Continúan los ataques contra el sector: Mineras impunes: Blue Sky sigue explotando uranio en Río Negro y mantiene tres proyectos en Chubut

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A pesar del fuerte rechazo social que existe en las provincias de Río Negro y Chubut, la minera Blue Sky Uranium Corp. avanza con sus proyectos extractivos en ambas provincias.


Por Marcelo García

Recientemente anunció los “muy positivos” resultados exploratorios obtenidos sobre la expansión de la mineralización adyacente al depósito de uranio-vanadio Ivana, dentro del Proyecto Amarillo Grande localizado en Río Negro. Desoyendo las casi 48 mil firmas contra la minería en territorio rionegrino, el ex gobernador Alberto Weretilneck, la recientemente electa Arabela Carreras y el presidente Mauricio Macri siguen permitiendo e impulsando el avance de Blue Sky y la explotación del uranio. En paralelo mantiene en su faceta de exploración los tres proyectos uraníferos paralizados en la provincia de Chubut.

“A medida que avanzamos en el depósito de Ivana, también continuamos con nuestro trabajo de exploración, y estos resultados indican el potencial para una mayor expansión en el área de depósito inmediato”, reveló Nikolaos Cacos, CEO de la compañía canadiense Blue Sky, acerca del valioso yacimiento de uranio que viene explorando en la provincia de Río Negro.

La minera que se viene desarrollando en los yacimientos uraníferos rionegrinos informó días atrás sobre los resultados obtenidos tras la perforación de 115 pozos complementarios efectuados en una zona que comprendió 150 hectáreas al oeste y suroeste del depósito denominado Ivana, ubicado a solamente 25 kilómetros de la localidad de Valcheta y a 65 kilómetros de Villa Regina. Allí se localiza el Proyecto Amarillo Grande que la compañía explora y pretende poner en explotación.

Según informó Blue Sky (integrante del Grosso Group Management) en abril pasado “la primera Evaluación Económica Preliminar (PEA)… concluye que los recursos minerales actuales soportan 13 años de producción de uranio y vanadio de una operación minera superficial, con una sólida economía después de un modesto desembolso de capital”.

Tal como sucede en casi toda la meseta central que comparten Río Negro y Chubut, los yacimientos de uranio se encuentran localizados a poca distancia de la superficie y en este caso su comprobación se produjo a solo 2,9 metros de profundidad, con posibilidades de producción que rondan los 1,35 millones de libras de uranio durante un proceso de vida útil que se extendería por 13 años; a través de la técnica de lixiviación del uranio con reactivos como el ácido sulfúrico. Las inversiones proyectadas rondarían los 128 millones de dólares en el proceso de pre producción y alrededor de 35 millones de dólares en mantenimiento anual en la etapa productiva.

El dato de la PEA y sus posibilidades de alta rentabilidad en función de la ecuación costo beneficio se complemente con lo que la propia minera interpreta como características beneficiosas y las describe sosteniendo que “El área es plana, semiárida y accesible durante todo el año, con acceso cercano a ferrocarril, electricidad y puerto. La estrategia de la compañía incluye delinear recursos en múltiples áreas para las cuales una instalación de procesamiento central podría consolidar la producción”.

Sobre la base de estas particularidades y con la posesión del 100% del capital accionario en los yacimientos de uranio comprendidos por el Proyecto Amarillo Grande (Ivana con 118 mil hectáreas, Anit 24 mil hectáreas y Santa Barbara de 44 a 60 mil hectáreas), Blue Sky aseguró que “el potencial de ser un proveedor nacional líder de uranio para el creciente mercado argentino y un nuevo proveedor en el mercado internacional”; lo que hace atractivo el emprendimiento para los inversionistas aunque el rechazo de las comunidades torna bastante difícil la obtención de licencia social para ponerlos en funcionamiento.

Burlas a la prohibición

A pesar que las actividades mineras uraníferas estaban prohibidas por ley en Río Negro desde el año 2005, la propia empresa Blue Sky revela en sus paper informativos que desarrolla tareas exploratorias en la provincia desde el año 2007; y eso queda corroborado cuando la propia minera informa en su web que “Este nuevo distrito de uranio fue un descubrimiento interno de Blue Sky. Bajo la guía del Dr. Jorge Berizzo, Blue Sky seleccionó a Río Negro como un lugar de alto potencial para nuevos depósitos de uranio. En 2007, el primer estudio radiométrico en el aire condujo al descubrimiento de zonas de mineralización de uranio en las propiedades de Anit y Santa Barbara. Un segundo estudio radiométrico aerotransportado a gran escala en 2010 llevó a la adquisición de la propiedad Ivana”.

Asimismo la compañía que lidera Joseph Grosso asegura que desde “2016, Blue Sky lanzó un agresivo programa de exploración para delinear los recursos y delinear la economía en Amarillo Grande, con el fin de capitalizar su ventaja inicial con el objetivo de convertirse en el primer proveedor nacional de U3O8 para la industria nuclear argentina, y un potencial internacional proveedor”, informa la propia compañía.

Licencia social y riquezas paleontológicas

Tal como sucede en Chubut con el movimiento antiminero focalizado en Esquel, aunque con una dimensión menor, el rechazo a la minería en Río Negro tiene un arraigo entre la población que se tradujo en la presentación en agosto del año pasado de 36 mil firmas contra el avance de la minería de uranio en dicha provincia.

Las 1.800 planillas conteniendo las firmas contra la explotación de uranio en suelo rionegrino fueron entregadas a la Casa de Gobierno ubicada Viedma, y las firmas se siguen recolectando a través de la plataforma Change.org por lo que en actualidad los que apoyan el documento denominado “No a la minería de uranio en la provincia de Río Negro” ya ascienden a 47.942 firmantes.

Entre las principales argumentaciones esgrimidas por quienes rechazan el avance minero destacan que “El proyecto Amarillo Grande causará un daño irreparable en los ecosistemas naturales de la meseta rionegrina, afectando la calidad de vida de los habitantes de los parajes rurales y comunidades cercanas al proyecto, en especial las de Bajo de Santa Rosa y Valcheta. Por eso exigimos al gobierno provincial no autorizar a la empresa la extracción, concentración, lixiviación y transporte de uranio. Pedimos la prohibición de la minería de uranio en todo el territorio de la provincia”.

Recientemente la Organización Ecologista Piuke se sumó al rechazo del avance de proyectos de minería de uranio en Río Negro, a la vez que reclamó la restitución de la Ley Anticianuro y reclamaron que “devuelvan al pueblo rionegrino la llamada Ley Anticianuro N° 3981, derogada el 29 de diciembre de 2011, que protegía a las comunidades de la explotación de la megaminería y sus peligrosas consecuencias”.

Comunidades mapuches y vecinos autoconvocados colocaron hace pocos días atrás un cartel en el ingreso sur de Bariloche con la leyenda: “No a la Mina. Ingkaleiñ Taiñ Ko” (estamos defendiendo nuestra agua), argumentando que “Estamos reunidos en defensa de la vida, del agua, del territorio y de la autodeterminación, y en contra de la contaminación y del saqueo, construyendo la resistencia contra el modelo extractivo destructivo que gobiernos y corporaciones intentan imponer en nuestro territorio”.

Sobre los controversias vinculadas a la existencia de valiosos restos fósiles y las posibilidades del desarrollo turístico en la zona en cuestión, el paleontólogo Leonardo Salgado y la licenciada en Turismo Yusara Mastrocola elaboraron un pormenorizado informe de la zona donde Blue Sky impulsa el desarrollo minero y aseguraron que “Bajo de Santa Rosa y Bajo Trapalcó Ubicados a unos 100 kilómetros al sudoeste de la localidad de Lamarque, y a 95 kilómetros al noroeste de la localidad de Valcheta, en la provincia de Río Negro, los bajos de Santa Rosa y Trapalcó cuentan con yacimientos paleontológicos de extraordinario valor científico”.

Agregando que “Desde hace varios años, distintos grupos de paleontólogos y geólogos realizan trabajos en la zona en colaboración con los museos “Héctor Cabaza” de Lamarque y “María Inés Kopp” de Valcheta. Estas actividades han permitido, por un lado, acrecentar y diversificar el patrimonio paleontológico de Río Negro con los aportes de nuevos materiales fósiles, y, por el otro, ampliar el conocimiento de las unidades geológicas del Cretácico Superior que se presentan en el área”.

La controvertida central nuclear

La senadora rionegrina Magdalena Odarda viene denunciando que “Todo hace pensar que el gobierno provincial y el nacional no tomaron en cuenta el reclamo popular y se disponen a favorecer a toda la industria nuclear con la explotación de uranio para abastecer a las centrales”.

Vale recordar que desde principios del año pasado se desató, con el aval de Macri, Marcos Peña y el ex ministro Juan José Aranguren, la arremetida para instalar una central nuclear en la localidad rionegrina de Sierra Grande, la que se encuentra distante a solamente 166 kilómetros de Valcheta donde se encuentran los yacimientos de uranio que controla Blue Sky.

El intendente de Cambiemos Nelson Iribarren es el principal impulsor local del proyecto que recibió un fuerte rechazo social en consonancia con la impronta macrista nacional pero se topó con un fuerte rechazo social y la sanción de la Ley 5227, votada por la Legislatura en septiembre del año pasado y se prohíbe la instalación de usinas nucleares de alta potencia en el territorio rionegrino.

Iribarren armó una consulta popular con el acompañamiento del macrista secretario de Energía de Nación Julián Gadano, el senador peronista Miguel Pichetto y el diputado nacional por Cambiemos Sergio Wisky. Según se dijo oficialmente, votaron por el “Sí” 1.419 personas (85%) y por el “No” 251 (15%), con un voto en blanco; lo que significó que asistió a votar solamente el 24% del padrón.

Sin Ley Anticianuro y con muchos colores políticos

En diciembre de 2010, el gobernador radical Miguel Saiz firmó el Decreto 1255 con el que ratificó la carta de intención suscripta en enero 2008 entre la provincia de Río Negro y Grosso Group Management que contiene a la minera Blue Sky; donde se comprometía a “a realizar sus mejores esfuerzos para la obtención de permisos y aprobaciones necesarias para avanzar en el desarrollo de los proyectos a las etapas de producción, prestando colaboración institucional y realizando las gestiones necesarias ante los Organismos Públicos emisores de tales permisos y aprobaciones”.

Un año más tarde, a fines de diciembre del 2011, durante la gobernación del kirchnerista Carlos Soria, la Legislatura rionegrina derogó la Ley Anticianuro que regía desde el año 2005. La legisladora oficialista del PJ/FPV Arabela Carreras fue la miembro informante encargada de defender el proyecto que contó con el acompañamiento de su bancada y la única ausencia de la diputada Silvia Horne.

El pasado 7 de abril Carreras fue electa gobernadora con el 52,5% de los votos y su posicionamiento frente al tema es más que claro desde aquella derogación de hace ocho años atrás y quizás por eso Blue Sky se anima a lanzar sus anuncios mineros con la habilitación que la facilita el poder político triunfante.

Cielos no tan azules también en Chubut

Blue Sky también cuenta con tres concesiones de uranio en Chubut que totalizan 132 mil hectáreas (Sierra Colonia con 27 mil hectáreas, Tierras Coloradas con 40 mil y Cerro Parva con 65 mil hectáreas) y con 16 permisos de cateo en la provincia, en las cercanías del codiciado yacimiento de Cerro Solo que encuentra localizado en la Meseta Central chubutense y es administrado por la Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina (CNEA).

La propia minera canadiense reconoce en su página web que “Los proyectos de uranio de Blue Sky fueron seleccionados con la ayuda del Dr. Jorge Berizzo por su potencial para albergar depósitos de uranio económico. El Dr. Berizzo tiene una amplia experiencia en exploración y producción de uranio, obtenido como geólogo senior de exploración y más tarde como gerente de la mina, para la Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina (CNEA), así como para empresas privadas. El Dr. Berizzo también jugó un papel importante en el descubrimiento del depósito de uranio Cerro Solo en la provincia de Chubut”.

Más allá de curiosidad que genera que un gerente de la CNEA -inclusive “descubridor” de Cerro Solo y de los yacimientos de uranio en Río Negro- se haya posicionado del lado estatal para el hallazgo y luego del lado privado para el desarrollo de los mimos, Blue Sky se encarga de aclarar en su web que “Chubut alberga varios depósitos de uranio, sin embargo, ninguno está actualmente en producción y el gobierno provincial ha promulgado restricciones contra la minería a cielo abierto”.

A pesar de la normativa que prohíbe la actividad minera en Chubut, la compañía admite que “La mineralización superficial fue descubierta por Blue Sky en 2011 mientras exploraba y realizaba levantamientos radiométricos de superficie en el área de la propiedad”; aunque la Ley 5001 que delimita la minería no alcanza a la vinculada al uranio.

El diputado del ChuSoTo Alejandro Albaini presentó en abril del año pasado un proyecto donde se establecía que “prohíbase en todo el territorio de la provincia de Chubut, la actividad minera de minerales nucleares tales como el uranio, el torio y el plutonio”; pero la misma no se sancionó hasta el momento.

Tal como ya publicara El Extremo Sur, a finales de enero pasado el presidente Macri viajó a Rusia y allí rubricó, junto al Canciller argentino Jorge Faurie, con el gobierno de Vladimir Putin el denominado “Memorándum de entendimiento para la exploración y explotación de uranio”. Del acuerdo formaron parte por el sector empresarial los representantes de las compañías UrAmerica, Omar Adra, y el presidente de la empresa rusa Uranium One Group, Vasily Konstantinov.

Konstantinov sostuvo que Argentina “puede tener una Vaca Muerta en uranio” y así lo entiende el actual gobierno nacional que encabeza Macri, por eso se comprende su aceleración en la avanzada minera que abarca la extracción del mineral en Chubut.

Por detrás de esta avanzada encabezada por la Federación Rusa, se posiciona la Cámara Argentina de Uranio que está conformada por las compañías Blue Sky Uranium Corp., Cauldron Minerals Ltd., U308 Corp., Calypso, Sophia Energy; todas con cateos en su poder y reanimadas por las políticas macristas en materia minera y uranífera.

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