Los valiosos trofeos de plata que recompensan a los campeones del torneo de tenis de Wimbledon

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Rafa Nadal (2008 y 2010) y Garbiñe Muguruza (2017) han tenido en sus manos los trofeos de plata que les acreditan como campeones del torneo de tenis de Wimbledon, uno de los cuatro Grand Slam del calendario y, quizás, el de más tradición. Antes que ellos fueron Manolo Santana (1966) y Conchita Martínez (1994) quienes levantaron la copa y el plato, respectivamente.


por José Ángel Pedraza

Rafa Nadal no pudo superar a Roger Federer en la semifinal disputada el pasado viernes, 12 de julio, por un puesto en la final del torneo de tenis de Wimbledon, que el jugado español ya ha ganado en dos ocasiones anteriores: en la histórica final de 2008 frente al propio Federer y en 2010 ante el checo Tomas Berdych.

Por su parte, Garbiñe Muguruza tampoco podrá este año optar a su segundo titulo en la histórica hierba londinense, después de haber sido apeada del torneo en primera ronda por la brasileña Beatriz Haddad.

Ambos, Nadal y Garbiñe, forman parte del selecto grupo de tenistas españoles que han logrado levantar los trofeos con los que se premia a los vencedores del torneo. Un grupo que se completa con Manolo Santana, que ganó en 1966, y Conchita Martínez, que lo hizo en 1994.

Los trofeos delAll England Lawn Tennis and Crocket Club son auténticas joyas de la artesanía, realizados en plata.

El trofeo que se entrega al vencedor del torneo individual masculino data del año 1887. En realidad es el tercero en la historia de la competición. El primero, la Field Cup, se entregó a los vencedores del torneo entre los años 1877 y 1883. El segundo, la Challenge Cup, se entregó entre 1884 y 1886.

Ambos pasaron a pertenecer al tenista William Renshaw, tras adjudicarse el torneo tres veces consecutivas, en dos ocasiones.

Por ello, para la edición de 1887 fue necesario un nuevo trofeo. El All England Club invirtió 100 guineas (moneda de oro que equivalía a una libra y un chelín) en la compra del nuevo premio, cantidad equivalente a unas 10.000 libras esterlinas en la actualidad.

Para evitar que cayera en manos de un nuevo campeón que se adjudicase tres veces consecutivas o cinco alternas el torneo, el Club decidió que este nuevo trofeo no pasaría nunca a ser propiedad del vencedor.

Se trata de una copa realizada en plata dorada, de 18 pulgadas (45 cm) de altura y un diámetro de 7,5 pulgadas (19 cm). En ella está inscrita la siguiente leyenda: “The All England Lawn Tennis Club Single Handed Championship of the World”.

Su diseño es bastante clásico, con dos asas en cuya base se ven dos cabezas con un casco alado, y unos adornos florales en los bordes. Lo más llamativo es la piña que corona el trofeo. Para explicar su presencia se han sugerido varias explicaciones, aunque la más plausible es la que apunta que la piña era símbolo de bienvenida, hospitalidad y reconocimiento, desde que el rey Carlos II de Inglaterra posara en uno de sus retratos con una de ellas. Se consideró que era un privilegio de los poderosos y, por eso, se colocó en lo alto del trofeo.

En toda la superficie de la misma se han ido grabando los nombres de los campeones y los años en que han ganado. Lógicamente, el espacio con que cuenta la copa es limitado, por lo que, precisamente, Rafa Nadal tuvo el honor de ser el último tenista cuyo nombre se grabó en la superficie de la copa de plata.

A partir de 2009, se le añadió una peana, negra con una banda ornamental de plata, en la que se han ido añadiendo los nombres de los sucesivos campeones.

Como ya hemos dicho, esta copa no se entrega en propiedad a los campeones, aunque hayan vencido en tres ocasiones consecutivas. De no ser así, esta copa y sus sucesoras ya se habrían tenido que entregar en propiedad hasta en siete ocasiones: Reginald Doherty (1897-1900), Lawrence Doherty (1902-1906), Anthony Wilding (1910-1913), Fred Perry (1934-1936), Björn Borg (1976-1980), Pete Sampras (1997-2000) y Roger Federer (2003-2007).

En su lugar, los vencedores reciben una réplica de la misma, también de plata dorada, con los nombres de los campeones anteriores, y de un tamaño equivalente a tres cuartas partes de la copa original: 13,5 pulgadas de altura (34 cm).

Curiosamente, el tamaño de esta réplica que se entrega a los vencedores se aumentó hasta las 3/4 partes del trofeo original a petición del ocho veces campeón del torneo (quien más veces lo ha ganado), el suizo Roger Federer.

Federer se quejaba de que las réplicas entregadas eran muy pequeñas y pidió que aumentaran su tamaño, para que pudieran incluir los nombres de todos los campeones anteriores. La organización accedió, pero el campeón suizo tuvo que pagar de su bolsillo las réplicas a mayor tamaño de los trofeos anteriores, así que en sus vitrinas cuenta con un total de 12 réplicas de la copa.

El Plato Rosewater

Por su parte, el torneo femenino cuenta con un trofeo muy diferente: se trata de un plato o bandeja circular, conocido como el Plato Rosewater o el Plato de Venus. Se entregó por primera vez en el año 1886, cuando comenzó a disputarse la fase final, conocida como “Challenge Round”.

La bandeja está fabricada en plata de ley, parcialmente dorada. Mide 18,75 pulgadas de diámetro (47 cm) y cuenta con una decoración a base de motivos mitológicos.

Fue obra de los plateros Elkington and Co, de Birminghman, en 1864, y su precio fue de 50 guineas. Se trata de una réplica de un plato fabricado por el artesano alemán Caspar Enderlein que, a su vez, se inspiró en un plato de estaño diseñado en el siglo XVI por el grabador francés François Briot.

La figura central que preside la obra es la Templanza, representada como una mujer sentada sobre un cofre, con una lámpara en su mano derecha y una jarra en la izquierda. Junto a ella aparecen símbolos como una hoz, una horquilla y un caduceo (una vara coronada por dos alas, con dos serpientes entrecruzadas, que simboliza la medicina y el comercio).

A su alrededor aparecen otras figuras mitológicas: la diosa Minerva, presidiendo las siete artes liberales (astrología, geometría, aritmética, música, retórica, dialéctica y gramática), cada una con uno de sus atributos más relevantes.

El borde de la bandeja está rematado con una moldura tipo óvolo.

Al igual que en el caso del trofeo masculino, esta bandeja no se entrega en propiedad a la campeona, que se lleva una réplica a tres cuartos del tamaño original, 14 pulgadas de diámetro (35 cm).

De no haber sido así, el trofeo habría quedado en propiedad de hasta una docena de jugadoras, que lo han ganado tres veces seguidas o al menos cinco alternas: Blanche Bingley, Lottie Dod, Charlotte Cooper, Dorothee Douglass, Suzanne Lenglen, Helen Wills, Louise Brough, Maureen Connolly, Billie Jean King, Martina Navratilova, Steffi Graf y Serena Williams.

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