Catamarca: 500 caminatas en Andalgalá

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Carta de lectores del diario El Ancasti


Señor Director:

El pueblo de Andalgalá sigue caminando defendiendo la vida y el agua. El sábado 22/06/19 se concretó la caminata N° 500 en rechazo a los megaemprendimientos mineros a cielo abierto, causantes de contaminación social y ambiental en la comunidad.

A través de las caminatas, herramientas de lucha, el pueblo levanta su voz en contra del atropello de las empresas mineras y la complicidad de gobiernos y funcionarios corruptos, que priorizan engordar sus bolsillos en desmedro de la vida y dignidad de los pobladores.

Varias acciones e instrumentos legales nos dieron y dan la razón sobre nuestro accionar en defensa de la “Casa Común” (Laudato Si). A pesar de los fallos y legislaciones a favor del pueblo (Corte Nacional de Justicia; Ordenanza Municipal N° 29/16, Ley de Protección de Glaciares y Ambiente Periglaciar; Reafirmación de constitucionalidad por parte de la Corte Nacional de Justicia sobre la ley de Glaciares, entre otras.), los “responsables” o “irresponsables” que deberían cuidar y proteger al pueblo miran para otro lado y avalan las mentiras que dicen las mineras, actuando como socios-cómplices del empobrecimiento del pueblo.

Las 500 caminatas pueden sintetizarse como la exteriorización del “nunca tendrán licencia social” de un pueblo que lucha por el bien común de la presente generación y de las que vendrán.

Las caminatas de todos los sábados permiten articular la multiplicidad de visiones filosóficas, antropológicas, políticas y religiosas de los vecinos, priorizando el interés en defensa de la vida y el agua, que se ven amenazadas por la megaminería.

En el documento, que forma parte de la Doctrina Social de la Iglesia (D.S.I), “Evangelii Gaudium”, el Papa Francisco nos ilumina y fortalece al expresar que “en la construcción de un pueblo, las diferencias deben armonizarse en un proyecto común”. Estas diferencias permiten enriquecer y discernir las estrategias más adecuadas de lucha y resistencia en defensa del bien común.

Como pueblo que camina, sentimos el gran apoyo y acompañamiento de muchas personas de buena voluntad, agrupadas en asambleas, ONG, instituciones nacionales e internacionales, quienes poseen un alto grado de conciencia sobre el cuidado de la naturaleza y la dignidad del pueblo andalgalense; por otra parte, tenemos que marcar la ausencia y desamparo de la Iglesia de Catamarca (obispo y sacerdotes), que está más atenta en congraciarse con las mineras a cambio de corruptas monedas. En cambio, el Papa Francisco se juega y apoya a los ciudadanos, cristianos o no, que defienden la Casa Común. Afortunadamente, observamos en este caminar que muchos laicos, parte importante de la Iglesia, están firmes luchando y defendiendo la creación de Dios; practicando las enseñanzas del Evangelio y del Papa Francisco.

La dignidad y vida de un pueblo no se negocian. Continuaremos accionando para fortalecer la lucha de un pueblo que no quiere ser sacrificado por las mineras y sus cómplices.

Andalgalá es un pueblo que está en permanente movilización y lucha, contra la presencia de las megamineras en el territorio. La paz social vendrá cuando se vayan las mineras.

D.G.S.

DNI 16.193.489

Andalgalá

Poncho catamarqueño

El poncho catamarqueño

se parece al mejor vino,

quiere cubrir con cariño

a su dueño y protegerlo.

Es mi poncho compañero

de las buenas y las malas,

en fiestas y entreveros

siempre cubre mis espaldas.

Desde el esquile al cardado

es un trabajo de armado,

las manos de las teleras

se mueven como bailando.

Nuestra Mamita del Valle

es la Reina del festival,

lucen sus hombros el poncho

de celeste angelical.

Es un amigo de siempre

este poncho catamarqueño,

en el trabajo de urdiembre

se pone todo el empeño.

 

Bailen gatos y chacareras

canten zambas y bagualas,

adornen con las polleras

el escenario de gala.

Es el poncho la estrella

de esta fiesta norteña,

parida está la prenda

por manos catamarqueñas.

Mamerto Edmundo Rodríguez

DNI 6.955.705

El Ancasti