Jujuy: Los polémicos “CEOS” de la gestión Morales

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El gobierno impulsa grandes proyectos de negocios a través de empresas estatales, dirigidos por integrantes del círculo íntimo del gobernador Morales, antes que expertos en la materia. Las zonas grises y la falta de información, un denominador común.


El gobierno provincial impulsa negocios a través de empresas estatales: cannabis, litio, energía solar, entre otros.

En la dirección de ellos, el gobernador Morales ubicó a personas de su círculo íntimo por sobre expertos en la materia, como el caso de uno de sus hijos.

Información parcial o nula afectan la transparencia en cada proyecto, en los que se invierten recursos públicos y se utiliza la coparticipación como garantía.

El cambio de la matriz productiva es el noble slogan con el que el gobierno respalda cada iniciativa para el desarrollo de negocios en áreas novedosas para la provincia.

El argumento es legítimo: con el tabaco, el azúcar y la minería como fuentes de riqueza en declive, Jujuy necesita nuevos motores que reactiven la economía y descompriman el colapso del sector público, cuyo crecimiento se aceleró en los últimos años.

Con esa premisa, el gobernador Gerardo Morales ha impulsado proyectos económicos que introducen la posibilidad de desarrollar nuevas industrias.

En todos ellos, el modelo de negocios es similar: empresas estatales buscan financiamiento externo poniendo como garantía la coparticipación federal, esto es, la masa de dinero que el estado nacional envía a la provincia, que representan el 90% de los recursos disponibles.

Una vez obtenidos los créditos, se ponen en marcha los proyectos, en algunos casos abriendo la posibilidad de que inversores privados se asocien.

Una característica es común a todos los proyectos: los “CEO´S” de las compañías estatales fueron seleccionados con un criterio político antes que técnico, y con escasos antecedentes en las áreas en cuestión.

El caso más llamativo es el de la empresa Cannava Sociedad del Estado, que será la encargada de tutelar la producción de cannabis con fines medicinales.

Allí el gobernador decidió ubicar como máximo responsable a su hijo Gastón, quien fue consignado en entregas de prensa de gobierno como titular de la empresa.

El proyecto ha generado polémica por su falta de claridad. Las críticas causaron enojo en el gobernador, quien tildó de canallas a quienes expresaron reparos y pidió que “lean y se informen”.

Sin embargo, la socialización del contenido del proyecto ha sido escasa, y es discutido en ámbitos académicos y científicos que exceden las fronteras de Jujuy.

Al margen de esa discusión, el criterio utilizado para la inclusión de Gastón Morales como máximo directivo nunca fue explicado ni respaldado con antecedentes que acrediten su calificación para liderar un proyecto de gran sensibilidad social y que, además, augura un formidable negocio, según las cifras que expone el propio gobierno.

Otro ejemplo es el de Jujuy Litio SAPEM (Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria)

La fábrica de baterías de litio es otra de las apuestas estatales impulsadas por la gestión Morales.

Allí, el gobierno propicia la creación de una empresa cuyo accionista mayoritario es el estado asociado a la firma FIB SRL, de origen italiano.

El presidente de la flamante empresa es una de las figuras más cuestionadas del gabinete provincial: el ministro de desarrollo económico Juan Carlos Abud Robles.

Robles fue blanco de críticas por la escandalosa venta del ingenio La Esperanza, que dijo haber cerrado “de contado” por 85 millones de dólares a una empresa que nunca pudo demostrar su existencia real ni la posesión de semejante capital. El ingenio azucarero se terminó cediendo por un monto mínimo y en largos plazos de pago a inversores tucumanos.

En la vicepresidencia de la firma Jujuy Litio SAPEM aparece el nombre de José María Palomares, quien tuvo una enigmática salida de la minera estatal JEMSE.

Distintas fuentes, vinculadas a la propia empresa y a organismos de control, sostienen que durante la gestión Palomares, JEMSE sufrió un súbito desequilibrio, y pasó de tener superávit a un pesado déficit, pese a que no se le conocen inversiones, actividad propia (el parque solar Cauchari es independiente y se financia con créditos externos) ni costos significativos, más allá de los sueldos. Los balances de la empresa son una incógnita.

En ambos casos, su experiencia y formación en la materia es desconocida (Robles es contador, Palomares abogado), y sólo la cercanía con el gobernador Morales explica sus designaciones.

El abogado oriundo de Capital Federal Guillermo Hoerth, es la cara visible del proyecto más difundido por la gestión actual: el parque solar que se construye en Cauchari, departamento Susques.

Sus intervenciones más notorias se observan en la arquitectura legal del proyecto: se lo vio presente durante la licitación del programa Renovar 1, donde la provincia se adjudicó la ejecución de la obra, y en los viajes a China y Nueva York que definieron la estructuración del financiamiento.

Este punto sin embargo sigue teniendo alarmantes zonas grises: se presume que el presupuesto fue sobreestimado (se habría pedido más dinero del necesario) y los ingresos por la venta de energía apenas alcanzarían para pagar la deuda que se contrajo. Pese a las consultas reiteradas realizadas por este medio, el gobierno nunca mostró preocupación por aclarar estos interrogantes.

Por otro lado, en los tres años y medio de mandato que lleva el actual gobierno, el secretario de energía fue el escribano Mario Pizarro, a quien no se le conocen antecedentes en el rubro.

JEMSE

Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado es la minera estatal con la que el gobierno participa en los proyectos de energía, creando empresas subsidiarias que le pertenecen.

El actual presidente es Carlos Oheller, dirigente de histórico recorrido en el radicalismo jujeño, que se desempeñó como diputado durante los gobiernos peronistas y en el primer tramo de la gestión Morales fue ministro de turismo.

Ingeniero de profesión, nuevamente su elección como máxima autoridad en la minera estatal parece obedecer más a una cuestión de afinidad política que a sus antecedentes profesionales.

Banco de Desarrollo

El ex banco de acción social fue reconvertido en Banco de Desarrollo, con el espíritu de promover el financiamiento para emprendimientos locales, introducir cambios en la regulación de los juegos de azar y hasta lanzar una tarjeta de crédito del estado para los empleados de la administración pública.

Allí, nuevamente, el gobernador designó a personas de su extrema confianza. El primer tramo de la gestión estuvo conducido por Marcelo Fernández, ex cuñado del gobernador.

Fernández estalló en ira luego de que se conociera la arbitraria designación, con claras implicancias políticas, de la directora de comunicación del organismo, por la que tuvo que dar explicaciones.

Fue reemplazado hace algunos meses por el hermano del gobernador, Walter Morales, y hay quienes lo ubican como posible ministro de desarrollo económico en el corto plazo.

Jujuyalmomento.com