Buenos Aires: Dos metodologías en juego para tratar de impedir el cierre de la planta de Barker

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En plena período de conciliación obligatoria, el gremio Aoma negocia la posibilidad de evitar el cierre de la fábrica Barker que podría afectar a esa localidad y a Villa Cacique. Por eso mismo, el gobierno de Tandil está preocupado por la marcha de los acontecimientos.


El titular de Aoma, local, Alejandro Santillán insistió con la gravedad de la situación que afecta a unos trescientos trabajadores, aunque no todos mineros, que se le suma al casi cierre definitivo de la planta de Sierras Bayas que también podría dejar en la calle a 21 obreros.

Según fuentes gremiales y empresarias, de los 330 trabajadores existentes, podrían quedar a lo sumo unos 70 y existiría la posibilidad de que entre 40 y 50 personas se destinen a dos canteras que se van a abrir en Tandil.

Concretamente, de 330 trabajadores en actividad, se podrían reubicar a unos 150. Del resto todavía no se conoce su destino.

El gobierno tandilense viene haciendo un seguimiento de los acontecimientos aunque, como dijeron, Tandil no tendría intervención en la cadena productiva. «Nos afecta pero poco», llegaron a decir.

El conflicto se disparó en marzo, devino un paro y posteriormente el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria, plazo que luego prorrogó.

Los dos métodos

Loma Negra emplea en Barker a 330 trabajadores, de los cuales más de 200 están afiliados al sindicato y, el resto, pertenece a firmas contratistas o tercerizadas o es personal jerárquico o de supervisión o cumple tareas en las secciones de limpieza y de cantera.

Mientras el gremio intenta evitar el cierre de la firma y reubicar la mayor cantidad posible de trabajadores, el delegado de Barker, Martín Isasmendi, estaría ubicado en una posición más intransigente, algo así como o quedan todos o nadie. En tanto, la central de Aoma a cargo de Héctor Laplace, un hombre que deja hacer pero «te acompaña hasta la puerta del cementerio pero no entra con vos», como suele decirse, pelea con tra metodología por mantener la mayor cantidad de puestos de trabajo e impedir el cierre de la planta. «Porque si la cierran, está todo perdido porque no la van a volver a abrir nunca más», apuntaron algunas fuentes.

Por lo tanto se está viendo la manera de reubicarlos en otras plantas y luego indemnizar al resto. El nuevo período de conciliación obligatoria se inició el viernes y será por otros 15 días hábiles más otros cinco.

Habría que ver cuál de las posiciones se impone, si la del delegado, «o todos o ninguno», o la de Central que es la de negociar todo lo más posible para reinsertar la mayor cantidad de personal.

A la par, el titular de Aoma local advirtió que se está peleando por el no cierre de la planta de Sierras Bayas en donde todavía existen 21 trabajadores que también habría que reubicar.

El cierre de Barker podría afectar claramente dos localidades, y a unos siete mil habitantes. Pero esto es capitalismo y la relación del costo-beneficio es la que impera. Por ejemplo, Barker es una fábrica obsoleta con un molino que fabrica 15 toneladas por hora de cemento mientras que un molino vertical puede producir 200 toneladas por hora consumiendo un 40 por ciento menos de energía. Y eso es lo que prevalece.

El Popular