Loma Negra cierre una de sus plantas y deja un pueblo entero a la deriva

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El pueblo nació alrededor de la empresa cementera hace 40 años.


La decisión se dilató por unas semanas pero finalmente la cementera Loma Negra decidió cerrar su planta de Barker, alrededor de la que nació el pueblo de la localidad de Benito Juárez, en el centro de la provincia de Buenos Aires.

La empresa anunció este martes el inicio del proceso de cierre  y que la planta de esa localidad, de unos 7 mil habitantes, operará en un solo turno con sólo 24 de los 330 empleados.

“Desde mañana (por este miércoles), la planta operará en un solo turno, con 24 empleados, de los cuales 17 serán los integrantes de la comisión gremial. En simultáneo, se iniciarán los trámites para el cierre definitivo”, explicó la compañía a través de un comunicado.

El conflicto se desató a fines de marzo, con los primeros despidos y retiros voluntarios. Las autoridades de Ministerio de Producción y Trabajo convocaron luego a las partes. En el primer encuentro con el ministro Dante Sica la conducción de la empresa declaró que la fábrica de Benito Juárez dejó de tener interés para su negocio.

La empresa finalmente avanzó con su idea de reducir drásticamente su operación: mantener 136 empleados en medios turnos y con reducción de salarios, y pagar indemnizaciones de entre 150% y 180% quienes aceptaran la opción de retiros voluntarios.

“Lo que nos ofrecen no sirve y nos pone en una encrucijada en donde tendríamos que decidir si aceptamos eso o prácticamente cierran la fábrica. Nos están pidiendo que trabajemos media jornada y reducir a la mitad nuestro sueldo y está la otra alternativa, la del retiro voluntario”, señalaron desde el gremio ante esa oferta empresaria.

Por eso, Loma Negra responsabilizó a la Asociación Obrera Minera Argentina por la situación. “Lamentablemente AOMA Barker no aceptó mantener una operación de molienda y embolsado funcionando en tres medios turnos, que hubiese permitido asegurar la fuente de trabajo de 136 familias”, agregaron.

La medida afectará decididamente al pueblo, que nació hace más de 40 años alrededor de la cementera. “Hay gente que no se quiere ir del pueblo y que va a resistir”, había señalado uno de los trabajadores un mes atrás. La frase revela que el temor trasciende a los trabajadores y a sus familias y amenaza el panorama del pueblo tal como se lo conoce: “Hay jardines que se quedarían sin chicos y los efectos como ese se multiplican en todo el pueblo”, agregó

El Ancasti