de FIEL.

Otro cambio se dio en el Complejo de Productos de la Minería. “Por una parte, se recuperan los productos tradicionales del sector, la siderurgia y el aluminio”, y por otra “aparecen las inversiones en litio y sus exportaciones”, señala FIEL.

En el mismo sentido, menciona que “nuevas inversiones permiten la recuperación de las exportaciones de petróleo y gas en el Complejo Petrolero-Petroquímico”.

Por otra parte, “el cese de la intervención en el mercado de ganado vacuno, junto con la apertura de algunos nuevos mercados llevó a un aumento muy rápido de sus exportaciones”, indica FIEL.

Los complejos agroindustriales sufrieron suerte variada, con algunas caídas importantes en productos específicos de las economías regionales (olivo, vino, frutas), mientras que el resto de las exportaciones, sobre todo las de origen industrial (salvo las automotrices) redujeron su incidencia con una caída en torno del 15% en dicho período.

Para FIEL, “el segundo signo positivo se refiere al aumento del valor de las exportaciones, pese a que los precios de nuestros productos han permanecido igual o son aún menores que los vigentes en 2015 y mucho más bajos que los realizables entre 2007 y 2011”.

Un tercer signo, auspicioso para nuestras exportaciones según el informe de FIEL, “ha sido la evolución de los términos del intercambio”, pues ese índice mejoró un 4% comparando el promedio 2018-17 con el 2015.

“Este valor está muy lejos del exuberante 50% que aumentaron los términos del intercambio entre 2007 y 2011. No obstante, esa modesta evolución ayuda a sostener la competitividad local al abaratar relativamente los insumos de nuestras exportaciones respecto de los productos exportables”, destaca el análisis de FIEL.

Otro cambio de interés se refiere al destino de las exportaciones argentinas. “En 2017-18, el mercado de Brasil fue menos receptivo a nuestras exportaciones ya que se encontraba

en recesión”, recuerda FIEL.

No obstante, en esos años las exportaciones hacia países de la Aladi crecieron como resultado de las mayores compras de Chile, Colombia y Perú. “Estas economías son más abiertas que la economía local lo que significa que nuestras empresas han superado a su competencia internacional en esos mercados, ocupando nichos en economías en crecimiento”, menciona el informe.

Otro tanto ocurrió con el mercado de los Estados Unidos en el que, además, se logró una apertura formal para productos como los limones o la carne vacuna, mientras que la Unión Europea se mantuvo como destino tradicional con algunos pequeños aumentos según los productos.

“Sin lugar a dudas, los destinos asiáticos, en especial el de China, representan un desafío muy importante para nuestros exportadores”, señala FIEL, y remarca que “allí las ventas argentinas se concentran en muy pocos productos de la agroindustria, sujetos a una fuerte competencia y a los vaivenes de las negociaciones comerciales directas entre China y los países más avanzados”.

El informe de FIEL concluye señalando que “en los últimos dos años, en un clima económico inestable pero claramente favorable a las reglas de mercado y alejado de la discrecionalidad, los exportadores estarían comenzando a mostrar sus fortalezas”. Fuente: Télam

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